lunes. 26.08.2019

Seis de cada diez universitarios quieren ser emprendedores

Casi el 5% ya ha montado un negocio y un tercio de ellos manifiesta su intención de hacerlo de aquí a 2020.
Seis de cada diez universitarios quieren ser emprendedores

De funcionarios a emprendedores. Esa es la síntesis del cambio de tendencia en la forma de afrontar la incroporación al mercado laboral de los universitarios españoles. Más de la mitad, en concreto el 56,1%, quieren montar su propio negocio. Un giro de casi 360 grados que se viene produciendo desde hace un lustro y sobre el que cabe preguntarse el ¿por qué?.

Lo maltrecho de un mercado laboral vícima de la crisis económica y la irrupción de las TIC (tecnologías de la información), que han abaratado los costes tanto de producción como de los servicios asociados a éstas, han sido el espaldarazo definitivo. “Las dificultades para encontrar empleo y la precariedad de los mismos, empujan a muchos jóvenes a emprender”, explica Senen Barros, director general de RedEmprendia. La pérdida de 3,8 millones de puestos de trabajo, durante los años más duros de recesión, abocó a muchos jóvenes a buscar en el autoempleo una salida profesional. Sin embargo, hoy por hoy y bajo un marco de recuperación, las tornas han cambiado y lo que ayer era obligación hoy se ha convertido en devoción. Prueba de ello es que el 29,3% de los estudiantes son “emprendedores potenciales”, o lo que es lo mismo, tienen intención de crear una emprensa en los próximos tres años.

Lo que ayer era obligación hoy se ha convertido en devoción

Así se extrae del informe Perfil emprendedor de estudiante universitario elaborado por la CRUE (Asociación de Universidades Españolas), RedEmprendia y CISE (Centro Internacional Santander Emprendimiento), en el que destacan además, otros dos datos, el 4,9% son ya emprendedores activos -han creado su propia empresa- y el 7,5% ha participado como socio en una empresa familiar. Cifras cuanto menos alentadoras en las que “también está ayudando, y mucho, la labor que están realizando diversos agentes público y privados y en particular la Universidad”, aclara Barros.

Tarea que para Patricia Oreña, ‎directora del área nacional de Emprendedores y Jóvenes Autónomos de ATA (Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos), consiste en “superar el estigma del empresario y sembrar en los universitarios la idea del autoempleo como una salida profesional a su alcance ha sido determinante”.

Fenómeno ¿imparable?

Si bien para Oreña el cambio de mentalidad que se respira en los Campus universitarios es “un fenómeno imparable”, sobreponerse al síndrome del trabajo para toda la vida de la época de nuestros abuelos obliga a una reflexión. “¿Se corresponde con la decisión vocacional del sueño americano o con el fracaso del modelo de formación para el empleo tanto en la parte de orientación como en los programas específicos?” cuestiona Andreu Cruañas, presidente de Asempleo. De hecho “podría tener reversión en función de las necesidades del mercado”.

A este respecto el director general de RedEmprendia, apostilla que con la mejora del mercado laboral “lo más probable es que el emprendimiento por necesidad se reduzca de modo importante”. Es por ello por lo que tanto la labor de la Administración como el potenciar las relaciones entre Universidad, colegios y empresa ha sido, es y seguirá siendo determinante. ”Si hacemos bien las cosas aumentará el emprendimiento por oportunidad que es el que realmente aporta al emprendedor y a la sociedad”.

La principal medida para evitar la parálisis de la iniciativa emprendedora entre los jóvenes parte de la educación, “hay que educar en la inteligencia ejecutiva de José Antonio Marina”, insiste Barros, “es decir, educar para saber hacer y para querer hacer”. Idea que conlleva el desarrollo de programas internacionales que permiten a los alumnos a ponerse a prueba, desarrollar aptitudes y proponer soluciones a los retos que se enfrentan. Es, por ejemplo, el caso del BoosterWE o de RedEmprendia, que permite conocer cómo se gestiona un negocio desde dentro, o del SpinWay, también de la red de universidades, con el que treinta jóvenes iberoamericanos compartieron la experiencia de innovar y cooperar en la creación de nuevos proyectos.

Miedo al fracaso

A nivel educativo también “es vital incicir en que no se penalice el fracaso”, afirma con rotundidad Cruañas. Según el informe uno de cada dos estudiantes (48,6%) declaran que el miedo al fracaso es el principal obstáculo que se encuentran a la hora de poner en marcha un negocio. Cifra que se reduce más de 40 puntos (hasta el 4,8%) en el caso de aquellos que ya participan en algún proyecto de empresa. A este respecto, Senen Barros destaca que hay que “tratar de adquirir experiencia por vías menos traumáticas que la del fracaso personal y pensar que en un negocio lo más importante no es lo que tienes sino lo que los demás valoran de lo que tienes”.

Por otra parte, se ha de inculcar que “más allá de la idea y valor, el empresario ha de tener capacidad de gestión empresarial e incorporar sentido del riesgo”. O lo que es lo mismo, una cosa es ser emprendedor y otra empresario. Papeles ambos que deben completarse con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de los proyectos. “Si tienes un cliente tienes un negocio, pero tener la mejor tecnología o solución para un determinado problema no te lo garantiza” apostilla Barros.

Más allá de las aulas, conseguir que el gen emprendedor arraigue en las generaciones futuras pasa por “continuar con la política de incentivos al fomento del autoempleo y trabajar en la reducción de la presión fiscal que padecen tanto autónomos como emprendedores y empresarios, eliminar trabas administrativas y rebajar los costes que supone emprender”, concreta Oreña.

‘Jóvenes con ideas’

La cooperación público – privada es la vía para fomentar la iniciativa emprendedora entre los universitarios. Incluso las entidades financieras apuestan por el autoempleo como fórmula de crecimiento económico y mejora de la competitividad de los países y, por tanto, de la calidad de vida de las personas.

Es el caso de Banco Santander que cuenta con más de 1.200 acuerdos de colaboración con universidades e instituciones de 21 países y que promueve programas colaborativos como Santander YUZZ ‘Jóvenes con ideas’ en coordinación con CISE (Centro Internacional Santander Emprendimiento). Cada año un millar de universitarios participan en un programa en el que los resultados no pueden ser más prometedores. Más del 52% levantan cada mañana el cierre de su propia empresa, cifra que se amplía hasta el 69% si tenemos en cuenta a quienes están en vías de constituirla o participan en alguna otra creada por terceros.

A este respecto fuentes de la entidad destacan que “son los jóvenes los verdaderos protagonistas del cambio y la innovación”. De ahí el ”crecimiento exponencial” en programas incoados por la entidad para el fomento del emprendimiento, así como el apoyo a iniciativas con las que “dar a conocer en profundidad la situación actual y evolución del perfil del emprendedor universitario con el objetivo de ayudar en el diseño y políticas orientadas a su impulso”.

Seis de cada diez universitarios quieren ser emprendedores