Sábado. 19.01.2019

EN ESPAÑA EJERCEN 7.000 PROFESIONALES

Los podólogos, optimistas ante su inclusión en la sanidad pública

Los podólogos, optimistas ante su inclusión en la sanidad pública

Los profesionales de la podología en España, unos 7.000 y la mayoría ejercientes por cuenta propia, llevan más de una década luchando por algo que cada vez está más cerca: la inclusión de su actividad en la sanidad pública. Tanto desde el Consejo General de Colegios Oficiales como desde los colegios profesionales respectivos observan “colaboración y avances” en sus negociaciones con las autoridades sanitarias para lograr que la Podología sea considerada un servicio público. Los avances más importantes se están produciendo en el tratamiento de una patología muy importante: el pie diabético.

Los podólogos, optimistas ante su inclusión en la sanidad pública

Es la reivindicación más intensa que los podólogos defienden ante las autoridades sanitarias desde hace más de diez años: la inclusión de sus servicios en la red pública. “Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España (CGCOP) venimos luchando para que la Podología se introduzca en la cartera de servicios del Ministerio de Sanidad o de las respectivas consejerías autonómicas, lo que supondría que la red pública tiene obligación de prestar ese servicio y que se dotaría un presupuesto para crear plazas”, explica Rafael Navarro, secretario general de esta institución. La razón principal de la reivindicación es, a su juicio, de justicia: “Los podólogos somos los mejores especialistas en la salud del pie y tenemos la capacidad de diagnosticar, prescribir y realizar operaciones quirúrgicas sobre esta parte tan importante del cuerpo. Es una discriminación para los pacientes que no sea un servicio público”, afirma Navarro.

La actividad de este colectivo profesional, a día de hoy, es eminentemente privada. Salvo casos puntuales, los pies se tratan y curan en consultas privadas y por especialistas privados. Hay algunas excepciones en las redes sanitarias autonómicas como la de Cantabria, que tiene reconocida a la Podología como un servicio público “pero donde, aún así, sólo trabajan dos podólogos en su sanidad pública” según Rafael Navarro, o como las de Castilla-La Mancha y Cataluña donde existen convenios para que estos especialistas puedan ejercer en hospitales públicos, aunque pocos lo hacen. 

A corto plazo

Sin embargo, las negociaciones de los colegios y del Consejo general parece que no están cayendo en saco roto. Las Cortes de la Comunidad Valenciana aprobaron el pasado 29 de octubre un proyecto no de ley para que la Podología entre en la cartera básica de servicios públicos, lo que supone que se dotarán plazas para sus profesionales. Mª Teresa García, presidenta del Colegio Oficial valenciano y vocal del CGCOP, valora muy positivamente este paso “porque todos estamos en el mismo barco y todos vamos en la misma dirección en todas las comunidades autónomas”. García defiende que la Podología es “una carrera universitaria, tiene másters y postgrados y hasta existen ya catedráticos en la materia”. Por eso, necesita estar incluida en la sanidad pública, además de que “una atención multidisciplinar al paciente exige que se reconozca a los especialistas de los pies”. Mª Teresa García añade que una especialidad de este tipo “debe tener en cuenta a los pacientes en riesgo de exclusión social o a los pensionistas, cuyos ingresos no les permiten visitas constantes a las consultas de los podólogos”.

Juan Carlos Montero, vocal de la Junta del Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad de Madrid, declara que “en todas las comunidades autónomas está habiendo grandes avances y pensamos que a corto plazo los podólogos podrán entrar en la sanidad pública”. Montero aclara que el Colegio Oficial se ha reunido con todos los grupos políticos de la Comunidad de Madrid “y todos ven con buenos ojos” la inclusión de la actividad  en la red pública.

La colaboración de las autoridades se observa especialmente en un asunto que preocupa cada vez más a los podólogos: el pie diabético. Esta patología, que crece progresivamente al hacerlo la enfermedad de la diabetes, es una complicación de ésta que puede llegar a ser muy grave y provocar amputaciones. “Es muy importante que existan unidades de pie diabético en los hospitales públicos”, señala Juan Carlos Montero. Algo en lo que se está avanzando, según Rafael Navarro, quien defiende que los podólogos son especialistas sanitarios perfectamente capacitados para tratar esta dolencia.

Problemas como autónomos

En España ejercen la Podología unos 7.000 profesionales, la mayor parte de ellos como trabajadores por cuenta propia. Éstos lo hacen a través de sus propias consultas, en las que por regla general trabajan de media uno o dos empleados como trabajadores auxiliares además de otros podólogos, lo que les convierte en un sector intensivo en crear empleo. Sin embargo, el secretario general del CGCOP se muestra un tanto pesimista sobre la situación actual: “Ahora hay mucha oferta de podólogos porque de tres centros universitarios donde se impartía el Grado de Podología se ha pasado a 12, pero los que salen recién titulados ya no abren su clínica tan fácilmente como hace 15 años, prefieren ser trabajadores por cuenta ajena”. El problema es que la apertura de consultas propias se ha complicado: hay que hacer más inversión, es más difícil obtener financiación y hay que cumplir numerosos requisitos en cuanto a la maquinaria y el instrumental para trabajar, además de seguir las normas de accesibilidad al local.

Cotizar más o no

Como profesionales autónomos les preocupa también y mucho lo que al resto de los trabajadores por cuenta propia y que estos días está de máxima actualidad. “Estamos siempre con la duda de qué base de cotización elegir, como todos, pagar más para recibir más, pero no es tan fácil”, asegura Rafael Navarro.

Un aspecto de su condición de autónomos que ha movilizado al Consejo General es el de los falsos autónomos. Muchos profesionales prestan sus servicios en calidad de TRADEs, ya que trabajan periódicamente para centros como residencias de ancianos, de discapacitados o de cualquier otro tipo. Navarro afirma que el Consejo General se ha implicado en este asunto para que, aprovechando los contratos, no se aproveche la ocasión para crear falsos autónomos. “Hemos emitido un informe para advertir de esta posibilidad y atajarla”, añade.

Por último, los podólogos lanzan un mensaje a la opinión pública: cuidado con el intrusismo, que está avanzando a pasos agigantados. Rafael Navarro advierte que el intrusismo se está dando “por muchas vías, desde los centros de estética que dicen que tratan los pies hasta las tiendas de artículos deportivos en las que aseguran que hacen estudios de la pisada, estudios que sólo puede hacer un especialista cualificado como es un podólogo”. 

Los podólogos, optimistas ante su inclusión en la sanidad pública