miércoles. 24.07.2019

Los autónomos rechazan la propuesta de eliminar la Tarifa Plana

El catedrádito Manuel Lagares, asesor de la Reforma Fiscal de 2013, defiende acabar con las bonificaciones al autoempleo y la contratación así como incrementar el IVA hasta el 25%.
Los autónomos rechazan la propuesta de eliminar la Tarifa Plana

Ampollas es lo que ha levantado el Cátedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Alcalá de Henares y uno de los asesores de la Reforma Fiscal de 2013, Manuel Lagares, al defender la supresión de la Tarifa Plana y cualquier bonificación al autoempleo y las contrataciones. Durante su comparecencia en la Comisión de Seguimiento y Evaluación del Pacto de Toledo esta mañana, Lagares afirmaba que “hay que reducir los regímenes especiales porque la mejor Tarifa Plana es la rebaja de las cuotas”. Es decir, la propuesta pasa por el ‘café para todos’ en los tipos de cotización a la Seguridad Social fijándose éstos en el máximo del 10%, entre las aportaciones de los trabajadores y las de las empresas.

La proposición no ha gustado nada entre el colectivo de autónomos, menos aún en un momento en el que en el Parlamento se está tramitando la Ley de Medidas Urgentes del Trabajo Autónomo y que recoge la ampliación a 12 meses de la Tarifa Plana. “Si no existiera la Tarifa Plana se favorecería la competencia desleal y la vuelta de muchos autónomos a la economía informal”, ha explicado Lorenzo Amor, presidente de ATA (Federación Nacional de Asociaciones de Autónomos) en declaraciones a AyE. Cabe recordar que desde que se puso en marcha más de un millón de autónomos se han beneficiado de la medida (en torno a 250.000 procedentes de la economía sumergida), de los cuales el 60% siguen en activo.

“Es un absurdo”, ha destacado, también en declaraciones a AyE, Eduardo Abad, secretario general de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos). “Dar carpetazo a la Tarifa Plana no es el camino, otra cosa es que efectivamente se deba reordenarla y pensar en cómo dirigirla, también, a ayudar a mantener la actividad, no sólo al inicio”.

En lo que respecta a las valoraciones de los grupos políticos fuentes próximas al Partido Popular han afirmado que “una cosa es lo que digan los expertos y otra lo que se vaya a hacer”. Y han recordado “ya lo explicó Lorenzo Amor cuando compareció: que digan qué otra medida ha aportado tanto como la tarifa plana que ha beneficado a un millón de autónomos”.

Por su parte, fuentes de Ciudadanos, han insistido en que “se arriesga mucho sin haber hecho una evaluación previa de los efectos”. Socialistas y portavoces de otros grupos también han defendido la necesidad de realizar un análisis y apuntan que “las bonificaciones han de aplicarse de forma selectiva para evitar que supongan un lastre para el sistema”.

Precisamente a la escasez de estudio, tanto en esta como en otras propuestas, se ha referido el presidente de la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal), José Luis Escrivá, quien tomaba el testigo de Lagares en la mesa, “en España hay que invertir mucho más en la evaluación ex ante y ex post de las políticias públicas”, defendía.

Subida del IVA

La cosa no se queda aquí. Para compensar la pérdida de ingresos en el sistema el Catedrático propone establecer un “recargo de solidaridad”. Esto es subir el IVA entre un 2% y un 4%, además de eliminar los tipos reducidos y superrreducidos siempre y cuando éstos no graven productos de primera necesidad. Para Lagares

A este respecto tanto Amor como Abad han sido igual de críticos o más. “Sería el puntillazo para muchos autónomos”, se lamentaba el presidente de ATA, quien apelaba a la “diversidad” de un colectivo formado por profesionales como peluqueros, periodistas, agentes comerciales, trabajadores del ámbito rural, etc… que “no repercutireron la anterior subida del IVA. Han tenido y tienen que seguir soportando el incremento sobre sus ingresos”.

Abad, por su parte insistía en que de llevarse adelante se “atacaría la línea de flotación de los autónomos. Retrotraería el consumo, se reduciría el poder de compra de los ciudadanos, habría menos actividad… y finalmente aumentaría la economía sumergida”.

Cuotas según ingresos

La revolución Lagares para el Sistema de la Seguridad Social conlleva también la adaptación de las cotizaciones a los ingresos reales, tanto para el Régimen General como para el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). “¿Por qué no aplicar un porcentaje sobre los ingresos brutos de las personas?”, cuestionaba. Con ello se otorgaría flexibilidad al sistema y se permitiría, a su vez, destopar las bases de cotización. Un procedimiento que pasaría además por eliminar de cuajo las competencias de la Seguridad Social a nivel de recaudación “hay que unificar el sistema y tender hacia un modelo de inspección única”. Así, según ha explicado, esto se traduciría en un ahorro considerable tanto para la Adminsitración como para las empresas en lo relativo a los costes indirectos.

El secretario general de UPTA no ve mal la propuesta por lo que puede suponer su aplicación en todos aquellos trabajadores por cuenta propia que tienen ingresos superiores a 60.000 euros y cotizan por la mínima. Si bien Amor insiste en lo que ya avanzó durante su comparecencia en el Congreso del mes de diciembre “qué me expliquen cuándo un autónomo conoce los ingresos que va a tener. No todos los autónomos facturan lo mismo ni cada año ni cada mes. Los expertos deben plantearse cómo solucionar que cada vez haya más gente que sobrevive con unos ingresos de 500 euros y se ven obligados a pagar una cuota a la Seguridad Social de 260 euros”, concluía Amor.

‘Mochila’ de aportaciones

Además de lo anterior otra de las tesis que ha defendido Lagares es que “los impuestos antiguos no son buenos para una recaudación ágil y adaptada al ciclo”. Y “las cotizaciones son un impuesto antiguo porque recaen sobre el uso del factor trabajo”. Por ello, pese a que se debe mantener el sistema de reparto en éste, el sector público debe tener cada vez menos peso.

Esto no quiere decir que se produzca una rebaja de las pensiones, sino que éstas pasen a depender en gran parte de aportaciones complementarias de las empresas. La fórmula consistiría en que parte del ahorro en las cuotas de cotización que pagan las empresas por sus trabajadores se acumulasen en una mochila o cuenta nocional -cuenta virtual a nombre del empleado, que le acompaña durante toda su vida laboral, sobre cuyas aportaciones se calcula el importe de la pensión-. Esto se completaría además con aportaciones a un plan de pensiones privado que la empresa abriría a nombre del trabajador.

Actualmente en torno al 70% del pago de las pensiones depende del Estado. Con la propuesta que plantea el experto éste se reduciría hasta el 40% correspondiendo el 30% restante a las aportaciones de las empreas.

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