sábado. 24.08.2019

HAY 700.000 EN ESPAÑA

El ‘freelance’ digital será la pieza clave de las empresas del futuro

El ‘freelance’ digital será la pieza clave de las empresas del futuro

La digitalización está generando un cambio en las estructuras empresariales. Estas recurren cada vez más a profesionales independientes autónomos del sector de las nuevas tecnologías para completar su transformación digital.

El ‘freelance’ digital será la pieza clave de las empresas del futuro

La transformación digital es una realidad que ha calado, a fondo, en el tejido empresarial español. “Las empresas del siglo XX son como zombies, están muertas pero no lo saben”, afirmaba Ángel Bonet, director comercial y de marketing de Misnsait (filial de Indra) durante la jornada Nuevas tecnologías y su impacto económico y social, organizada por Fedea el pasado jueves. Bonet las comparaba con las compañías “autóctonas del siglo XXI”, uno de cuyos rasgos principales es la escalabilidad. Esta capacidad de crecimiento que está protagonizada por los ‘freelance’, o lo que en lenguaje cervantino vienen a ser profesionales independientes autónomos altamente cualificados y especializados en el sector de las nuevas tecnologías. -Nada que ver con el concepto americano, país en el que no cuentan con protección social-.

En España hay 700.000 de estos profesionales en activo, lo que significa un 40% más que en 2012, según el informe de la comunidad de 'freelance' digitales Malt. En ellos y en las startups recaen una gran parte de los servicios especializados que externalizan las empresas del siglo XXI. De hecho, tal y como refleja el último informe de la consultora IDC, el 82% de las grandes empresas tienen total o parcialmente externalizados los servicios de infraestructuras y tecnologías de la información, ya que esto aumenta la rentabilidad de su negocio y mejora su nivel de competitividad.

Es el caso, por ejemplo, de las energéticas. Iberdrola cuenta con el programa de startups – PERSEO, que dispone de una dotación de 70 millones de euros y al que se han incorporado más de 2.000 emprendedores. La inciativa, en marcha desde 2008, tiene como objetivo facilitar el acceso de la compañía a tecnologías como la robótica, el big data, la ineligencia artifical o el internet de las cosas.

Naturgy, también apuesta por este sistema. En 2016 la empresa creó InnovaHub, un espacio de innovación abierta en el que participaron más de 7.000 personas el pasado año, entre ellas startups, universidades, centros tecnológicos, 'freelance'…

La banca es otro sector en el que los emprendedores tecnológicos son pieza indiscutible del engranaje. El informe Fintech, innovación al servicio del cliente, elaborado por KPMG y Funcas, pone de relieve que el 75% de los bancos cuentan con acuerdos con alguna de estas empresas de tecnología especializada en soluciones para el sector financiero. Además, el 33% de las fintech declaran que las entidades financieras son sus principales clientes. La razón es que acelera los procesos de innovación y permite ofrecer productos y servicios que, con la estructura tradicional, serían inviables.

Nuevos artesanos

Entre los temores y recelos que despierta la disrupción tecnológica está el de la pérdida de empleo. Algunos expertos vaticinan que de aquí a 30 años el 47% de los empleos serán realizados por robots. Inclusive algunos de carácter intelectual como los diagnósticos médicos o determinadas tareas en los sectores de la abogacía, la consultoría y la contabilidad…

“Se avecinan dos décadas de transición muy complicadas”, explicó Bonet. Si bien la digitalización hará que se creen nuevos empleos a medio y largo plazo, a corto habrá un grueso de trabajadores que se quedarán fuera del sistema, los menos cualificados y que no dispongan de especialización alguna. “Hay que pensar qué hacer con ellos. Cómo reorientar sus carreras profesionales”, afirmó.  A este respecto, una de las soluciones propuestas por el director comercial y de marketing de Misnsait pasa por un “nuevo renacimiento”. Es decir, impulsar el desarrollo de profesiones relacionadas con la cultura o el arte. “Hay que construir profesiones con significado. Nuevos artesanos”. De hecho, pese a que “la analítica es el poder”, las empresas del siglo XXI “han de trascender al impacto social” para lograr el éxito. Algo que no puede hacer, por ejemplo, la robótica.

Luis Garicano, economista y profesor del Instituto de Empresa y responsable del área de Economía y Empleo de Ciudadanos, que también participó en la jornada insistió en que “ni las profesiones más abstractas ni las tareas con alto componente de interacción con los clientes se podrán sustituir”.

Lograr lo anterior exige a su vez la revisión del modelo educativo y de formación actual. “Se está educando para desarrollar trabajos que van a desaparecer”, apuntaba el periodista Mariano Guindal, que moderó el acto. En relación a ello Garicano advirtió que “la tesis actual entre tecnología y educación ha de cambiar”.

Lo que también requiere un cambio urgente para el momento en el que la digitalización sea un hecho es el sistema actual de pensiones. “Se necesita un estado de bienestar potente y dar seguridad para cuando lleguen los nuevos modelos de trabajo”, afirmó Garicano

Hacia un nuevo modelo de mercado laboral

Frente a los departamentos, el “colocar” productos, las jerarquización, la prevalencia de los indicadores financieros o el tener toda la plantilla en nómina de las empresas del siglo XX. El ADN del modelo del siglo XXI lleva implícito el trabajo por proyectos, el “clientecentrismo”, la mayor relevancia de los indicadores sociales, la reinvención y la externalización de la plantilla.

La digitalización, que "contribuirá en el crecimiento de los negocios de autónomos y pymes" insistió Bonet, es la protagonista en la sombra de esta transformación. Además de la robótica, tecnologías como la impresión 3D permite -en todos los sectores- que se produzca más cerca, más rápido y a menor coste. Es decir, los emprendedores llevan consigo una “mini fábrica portatil”, ejemplificó Bonet. Por otra parte, se encuentra la Inteligencia Artificial, que en 2023 conseguirá que un ordenador tenga la misma capacidad que un cerebro humano, 7.000 en 2045.

El ‘freelance’ digital será la pieza clave de las empresas del futuro