lunes. 10.08.2020

Cómo atravesar una alfombra de cristales en La Moncloa

Sergio Llull ha conseguido llegar al corazón de las instituciones y la política española con su proyecto de transformación personal y autodescubrimiento a partir de las emociones
Cómo atravesar una alfombra de cristales en La Moncloa

“Las caras raras ya no me resultan raras”, Sergio Llull, coach, entrenador personal y CEO de Sergio Llull International, relata de este modo el resultado de su particular travesía del desierto, que hace apenas un mes veía sus frutos. Y lo hacía, nada más y nada menos, que en el corazón del Palacio de La Moncloa.

Malagueño y químico de carrera, Llull, que se define a sí mismo como “estratega de vida”, ha conseguido que 80 trabajadores del Ministerio de la Presidencia atravesasen, descalzos, una alfombra verde repleta de cristales rotos. “Es hacer posible lo imposible”, explica, “una metáfora de que cuando tienes claras las metas y crees en ellas, el miedo y los prejuicios pasan a un segundo plano”.

Su método, Emotional Fulness, mezcla la psicología de la introspección con análisis conductistas cuyo objetivo es generar cambios en el comportamiento que permitan superar los pensamientos y actitudes limitantes que llevan a dar al traste con cualquier proyecto, por bueno que sea. “Es una travesía de autodescubrimiento que tiene que ver con el arte de permitir y de enfocarnos en la acción, a partir de la puesta en marcha de acciones inspiradas desde las emociones. Un programa de transformación de apertura y cierre que va un paso más allá del mindfulness”.

Aportar valor y hacer un proyecto diferente es algo común a todo emprendimiento

Hasta llegar a cruzar los arcos de seguridad de La Moncloa, cargado con una maleta llena de botellas de cristal rotas, han pasado diez años y un parón de nueve meses. Lidera tu vida fue la génesis, pero no terminaba de arrancar. “Fallaba algo y me dí cuenta de que no estaba en la dirección correcta. Tenía que aportar valor, algo que hiciera mi proyecto diferente”. Aspecto que, en definitiva, es “común a todo emprendimiento de éxito y que se ha de aprender e interiorizar”.

Llull descubrió entonces que “las emociones son las que nos potencian o nos limitan y se convierten en nuestra brújula inicial”. Es decir, cuando hemos enfrentarnos a tomar una decisión debemos pararnos a estudiar qué tipo de sentimientos nos generan: inquietud, calma, felicidad, angustia, etc…

Las islas del autodescumbrimiento

Emotional Fullness es como hacer un viaje en barco “de ida y vuelta”, en el que explorar varias islas y descubrir nuevos mundos. “Salimos de nuestra versión 1.0 y regresamos con nuestra versión 2.0 en apenas 72 horas”. Así en cada una de las escalas se desarrolla un contenido.

  • La isla del espacio.- El objetivo es generar espacio entre las emociones y nosotros para no tomar decisiones tóxicas. Es decir, evitar los comportamientos inducidos por la parte emocional que son los que llevan al fracaso.
  • La isla del mensaje.- En ella descubrimos el sentido de las emociones y se aprende a no ser reactivos sino a reconvertir los sentimientos negativos en positivos. “De este modo tomamos el timón de nuevo y dirigimos el rumbo hacia nuestra meta. Aprendemos a ser flexibles, lo cual ayuda a superar las posibles frustaciones”.
  • La isla de la gestión emocional.- En la que se da el primer paso para la realización de las ideas. “Se trata de romper paradigmas y descubrir nuestra verdadera identidad”. A partir de este momento se empieza a trabajar sobre los valores en una jeraquía individual que “no tiene por qué ser la misma que la que marcan los convencionalismos. Acabamos con las reglas limitantes”.
  • La isla de la nueva visión.- “Es una isla sencilla, que tenemos todos pero que no hemos trabajado”. Se definen los objetivos más importantes de nuestra vida en el corto plazo (un año). Una vez hecho “hemos de mirar hacia atrás y analizar en qué parte del viaje nos hemos equivocado, dónde tenemos que cambiar y a partir de ahí trazar una nueva visión y reemprender el camino”. Llul explica que esta parte es “demoledora”, ya que “descubrimos a un yo que no se corresponde con el que vivimos día a día, lo que lleva a alejarse de personas o cosas que nos impiden avanzar”.
  • La isla de la atracción.- Es el momento en el que se empiezan a tomar decisiones desde nuestra nueva versión. Se aplican técnicas de creación consciente, “sin plan B. Tomamos conciencia de lo que queremos y aprendemos a no desviarnos de nuestros objetivos pese a los factores externos”.

Cultura del fracaso

Entre las contribuciones de Emotional Fullness está la de superar la cultura del fracaso. “Debemos cambiar de mentalidad y enfocarnos en la cultura de los resultados que, en definitiva, son lo único que existe”, afirma Llul, quien además desmitifica el papel de la Administración y la banca como finaciera de proyectos “no hay que dejar el éxito en manos de un crédito o una subvención”. Y lo dice por propia experiencia. Ha invertido 40.000 euros de su propio bolsillo y hasta hace apenas un par de años no contó con el apoyo de inversor alguno, “pese a lo complicado de la espera, era consciente de que había creado un tesoro que se multiplicará por miles, y es ahora es cuando estoy empezando a obtener algún rendimiento”, detalla mientras sonríe y mira hacia el horizonte.

El método de Llull tiene mucho que ver con la innovación, de la que explica que es uno de los mayores retos a los que se enfrentan tanto los emprendedores como las empresas ya consolidadas “todo lo que sea innovar genera resistencia, por ello es imprescindible creer en uno mismo y estar conectado con el objetivo final”. De hecho muchos proyectos se quedan a mitad de camino porque nos centramos en lo que opinan quienes nos rodean. “Te llaman friki, flipado… ¿Qué hubiera sido de Microsoft o Apple si se hubieran dejado arrastrar por las opiniones de los demás?”, se pregunta.

Precisamente por ello no descarta llevar su método a asociaciones profesionales, escuelas empresariales e incluso colegios “la educación es importantísima. Nos encontramos en una época en la que falta formación y el sistema de valores se ha distorsionado. Quiero que la gente se resintonice y crea que su sueño se puede conseguir, pese a que en el camino te tropieces, te caigas y tengas que parar para girar el timón hacia una ruta que no contemplabas pero que te lleva allí donde quieres llegar”.

Cómo atravesar una alfombra de cristales en La Moncloa