miércoles. 16.10.2019

Los autónomos quieren cotizar por formación

El colectivo pide que se destine, “al menos” un 0,1% de la cuota a programas formativos específicos. Actualmente sólo tres de cada 100 beneficiarios de los programas formativos para el empleo son trabajadores por cuenta propia.

Los autónomos quieren cotizar por formación

Viene de largo. Desde hace cuatro años el colectivo de autónomos demanda al Gobierno una “subida” del 0,1% en las bases de cotización. El objetivo: formarse.

El 2017 no será menos y ésta será una de las peticiones que se pondrá encima de la mesa de trabajo entre los representantes de los autónomos y el Ministerio de Empleo -que previsiblemente se celebrará en las próximas semanas- en la que se negociará el incremento de las bases mínimas para 2017, y que según las expectativas del colectivo estaría en torno al 3%. Llevar adelante esta medida es “imprescindible; una necesidad imperiosa que ya está en la agenda del Gobierno”, ha explicado a AyE José Luis Perea, vicepresidente de ATA (Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos) y responsable del área de formación de la Federación. Afirmación que se sostiene por lo escalofriante de las cifras. De cada 100 trabajadores que participan en algún programa formativo sólo tres son autónomos. Y aún hay más, por cada 300 planes que se convocan apenas uno está orientado al colectivo. “Así no se puede cambiar el sector. Ni se mejora la competitividad, ni las habilidades, ni las posibilidad de quienes emprenden”.

En cuanto a la cuantía que se debe destinar a la mejora de la cualificación de los trabajadores por cuenta propia, Perea va más allá y apunta a un “porcentaje intermedio” entre el 0,1% y el 0,7%, por el que actualmente cotizan los trabajadores del mar. A lo que se sumarían las ayudas procedentes del Fondo Social Europeo, así como alguna otra que pudiera ser aprobada adicionalmente por el Ejecutivo, “con ello podrían diseñar cursos de entre 50 y 100 horas”. Ahora bien, aunque sea de apenas 12 euros al año, “cualquier tipo de subida necesita de cierto grado de valentía”, apostilla.

La cuestión no es baladí y UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos) -segunda asociación con mayor representación de autónomos detrás de ATA- irá de la mano en la defensa de la propuesta vía enmienda a la Ley de Medidas Urgentes para el Trabajo Autónomo. “Es la manera de tener un espacio propio tanto para el diseño como para la impartición de formación específica”, explica Eduardo Abad Sabaris, secretario general de UPTA. Y añade que lejos de considerarse un gravamen que pueda perjudicar la recuperación en un año en el que se prevén incrementos de la inflación, subidas de tipos de interés y una moderación del crecimiento económico en torno a un punto (2,3%), la decisión supondría “un mecanismo de fortaleza que permitirá mejorar la productividad y se convertirá en base para el asentamiento de la actividad económica”.

La “generosidad” de los agentes sociales

Hasta el momento, la formación de los autónomos depende de, en palabras del secretario general de UPTA de la “generosidad” de los agentes sociales que desde 2004 -fecha en la que el colectivo se incorporó a los planes de formación- vienen destinando parte de la recaudación procedente de los trabajadores del Régimen General a programas específicos para trabajadores por cuenta propia. Así las cuantías que se han derivado hasta 2014 -año en el que se publicó la última convocatoria previa a la modificación de la Ley de Formación- han oscilado entre los doce y los algo más de 3,5 millones de euros de hace dos años, “habiéndose reducido más del 70% en los últimos cinco años”, se lamenta el responsable de formación de ATA.

Dicho esto, y teniendo en cuenta que la convocatoria de 2015 quedó vacía, la de 2016 -primera en la que entra en juego la concurrencia competitiva y sobre la que se espera su resolución antes de que finalice el primer trimestre-, contará con un montante en torno a 12 millones de euros. Cantidad “importantísima” pero que requiere de avances legislativos. A juicio de Perea, las dotaciones deben ir acompañadas del desarrollo del reglamento de la Ley de Formación, en el que “se permita a los autónomos participar en el diseño y planificación de los programas”, que por la propia especificidad del colectivo requieren de flexibilidad, sectorialización y regionalización. “Se han de establecer prioridades según el tipo de actividad y de dónde se desarrolle”, añade Abad Sabaris. Por ejemplo, en el caso de los idiomas, “no es lo mismo un hostelero o un comerciante de Madrid que por el tipo de turistas puede querer aprender chino, que uno de Baleares donde el alemán o el ruso son idiomas muy demandados”.

Por otra parte dar acceso al colectivo tanto a los programas de oferta como a los de demanda (formación bonificada para autónomos con trabajadores a su cargo), será otra de las peticiones que las asociaciones expondrán en la mesa de trabajo con Empleo.

Los misteriosos casos de los autónomos del mar y del 1% del cese deactividad

El caso de los autónomos del mar llama la atención. Desde 1977, o lo que es lo mismo hace cuarenta años, el 0,7% de su base de cotización está destinada a formación. Sin embargo y hasta la fecha de hoy no se pueden bonificar por este concepto. Y no por falta de planes, que existen a través del Instituto Social de la Marina, sino porque, según explican desde UPTA “éstos no están homologados por el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal)”. Situación que es calificada por Abad Sabaris de “extraña”, y a la que tampoco encuentran explicación desde ATA.

Por otro lado, se encuentra el misterio de la cotización por cese de actividad. El 1% de quienes abonan esta contingencia deberá destinarse, según Ley, a programas de formación que faciliten el reciclaje y la reincorporación de los autónomos al mercado laboral. Sin embargo, nadie sabe dónde está el dinero recaudado. “Ni los aproximadamente tres millones del pasado año y ni los de años anteriores”, explican fuentes de ATA. Desde Madrid aclaran que esta cuantía ha sido transferida a las comunidades autónomas, algo que éstas “desconocen”.

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