Sólo sirvieron para corregir el "déficit" de un 1% de los pequeños negocios

Ayudas directas COVID: el Banco de España explica por qué han sido un fracaso para los autónomos

Las ayudas directas COVID apenas si llegaron al 1% de los negocios que estaban en riesgo por la pandemia. El Banco de España explica por qué fracasó esta línea de subvenciones.
El Banco de España explica por qué las ayudas directas del COVID fueron un fracaso para los autónomos
Ayudas directas COVID: el Banco de España explica por qué han sido un fracaso para los autónomos

Las ayudas directas que puso en marcha el Gobierno en 2021 para compensar las pérdidas de los autónomos fueron un fracaso. No lo dicen sólo las organizaciones representativas del colectivo, ni tan si quiera los miles de negocios que quedaron excluidos de la convocatoria o que recibieron menos dinero del que les tendría que corresponder. Lo dice el último informe anual del Banco de España, en el que analiza todas las medidas económicas que se pusieron en marcha en nuestro país para mitigar el impacto del coronavirus.

El documento del Supervisor es el primero de todos los análisis hasta la fecha que ha comparado con datos la situación de los negocios antes de la llegada de las ayudas directas y después. Las cifras muestran que estas subvenciones, lejos de haber sido "útiles" para que las actividades más pequeñas se recuperaran, tuvieron en realidad una incidencia "modesta" y sólo sirvieron para que menos de un 1% de las empresas que estaban afectadas por la crisis corrigieran su situación

Concretamente, el análisis del supervisor toma como referencia los negocios que, a causa de la crisis, pasaron a estar en déficit de capital, es decir, que sus gastos superaban sus ingresos, estaban endeudados y en algunos casos en riesgo de bancarrota. Según explica la entidad "se entiende que las empresas presentan déficit de capital cuando su ratio de capital (Patrimonio neto / Activo total) era positivo en 2019, se ha reducido en 2020 y se ha situado por debajo del 15 %".

Tras aplicar este medidor, según el Banco de España, con las ayudas directas, el porcentaje de negocios que se encontraban en "déficit de capital" antes de las ayudas directas eran el 6,4% del total de las pymes y, tras haberse lanzado esta línea, el porcentaje total de negocios en esta situación sólo se redujo al 5,7%. Es decir, apenas un 0,7% de los negocios vieron corregida su situación por las subvenciones. 

El Banco de España dice que las ayudas directas eran suficientes para haber cubierto el déficit de todos los autónomos

Sin embargo, para el Banco de España, el problema no estaba en los siete millones de euros de presupuesto con el que contaban en un principio estas ayudas. De hecho, el Supervisor asegura que "la dotación de los programas de apoyo a la solvencia empresarial era suficiente para cubrir la totalidad del déficit de capital de las empresas generado por la crisis". 

A pesar de ello, en la práctica, la incidencia fue mucho menor, "el porcentaje de pymes que habrían pasado a mostrar una posición deficitaria de capital tras la crisis se habría reducido en menos de 1 punto y el déficit global de capital de las pymes que se encontraban en esta situación habría disminuido en un 9 %". Así lo muestra la tabla elaborada por el organismo con el "antes y el después de las ayudas directas.  

Antes y después de las ayudas directas para autónomos
Antes y después de las ayudas directas para autónomos. Fuente: Banco de España

Según el Supervisor, las ayudas no fueron útiles para los negocios por los estrictos requisitos de concesión

Más allá de las voces que opinan que estas ayudas no tenían que haber sido finalistas, puesto que en principio iban dirigidas a compensar pérdidas y no a cubrir gastos, un año después de que se aprobara esta línea hay una certeza: buena parte de los siete millones de euros que se debían haber repartido a los autónomos finalmente no se destinaron. Y esto no es por que los pequeños negocios no necesitaran este dinero, sino por la dureza de los "criterios de concesión". Muchos negocios " experimentaron problemas de solvencia como consecuencia de la crisis y no habrían recibido ayudas por no cumplir con los criterios de concesión", según explica el Banco de España en su informe anual del año 2021.

Según el Supervisor, el fallo estuvo desde el principio en analizar con criterios genéricos las situaciones de tantos negocios afectados por la crisis, como por ejemplo, por el sector en el que estuvieran, su situación en 2019 o su caída de la facturación. Cuestiones, éstas últimas, que no en todos los casos reflejaban la necesidad o no de estas ayudas para los autónomos y empresas más pequeñas. 

Esto mismo fue lo que denunciaron durante meses desde las organizaciones de autónomos. Concretamente, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) reprochó en varias ocasiones al Ejecutivo, por ejemplo, que los autónomos que estuvieran al corriente de pago con todos sus proveedores no podían acceder a las subvenciones que llevaba meses prometiendo el Gobierno aunque necesiten ese dinero para sobrevivir. Si bien luego se corrigió este requisito, para algunos negocios pudo ser demasiado tarde y otros, directamente, desistieron de volver a tramitar la solicitud.

Además, las patronales de empresarios y organizaciones de autónomos advirtieron en su momento al Gobierno del riesgo que suponía fijar los requisitos de acceso a cualquier ayuda o prestación en base a condiciones como la pertenencia a uno u otro sector ya que, en un mismo sector, pueden coexistir realidades muy diferentes, en función de la ubicación o el tamaño del negocio. 

También alertaron de lo complicado que podría ser para muchos trabajadores por cuenta propia cumplir con el requisito de viabilidad que exige a los solicitantes no haber tenido pérdidas en 2019. Con sólo estos dos requisitos -sin contar el de tener un caída de la facturación mayor al 30% , o el de no tener deudas con Seguridad Social y Hacienda-, la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) estimó en su momento que dos millones de negocios de las 3,5 millones registrados en España quedarían automáticamente excluidos de las subvenciones, por más que vinieran arrastrando grandes caídas de facturación.

Finalmente, así parece haber sido. Distintas fuentes confirmaron que casi 2,5 millones de euros han quedado sin gastar. Teniendo en cuenta que de los siete millones de euros, dos de ellos iban directamente para las islas, se puede decir que la mitad de las subvenciones que tendrían que haber recibido en la península no se han llegado a repartir. 

El Banco de España sí valora positivamente los ERTE y los créditos ICO

A pesar de que el Supervisor considera "poco útil" la línea de ayudas directas para autónomos, en el informe, sí pone de manifiesto la utilidad que tuvieron los ERTE y los créditos avalados por el ICO para paliar la situación que sufrían los negocios por la pandemia.

Concretamente, por el lado de los expedientes "la recuperación de los niveles de ocupación previos al inicio de la pandemia sugiere que los ERTE han sido efectivos a la hora de favorecer la reincorporación al empleo". Y "una primera muestra de su eficacia es el hecho de que la cifra de trabajadores en esa situación haya descendido desde el máximo de más de 3,5 millones de trabajadores en abril de 2020 hasta unos 100.000 en marzo de 2021", dice el informe.

Así mismo, en cuanto a los créditos del ICO, "cumplieron eficazmente sus objetivos, en la medida en que pudieron atender una proporción destacada de las necesidades de liquidez de las empresas", añade el texto. En concreto, con la financiación obtenida con los préstamos canalizados a través de las líneas de avales públicos se habría cubierto el 30% de las necesidades de liquidez de los negocios.

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