domingo. 22.09.2019

ENCONTRARON UN NICHO DE NEGOCIO

Una empresa familiar gallega factura cinco millones de euros vendiendo huevos camperos

Imágenes de los envases de Pazo Vilane.
Imágenes de los envases de Pazo Vilane.

Veintiún años en el mercado, 100.000 gallinas, treinta trabajadores y tres hermanos. Estos son los números de esta empresa familiar gallega que empezó con el sueño de su padre de recuperar la finca familiar y que hoy factura casi cinco millones de euros.

Una empresa familiar gallega factura cinco millones de euros vendiendo huevos camperos

De 50 gallinas a 100.000. De vender puerta a puerta a estar presente en las grandes cadenas de distribución. De no ser conocidos a convertirse en una marca referente en el sector. De empezar produciendo huevos camperos por oportunidad de negocio a crear una marca agroalimentaria de productos gourmet de origen gallego. Esta ha sido la evolución de Pazo de Vilane, una empresa familiar gallega que según sus responsables hoy factura "en torno a cinco millones de euros" y que ha hecho del huevo campero un negocio rentable.

“Nosotros al huevo campero le hemos dado una personalidad, una presentación y un mensaje que es toda la filosofía del proyecto” ha explicado Piedad Varela-Portas, co-fundadora y responsable de comunicación de Pazo de Vilane, a AyE. Una filosofía de proyecto que empezó en el año 1996 con su padre, que decidió utilizar su herencia familiar, el Pazo de Vilane con sus 37 hectáreas de terreno, para convertirlo en una empresa agroalimentaria.

De esta forma, este “hombre de empresas”, tal y como lo describe Varela-Portas, conseguiría “recuperar el Pazo -que estaba en ruinas-, rehabilitar la finca y darle a todo un sentido que lo mantenga y lo perpetúe en el tiempo”.

Veintinún años después, sus tres hijos mantienen esa misma motivación, pues Piedad Varela-Portas trabaja junto a su hermana Nuria, que es cofundadora y gerente de la empresa, y su hermano , socio y consejero, en Pazo de Vilane para mantener vivo tanto el negocio paterno como el patrimonio familiar: “Los orígenes de Pazo de Vilane son de finales del silgo XVIII y calculamos que son 12 generaciones”, explica Varela-Portas.

Piedad Varela-Portas pazo de vilane aye

Gallinas en libertad

Desde el principio “nuestro padre concibió que la empresa que crease tenía que producir alimentos que saliesen de la tierra gallega” explica esta empresaria. Sin embargo, lo primero que este negocio familiar empezó a producir fueron huevos camperos. ¿Por qué? Porque vieron una oportunidad de negocio.

“Cuando empezamos no sabíamos dónde poner el foco e indagando en el mercado nos dimos cuenta de que había una demanda de este tipo de huevo en Galicia, sobre todo en primavera, en la época de ferias, y al ver que no existía en aquella época este tipo de producción en el mercado, fue por donde empezamos” ha relatado Varela-Portas

La empresa familiar dio sus primeros pasos vendiendo puerta a puerta por los alrededores de la propia finca los huevos, que sus 50 primeras gallinas criadas en libertad les proporcionaban y que ellos mismos envasaban a mano en un pequeño local. “A partir de ahí fuimos creciendo, vendiendo cada vez más lejos del Pazo y aprendiendo lo que teníamos que hacer”.

Para poner en marcha su idea, han tenido que reconstruir la finca familiar, ampliarla y rehabilitar unas naves de antiguas explotaciones ganaderas para crear un entorno respetuoso con el medio ambiente en el que poder trabajar.

“La base de nuestro proyecto y nuestro producto está en el cuidado animal, porque consideramos que un producto que nos da un animal que tiene bienestar, siempre iba a ser un producto mejor” ha resaltado. Además, añade que se trata también de "una conciencia social de los que hemos sido los promotores de este proyecto".

gallinas pazo de millane instagram

Otro de los hitos importantes de la historia del Pazo, explica Piedad Varela-Portas, fue “el tema del marketing, del envase, porque nos hizo diferenciarnos de los productores industriales que manejaban el huevo como un producto estándar y corriente”. Esto les sirvió para destacar en el mercado y entrar a formar parte del grupo de proveedores que tiene el Corte Inglés y “posteriormente en el resto de grandes distribuidores (Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés -con todas sus enseñas-, Gadis y Eroski en Galicia) como estamos ahora”.

El huevo online

Innovación, digitalización y adaptación a los nuevos modelos de consumo son algunos de los retos a los que tienen que enfrentarse todas las empresas, en especial aquellas que como Pazo de Villane llevan funcionando desde el año 96: “Nuestro proceso de adaptación ha sido paulatino y relativamente reciente, porque aunque empezamos con la página web hace bastante tiempo, venimos dotándola de contenidos de forma constante desde hace seis años” ha señalado la empresaria.

A pesar de estar adaptados a las nuevas tecnologías y tener una pequeña comunidad en redes sociales, al huevo le queda mucho para estar a golpe de clic. “No creo que vayamos a tener tienda digital, porque nuestro posicionamiento dentro del mercado es completamente distinto, además de que el huevo es un producto difícil de enviar”.

Lo que sí es fácil de transportar y que sí se puede adquirir a través de su página web son los tres tipos de mermeladas artesanales que ellos mismos producen, transforman y distribuyen: “Porque la idea es crear una empresa gallega de producción agroalimentaria y porque nos estamos diversificando, aunque ahora seamos especialistas y tengamos un know-how como corresponden a 20 años de experiencia tratando el huevo campero” ha detallado Piedad Varela-Portas.

La importancia de la marca

La vocación de esta empresa familiar no es quedarse en la venta de huevos camperos y de mermeladas, sino que va más allá: “Queremos seguir poniendo en producción fincas de nuestra zona, ya no solo las nuestras, si es que se nos terminan nuestras tierras. Queremos el campo gallego en actividad y producción” ha dicho Varela-Portas.

Para lograr este objetivo, o cualquier objetivo desde un punto de vista empresarial, Piedad Varela-Portas ha recalcado la necesidad de crear una marca: “Que el consumidor la reconozca y se identifique con ella. Es lo más difícil y es lo que lleva más tiempo”. Esta emprendedora ha asegurado también que el hecho de que Pazo de Vilane sea una marca reconocida en el mercado les permite diversificarse porque “el cliente nos conoce y a partir de ahí cualquier cosa que salga a priori el mercado lo va a aceptar”.

Asimismo, otro de los consejos que ofrece a cualquier persona que quiera emprender es tener “vocación, motivación y ganas". Y -añade-  "que el proyecto no sea solamente para ganar dinero, sino que el dinero sea un medio para llevar a adelante otros conceptos, otras ideas y crear algo, ya sea un producto o un servicio”.

Su filosofía de cuidado de la vida y el bienestar de los animales, el respeto del entorno y del medio ambiente, y la recuperación del patrimonio histórico les ha llevado a realizar actividades culturares (jornadas de puertas abiertas, conciertos anuales de música clásica...) dentro de la finca para dinamizar  el medio  rural: ”Veníamos aquí para quedarnos y quedarnos no significa solo producir, sino que significa retornar al medio rural lo que nos da, lo que la tierra nos da y lo que los animales nos dan”.

Una empresa familiar gallega factura cinco millones de euros vendiendo huevos camperos