jueves. 02.04.2020

NUEVO MODELO DE FRANQUICIA

Dos emprendedores reinventan la forma de vender los tradicionales polos helados

Dos emprendedores reinventan la forma de vender los tradicionales polos helados

La startup Loco Polo ha sabido innovar en un mercado tan tradicional como el de los helados y aprovechar los picos de demanda creando pop ups estacionales – tiendas temporales -. La aceptación de su modelo de negocio ha sido tal que ya lo han franquiciado y cuentan con 12 puntos de venta en toda España.

Dos emprendedores reinventan la forma de vender los tradicionales polos helados

España es el segundo país de Europa y el tercero del mundo donde más ha crecido el consumo de helados en los últimos cinco años, según un estudio realizado por Constanza Business & Protocol School. De hecho, el último informe de consumo alimentario realizado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, indica que los españoles consumen algo más de 133.134 toneladas de helados al año, de las que 78.133 corresponden a los meses de verano.

Sin duda, se trata de una oportunidad de emprender y crear un negocio si se sabe introducir un nuevo enfoque en un sector tan tradicional como el de las heladerías. Los emprendedores Íñigo Galdona y Oier Almandoz supieron ver esta oportunidad de innovar en el sector. Así empezó la aventura de Loco Polo: una startup gastronómica fundada en 2017 que, en sólo tres años, ya cuenta con 1más de 20 puntos de venta y se ha expandido como franquicia.

“Loco Polo es un nuevo concepto de helado en forma de polo. Aunque su forma recuerde al clásico pedazo de hielo con aromas de frutas pegado a un palo, la realidad es bien diferente. Gracias a las técnicas empleadas a la hora de formular nuestras bases, -tanto las de agua como las de leche- tienen una textura muy agradable y cremosa en boca que hacen que la gente se sorprenda mucho la primera vez que los prueba” explicaron los fundadores.  

Innovar en un mercado tradicional

Los emprendedores Íñigo Galdona y Oier Almandoz han conseguido innovar en un sector tradicional como es el de los helados con un producto tan clásico como es el de los polos. Estos dos jóvenes emprendedores donostiarras creyeron que en una ciudad como San Sebastián, conocida mundialmente por su gastronomía, había que proponer una alternativa al helado tradicional. Así, tras estudiar, investigar y analizar las distintas opciones para dar rienda suelta a su potencial, y con una inversión inicial cercana a los 250.000 euros, en 2017 abrieron su primer establecimiento ubicado en la Calle Narrika 10 de San Sebastián. “Este primer establecimiento fue de largo el más caro de todos debido a que tuvimos que crear de la nada el obrador y comprar maquinaria" apuntan.

El éxito ha llegado mucho antes de lo esperado por la gran aceptación que ha tenido su producto: “el primer día vendimos más de mil polos y, a partir de ahí, no hemos parado de crecer”, aseguraron. Tanto es así que ya han vendido más de un millón polos y cerraron el 2019 con una facturación cercana a los dos millones de euros. ¿Su secreto? La utilización de componentes sanos y naturales. Además, disponen de un recetario de más de 900 referencias, donde se encuentran sabores tradicionales, con relleno o nuevas opciones más originales.

La clave también está en su modelo de negocio. Evidentemente en verano tienen más puntos de venta y más volumen de ingresos, pero no dejan de trabajar durante el resto del año. Han sabido aprovechar especialmente la estacionalidad de su producto y los picos de venta, explotando el negocio con pop ups o carros de helados, una forma más flexible de adaptarse al clima que haga en cada temporada del año y ciudad española. De este modo, ya cuentan con más de 20 puntos de venta, de los cuales cinco son tiendas propias en San Sebastián, Barcelona (marzo de 2019), Madrid (abril y julio de 2019) y Sevilla (julio de 2019), y siete pop ups estacionales.

Este nuevo concepto se basa en carros y puntos de venta tipo pop up, tiendas donde el espacio deja de ser fijo para convertirse en itinerante y temporal . Así, Loco Polo se propone la explotación del negocio durante los meses de calor, que es cuando más demanda tienen. Se trata de un formato muy visual, ubicado en zonas de mucho tránsito, que hace que las ventas sean muy elevadas durante los meses de calor, pudiendo guardar el punto de venta en un almacén los meses más fríos tras haber vendido docenas de miles de unidades en la temporada alta.

Expansión a través de la franquicia del pop up

El sistema de franquicia es una fórmula empleada por los negocios para hacer crecer sus puntos de ventas y crear una imagen de marca potente. Entre sus ventajas cabe mencionar que permite aumentar la velocidad de crecimiento sin realizar grandes desembolsos, mejorar la gestión del punto de venta, tener mayor cobertura en cuanto clientes y consolidar la imagen de marca, entre otras.

Por ello, los emprendedores aprovechan la aceptación que ha tenido el proyecto para franquiciarlo en formato temporal: “ofrecemos la opción de que los pop up sean propios, a través de acuerdos de arrendamiento con los gestores de locales a pie de calle, centros comerciales u otros, y también que se gestionen en formato franquicia”, apuntaron los emprendedores.

Hasta la fecha, este formato de franquicia ha sido testado por la marca con puntos de venta propios en ciudades como San Sebastián, Bilbao, Barcelona, Huelva y Sevilla y se puede decir que la rentabilidad es alta. “Tenemos más de 600 leads de gente interesada en nuestro modelo de negocio y estamos poniéndonos en marcha para ver qué propuestas pueden, realmente, aportar valor a la marca”, apuntan.

En cuanto al perfil, "es frecuente que contacten con nosotros algunos pequeños emprendedores que quieren poner en marcha su propio negocio, pero no tienen suficiente dinero para hacerlo.  Por menos de 25.000 euros de inversión total, puede tener su propio punto de venta Loco Polo", gestionarlo durante los meses de temporada alta cobrándose un sueldo y dividiendo los ingresos obtenidos durante los demás meses del año tras el cierre de temporada.

Otra opción es la del empresario medio que puede invertir en cuatro o cinco puntos de venta poniendo personal y ganando un buen dinero tras el verano. La estimación es que con una inversión igual a la de una tienda, este modelo puede generar, con cinco carros, hasta un 100% más de rentabilidad durante los cuatro meses fuertes de trabajo que un local normal durante todo el año.

Abrir una franquicia Loco Polo es, según los emprendedores, una apuesta interesante, ya que el esfuerzo se concentra sólo "en  los meses de calor, de tres a ocho, en función de la ciudad donde se encuentre el  punto de venta. Aseguramos que los meses de mucho trabajo serán duros, principalmente, por el alto volumen de venta de polos, recepción de género, control de personal y otros factores. Pero, tras el verano, el resultado será muy positivo y permitirá a nuestros franquiciados poder descansar y dedicarse a otras cosas sabiendo que tienen el año muy bien cubierto en lo que a ingresos se refiere y no decimos esto por decirlo sino porque lo hemos testeado en nuestras propias carnes antes de ofrecérselo a nadie. Nos está costando mucho sudor y esfuerzo llegar a donde estamos y no quisiéramos tirar todo por la borda con franquiciados descontentos. Este es un proyecto a largo plazo en el que correr demasiado no entra dentro de nuestros planes”, concluyeron los emprendedores.

Dos emprendedores reinventan la forma de vender los tradicionales polos helados