lunes. 06.04.2020

CAMBIOS EN LOS PATRONES DE LIDERAZGO

¿Cómo ser jefe de un millenial y no morir en el intento?

¿Cómo ser jefe de un millenial y no morir en el intento?

Los jóvenes son el futuro del empleo y vienen pisando fuerte. La generación de los llamados millenials tiene mucho que aportar a los negocios pero, para sacar su mejor versión, un jefe tiene que renovar sus patrones de lidezgo.

¿Cómo ser jefe de un millenial y no morir en el intento?

Las empresas cada vez contratan a más jóvenes porque son conocedores del potencial que tiene esta generación. Con 1.094.900 personas entre los 16 y los 24 años, los índices de jóvenes afiliados a la Seguridad Social están en su punto más alto desde el 2010, cuando España contaba con 1.134.200 jóvenes trabajadores. A estas cifras hay que sumarles la proporción de trabajadores millenials, que la Seguridad Social encuadra en la categoría de afiliados de entre 25 y 54 años y que alcanza ya los 14.228.300 trabajadores.

Por tanto, es un hecho que cada vez hay más jóvenes entre las filas de los trabajadores de pequeños negocios. Esta generación de nuevos empleados necesita una metodología de trabajo diferente a la que se lleva utilizando hasta ahora. si se quiere lograr de ellos el mayor rendimiento y productividad.

Hay que tener en cuenta que los llamados millenials han crecido y se han formado rodeados de estímulos y nuevas tecnologías. Esto, sumado al estilo de vida actual, ha generado un perfil de trabajador diferente que, igual que aporta una serie de distintivos respecto a la generación anterior, también necesita una relación jefe-empleado distinta.

Estos jóvenes vienen pisando fuerte, llegan con ansias de ser partícipes del crecimiento del negocio y de aportar la experiencia que tienen en las nuevas tecnologías. Además, llegan para revolucionar las estrategias de la empresa. Por todo esto, un jefe debería empezar a trabajar con ellos entendiendo una premisa: es bueno escuchar lo que esta generación puede aportar al negocio.

Los jóvenes de ahora, si no están cómodos, poco podrán sumar en la empresa. Por ello, saber cómo tratar a los empleados millenials puede ser el aspecto decisivo que marque la buena marcha del negocio.

Quieren aprender y conquistar metas

Esta generación quiere desafíos, aspira a aprender en su trabajo y a sentirse útil. El autónomo que tenga a estos jóvenes en su plantilla debe tener en cuenta que uno de los factores clave es la motivación.

El trabajador debe sentir que forma parte de un proyecto. Para ello, el jefe tiene que proponerle metas, tiene que demostrarle que es una pieza clave en el negocio. Es de vital importancia delegar responsabilidades en ellos, obligarles a que se reinventen cada día y conquisten nuevos retos. Esto desarrollará sus capacidades y los motivará a esforzarse mucho más.

Quieren crecer en la empresa

Del mismo modo que buscan desafíos y conquistan metas, estos jóvenes aspiran a crecer dentro del negocio. Se trata de una generación que busca un desarrollo constante.

En este sentido, en el momento en el que uno de estos empleados siente que ya ha llegado a su límite de crecimiento en la empresa buscará otro sitio en el que trabajar.

Para solucionar esta situación lo mejor es ofrecerles incentivos. Hay que tener muy interiorizado que el dinero no es una de las prioridades de esta generación –aunque obviamente sea uno de los aspectos clave a cuidar-, aprecian más otros aspectos como su tiempo y esfuerzo. Por lo que los incentivos tienen que ser laborales. Por ejemplo, haciéndoles responsables de tareas de mayor importancia. Un joven que se siente importante en la empresa es un joven contento y productivo, esto hay que interiorizarlo como un mantra.

Por supuesto, a medida que carga sobre sus hombros más responsabilidades es conveniente agradecérselo en la nómina. Aunque el aspecto monetario no sea tan importante como la realización personal para ellos, no remunerar su productividad conllevará que el empleado sienta que se están aprovechando de él.

Ambiente de trabajo 

Los millenials se han formado de la mano del trabajo en equipo, saben cómo repartir tareas y responsabilidades para alcanzar una meta común. Esto implica que necesiten un ambiente de trabajo cercano y en el que se desarrolle una especialización de labores, cada empleado tiene que ser el encargado de un área del negocio.

Para lograr esto, es conveniente no invadir responsabilidades. Es decir, el autónomo no debe encargar al empleado labores que no son propias de él y, por el contrario, tampoco debe darle parte de sus tareas específicas a otro trabajador.

Asimismo, el jefe lejano que solo da órdenes y no tiene contacto con sus empleados está pasado de moda. Un jefe tiene que ser uno más de la plantilla, siempre manteniendo la jerarquía. Debe ser la referencia del trabajador, ser su líder en lugar de ser simplemente un superior. Los jóvenes necesitan ejemplos de conducta, alguien que les guíe en el camino y del que puedan aprender, un experto en el sector al que puedan acudir cuando lo necesiten.

Por otro lado, un jefe también tiene que rendir cuentas a sus empleados. Es decir, el trabajador tiene que entender por qué se hacen las cosas. Por otro lado le gusta sentirse protegido por su jefe y, a su vez, tiene que saber que tiene el deber de proteger a su empresa. Es de vital importancia explicarles el rumbo del negocio, situación económica, planes estratégicos, volumen de clientes o problemas laborales y financieros.

Quieren saber sus errores y aciertos

Los jóvenes trabajadores requieren de cierta retroalimentación. Dado que esta generación busca un aprendizaje continuo, necesitan que este aprendizaje también suceda en el ámbito laboral.

El autónomo tiene que detallar a su empleado qué fallos comete de una manera didáctica. No es conveniente reprochar el trabajo mal hecho, en su defecto es mejor explicar punto por punto todos y cada uno de los errores que ha cometido. Aunque parezca extraño, los jóvenes agradecen que el jefe gaste diez minutos de su tiempo en enseñarles qué han hecho indebidamente.

Del mismo modo, quieren sentirse agradecidos por su esfuerzo y diligencia. Cuando los trabajadores han realizado una buena labor es aconsejable agradecerles su esfuerzo y felicitarles por su trabajo. Se puede decir que es la generación de la ‘palmadita en la espalda’.

Establecer hojas de ruta

Esta generación necesita una meta a la que llegar, es reacia a caminar sin rumbo. Es de vital importancia crear una hoja de ruta y establecer unos objetivos para cada uno de los empleados, tienen que sentir que no andan hacia el vacío sino que se dirigen van a un lugar exacto.

Es decir, el jefe debe transmitir a su trabajador una serie de objetivos alcanzables. Y, en este sentido, es bueno fomentar su creatividad y a su capacidad de organización. Esta generación de jóvenes es realmente autoexigente, pero del mismo modo necesita su espacio para organizar sus tareas.

El concepto de horario fijo es un error para ellos, excepto en casos obvios de atención al cliente como en la hostelería o el comercio. Si se puede, es bueno establecer una tarea, una hora o fecha de entrega y responsabilizarles de su cumplimiento dejando que ellos decidan cuándo hacerlo. Aunque es complicado llevarlo a cabo, este tipo de empleado trabaja más cómodo cuando tiene la libertad de disponer sus tareas en las horas del día que se siente más productivo.

El concepto de horarios no está ligado a esta generación. Estos jóvenes no tienen problema de trabajar o estudiar de madrugada, o en horas en las que a otras generaciones les parece realmente extraños. Son realmente productivos y cada uno encuentra una etapa del día en la que son conscientes de que trabajan mejor. Hoy en día, la imagen de un joven descansando por el día y trabajando o estudiando por la noche no resulta extraña entre ellos. De hecho, no es raro ver a estudiantes entrando en las abarrotadas bibliotecas nocturnas.

¿Cómo ser jefe de un millenial y no morir en el intento?