viernes. 19.07.2019

ALGUNOS CONSEJOS

El comercio sigue en crisis, ¿qué puedo hacer con mi negocio?

El comercio sigue en crisis, ¿qué puedo hacer con mi negocio?

Si bien la economía en general se ha recuperado de la crisis, no todos los sectores están boyantes. Por causas propias, algunas actividades están retrocediendo en ventas, como es el caso del comercio minorista. A pesar de ello ¿se puede salir adelante? La respuesta es sí.

El comercio sigue en crisis, ¿qué puedo hacer con mi negocio?

La crisis de sectores tradicionales como el comercio minorista es un hecho que está llevando a muchos trabajadores autónomos al desánimo. El propietario de un negocio se desayuna diariamente con datos negativos sobre su sector hasta el punto de preguntarse qué le puede ocurrir a él. No hay por qué alarmarse, ni en el caso de un negocio veterano ni en el de un recién estrenado. Escuelas de negocio extranjeras y españolas y expertos universitarios coinciden en una serie de consejos que se resumen a continuación:

  • Información. Es necesario saber que está pasando en el sector al que se pertenece. Puede ocurrir que si el negocio ya está implantado, los datos sobre la caída general del sector no le importen a un  propietario que tiene la tentación de pensar que a él no le afecta. Sí, le afecta. No hay que minusvalorar el contexto. Hay que estar atento y dispuesto a tomar medidas.
  • Observar el mercado. En la actualidad no vale ofrecer cualquier cosa al consumidor, ya que los grandes ya lo hacen. La caída del comercio minorista se debe a factores externos como la competencia de las grandes superficies y el e-commerce. Sobrevivir es cuestión de creatividad y eso se traduce en aportar al cliente lo que no puede encontrar en otros comercios. Puede tratarse de cambiar de producto y aportar algunos más especializados, únicos y peculiares o de ofrecer al cliente algún valor añadido. El estudio de la zona es fundamental para saber qué productos demandan los vecinos del barrio. Si hay una gran superficie cercana, es evidente que hay que diferenciarse. Si no lo hay, hay que detectar lo que hace falta y conocer si se necesitan productos alimentarios frescos, prendas infantiles o productos para mayores.
  • Tener horarios flexibles. La liberalización de horarios es un hecho al que muchos comerciantes minoristas se niegan. No se trata de abrir 24 horas ni tener abierto el comercio hasta la madrugada. Tampoco se trata de obligar a la contratación de más empleados y, por tanto, de tener más gastos. Es una cuestión de estudio de mercado en cada zona y de saber a qué horas pueden acudir los clientes. Hay comercios en las zonas que no son céntricas cuyos horarios no han variado en los últimos 40 años. A lo mejor, abrir un martes por la mañana no es rentable pero un sábado por la tarde, sí.  
  • No bajar los precios por sistema. Este es un consejo común en todos los manuales sobre la supervivencia de los pequeños negocios. Es difícil seguir esta recomendación para un autónomo que lleva su negocio día a día y que tiene que enfrentarse a las competencias de los grandes, los cercanos y las fechas señaladas. Una cuestión son las rebajas en los periodos más o menos establecidos -causa de polémica también- , los descuentos por exceso de stock o fechas determinadas como el famoso Black Friday que ya se ha institucionalizado en España. El problema está en que, solo para competir, se bajen los precios constantemente o se opte por una mercancía más barata. En este último caso, se desorienta a la clientela que está acostumbrada a una serie de productos y marcas. En el primero, se baja el margen comercial sin que el beneficio esté asegurado. Tirar los precios solo para competir y sin tener otros planes de venta puede salir muy caro al dueño de un negocio pequeño.
  • Contar con una página web actualizada. Se puede optar por vender online o simplemente por tener una web informativa. En todo caso, siempre hay que tenerla y cuidarla. La venta online no supone, por principio, un descalabro para la tienda física. Es frecuente que los clientes abran la web, conozcan los productos y después se acerquen a verlos. Y si no hay venta digital, la información en la web es publicidad, el escaparate de hoy en día.
  • Pertenecer a la asociación representativa del sector. Es indispensable para estar informado de las novedades de todo tipo, los cambios legislativos, los grandes números y las acciones conjuntas. Hoy por hoy, no es aconsejable trabajar solo.

El comercio sigue en crisis, ¿qué puedo hacer con mi negocio?