miércoles. 20.11.2019

EYE-TRACKING

Un emprendedor vasco logra que se controlen dispositivos con la mirada

Un emprendedor vasco logra que se controlen dispositivos con la mirada

Nació para facilitar la comunicación entre personas con discapacidad, pero su utilidad no acaba ahí. Irisbond es una aplicación creada por un emprendedor vasco que permite controlar cualquier dispositivo con la mirada.

Un emprendedor vasco logra que se controlen dispositivos con la mirada

Aunque, en un primer momento, el emprendedor Eduardo Jáuregui desarrolló su dispositivo para hacer posible la comunicación de personas con discapacidad -afectados por enfermedades como la parálisis cerebral o el ELA-,  lo cierto es que las utilidades de su tecnología pueden extrapolarse a muchos otros campos. Desde la automoción a la robótica, pasando por el comercio, el neuromarketing o los videojuegos. 

Irisbond permite controlar cualquier dispositivo con la mirada. En concreto, y a través de avanzados algoritmos basados en la inteligencia artificial, este software capta el movimiento ocular y lo traduce en movimientos precisos dentro de una pantalla. De esta manera, cualquier persona puede acceder a toda la información de forma natural, intuitiva y sin necesidad de las manos.

Jáuregui formuló esta idea innovadora en 2013 y se convirtió así en el desarrollador del primer software de eye-tracking de fabricación y desarrollo 100% español. Si bien, al principio, su proyecto se concibió para permitir la comunicación alternativa a personas con discapacidad -y, de hecho, ésta ha sido su principal función en los últimos años- las utilidades del proyecto no acaban ahí. El progresivo desarrollo de la aplicación ha permitido crear un software totalmente adaptable a las necesidades de cada proyecto, venga éste de la medicina, del marketing o de la robótica.

De esta forma, Irisbond puede personalizar las funcionalidades para que todas las empresas que necesiten desarrollar iniciativas que requieran de la libertad que aporta controlar cualquier dispositivo con la mirada, puedan ver cumplidas sus expectativas: automoción, robótica, medicina, gaming, neuromarketing o retail, entre otras tantas.

“Las aplicaciones son infinitas y muy resolutivas para el día a día. Acceder a diferentes funcionalidades durante la conducción de un vehículo; detectar los movimientos oculares de los clientes de una tienda para comprender lo que atrae su mirada; elegir en nuestra Smart tv qué serie queremos ver sin necesidad de tocar el mando; y por supuesto, el fin para el que nació en un principio: cambiarle la vida a una persona con discapacidad por parálisis cerebral o  ELA, para que pueda comunicarse con total libertad con su entorno.

Y es que, para este emprendedor, “lo imposible no es un hecho, sino una percepción. Y un desafío que nos incita a superarnos, a inventar productos globales, diferentes e innovadores que hagan más fácil nuestra relación con lo que nos rodea. Hablamos de tecnología con propósito. Nos enorgullece que lo que hacemos tenga impacto social a diferentes niveles. Afrontamos nuestro trabajo y ‘los imposibles’ con positividad, una actitud que nos ayuda a mejorar la vida de las personas y de la sociedad, porque creemos que esa es nuestra responsabilidad”.

Una tecnología valorada en cientos de millones

Según explicaron en un comunicado emitido por la propia compañía, el mercado global de esta tecnología, el eye-tracking, se valoró en 287 millones de dólares en 2018 y se espera que crezca un 27,4% anual hasta 2025.

La creciente demanda de una experiencia personalizada en dispositivos de consumo ha impulsado la investigación de este tipo de aplicaciones y el crecimiento del mercado de seguimiento ocular. Actualmente, los sectores con mayor penetración de esta tecnología son salud y retail, y la tendencia apunta a que, en los próximos años, despuntará también en automoción y neuromarketing. Sin olvidar, por supuesto, las utilidades que puede ofrecer a la realidad aumentada y virtual, su incorporación en dispositivos móviles, de entretenimiento y gaming o de soluciones biométricas sin contacto.

Un emprendedor vasco logra que se controlen dispositivos con la mirada