lunes. 10.08.2020

SIN AYUDAS NI INGRESOS

Algunos testimonios de autónomos a los que está asfixiando la crisis del COVID-19

Algunos testimonios de autónomos a los que está asfixiando la crisis del COVID-19

Desde hace dos semanas, miles de trabajadores autónomos están en una situación dramática. Estos son cinco ejemplos de autónomos que han hablado con este medio para explicar cómo están viviendo la crisis por el coronavirus. Denuncian que las medidas que ha puesto en marcha el Gobierno “tienen mucha letra pequeña”.

Algunos testimonios de autónomos a los que está asfixiando la crisis del COVID-19

Tener que decidir si interesa más pagar la hipoteca o la cuota de autónomos a la Seguridad Social. O ,qué va a ser mejor para la familia: continuar con el negocio abierto o cerrarlo para evitar un posible contagio. O ver cómo, día tras día, el colchón de ahorros se hace más pequeño y no saber hasta cuándo van a poder seguir cubriéndose los gastos, sin tener ningún tipo de ingreso. La mayoría de autónomos están viviendo éstas y otras muchas situaciones extremas desde hace dos semanas.

Desde que se decretó el Estado de Alarma el pasado 14 de marzo, los autónomos se sienten cada vez más "abandonados por el Gobierno".  A pesar de que el Ejecutivo anunció varias medidas para paliar los efectos de las suspensión o caída de los ingresos en los pequeños negocios españoles, la mayoría ve cómo su situación no hace más que empeorar. Las ayudas no llegan, los gastos siguen corriendo y es probable que no vuelvan a tener ingresos hasta dentro de mucho tiempo.

Lo cierto es que, a pesar de lo prometido por el Ejecutivo en estas últimas semanas, en pocos días, todos los autónomos van a tener que pagar la cuota como todos los meses y no saben si van a tener acceso al Cese extraordinario que puso en marcha el Gobierno hace ya una semana. 

Tampoco saben si van a poder acceder a las diferentes líneas de crédito y avales que ha puesto el Gobierno a disposición de los autónomos que necesiten liquidez, pues los procesos y trámites pueden ser muy largos y los intereses, mayores de lo que se esperaban. 

A las organizaciones de autónomos están llegando cada día cientos de casos de autónomos desesperados, trabajadores por cuenta propia que se han visto obligados a cerrar lo que muchas veces es su única fuente de ingresos y la de su familia. 

Una de estas organizaciones es la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA). Cada día llegan a esta asociación miles de consultas de autónomos a través de llamadas, mensajes, emails o comentarios en redes sociales. Son trabajadores autónomos tremendamente preocupados y angustiados porque no saben qué hacer, ni a dónde deben dirigirse. Preguntan, principalmente, si pueden acogerse a las ayudas que está anunciando el Gobierno porque se ven en ciernes de perderlo todo. 

Autónomos y Emprendedores se ha puesto en contacto con cuatro de estos profesionales por cuenta propia para que expliquen y cuenten de primera mano cómo les está afectando la alerta sanitaria por el COVID-19.

Cuatro autónomos cuentan su situación 

  • Mari Paz Frías, autónoma societaria de un pequeño hostal en la sierra de Madrid.

El pequeño alojamiento rural, de cuatro habitaciones, que dirige Mari Paz Frías cerró incluso antes de que el Gobierno obligara a los establecimientos hoteleros a hacerlo por el Estado de Alarma. Según explicó, lo hizo por responsabilidad social.

Actualmente, esta autónoma está esperando a que le concedan un crédito de la línea de ayudas ICO que puso en marcha el Gobierno para el sector turístico, aunque explicó que no le estaba resultando nada sencillo conseguirlo: “el mismo día que lo anunciaron fui al banco a solicitar la ayuda, pero me dijeron que se había agotado el primer tramo de ésta y que tenía que esperarme hasta principios de abril”.

Además, comentó que las condiciones de los créditos no eran tan buenas como se esperaba. Por un lado, está el interés que es, según dijo,más alto para los autónomos (al 2,5%), que para las empresas (al 1,5%). Y luego, el hecho de que “cuando el banco te dice que te va a dar un año de carencia en un préstamo de cuatro, no te lo está dando. En realidad, lo que hacen es cobrarte las cuotas de ese periodo en los otros tres años”.

Mientras espera a que le concedan el crédito  tiene que seguir pagando sus gastos fijos mensuales, que ascienden a unos 4.500 euros. Para Frías, la alerta sanitaria ha sido un “zarpazo” que le ha descolocado todos los planes: “en una situación normal pagas con desahogo. Pero es que este año no sé cómo lo voy a hacer. Ya iba un poco coja -le falló la reserva que solía hacerle una empresa y que este año no ha realizado -, pero es que, ahora, el resto de reservas que teníamos hasta junio cubiertas también se nos han ido”.

Por el momento, sobrevive con unos pocos ahorros  y espera, con ellos, poder pagar la cuota de este mes de marzo y hacer frente al resto de gastos en los meses siguientes. Eso sí, aunque consiga pagar los gastos de marzo, necesita el ICO para seguir haciendo frente a los pagos de las semanas venideras. Especialmente, cuando todo vuelva a la normalidad y haya que reiniciar la actividad. Frías se quejó de que tuvo que decidir entre solicitar el ICO o el cese de actividad extraordinario, “porque si te acoges al cese, ya no puedes solicitar la ayuda económica”.

Ésta es una de las razones de su descontento con las medidas para autónomos que ha puesto en marcha el Gobierno. Para ella, los diferentes anuncios de los ministros son "titulares que unos señores dan en la televisión, pero que luego son medidas que tienen una letra pequeña tremenda y, cuando vas a acceder a alguna ayuda, ves que es mentira y que no puedes disfrutar de ella como habían prometido”.

  • Ibán Sánchez, autónomo y propietario de un bar en Salamanca.

Tras un año luchando por su bar en Salamanca, Iban Sánchez vio como hace poco más de tres meses, su negocio empezaba a funcionar. “Me ha costado mucho ponerlo a flote y justo ahora que por fin lo he conseguido, pasa ésto” comentó este autónomo salmantino. 

Sus deudas con la Administración le impiden ser solicitante de las ayudas que ha puesto en marcha el Gobierno. Sánchez debe a la Seguridad Social cinco meses en concepto de cuotas. Se trata de una deuda que le está impidiendo acceder al cese de actividad extraordinario, ya que uno de los requisitos para solicitarlo es no tener obligaciones pendientes de pago con la Administración.

Aseguró estar desesperado, con un bar que lleva desde el día 16 cerrado y con cuatro niños que alimentar: “estoy tirando del dinero que tenía para pagar los alquileres de la casa y el bar (sus caseros le han permitido aplazar el pago), pero cuando se termine no sé de que voy vivir”. Está esperando a que la Junta de Castilla y León ponga en marcha algún tipo de ayuda a la que pueda acogerse, pero “como no salga ninguna, a mí me habrán dejado tirado y abandonado a mi suerte”.

  • Cristina Navarro, autónoma y dueña de una cafetería/panadería en Valencia.

Cristina Navarro regenta, junto a su marido, una pequeña cafetería/panadería en Valencia. Cuando estalló la crisis sanitaria, Navarro tuvo que tomar una importante decisión: abrir ella sola el establecimiento (es una de las pocas actividades permitidas por ser la venta de pan considerada de primera necesidad) o cerrar. Al final, decidió echar el cierre: “mi marido es asmático y se encuentra dentro del colectivo de riesgo por coronavirus. No podía arriesgarme a contagiarle por haber atendido a alguien infectado en el establecimiento, y más cuando el día 10 tuvimos que ir a urgencias”.

Tanto ella, como su marido, han pasado varias semanas de dudas porque no sabían si podrían acogerse al cese de actividad extraordinario al estar constituidos como comunidad de bienes. “Pero, este jueves, la gestora nos confirmó que podríamos y, ahora mismo, estamos juntado los papeles para solicitar la prestación” explicó aliviada.

Navarro comentó que tiene “un colchón” para poder hacer frente a los gastos de los alquileres y al pago de la cuota a la Seguridad Social, pero se pregunta hasta cuánto va a poder seguir subsistiendo de esos ahorros.

  • Juan Calceta, autónomo y dueño de una tienda de moda en Sevilla y un puesto de ropa ambulante.

Juan Calceta está al frente de dos negocios y ambos están parados. “Uno es de ropa de venta ambulante por los distintos municipios y el otro es un comercio, que puse en marcha hace poco más de un año con ropa para hombre” explicó este autónomo.

Si bien su situación es límite, todavía podría empeorar más en los próximos días, cuando su banco le pase el cobro de la mercancía que todavía no ha podido vender. Además, “y por si fuera poco, a finales de mes me cargarán mi cuota de autónomos y la de mi mujer, y tendré que afrontar los seguros sociales de mi empleada, más gastos corrientes de alquiler y nóminas, entre otros”.

Calceta lamentó especialmente dos cosas. Por un lado, la actuación que está teniendo el Gobierno hacia los autónomos, ya que considera que el Ejecutivo se ha olvidado de ellos. Por otro lado, que todo el encargo de mercancías (chaquetas, americanas, pantalones, camisas, complementos, etc) que realizó, “vaya a coger polvo. Cuando vuelva a la tienda ya habrá pasado la Semana Santa, el Rocío, la Feria, la época de comuniones y las Cruces de Mayo, y todo ese material no se podrá vender, porque el público que entre no querrá la ropa que ahora tengo. Buscará prendas de verano como polos, camisetas o bañadores” concluyó.

Algunos testimonios de autónomos a los que está asfixiando la crisis del COVID-19