Viernes. 20.04.2018

LA TENDENCIA ES EL EMPLEO ESTABLE

Contrato fijo vs contrato temporal

Contrato fijo vs contrato temporal

Actualmente existen cuatro variantes: indefinido, temporal, en prácticas y para la formación y el aprendizaje. El porcentaje de contratos temporales en 2017 se redujo al mismo ritmo que se incrementó el de indefinidos, un 0,4% con respecto a 2016. Además, visto lo que ha sucedido en lo que va de año, parece posible reducir le temporalidad en España. El porcentaje de indefinidos se sitúa ya en el 10,53% sobre el total y debería aumentar dado que crecen las ayudas a la contratación estable.

Contrato fijo vs contrato temporal

El contrato de trabajo es un documento oficial que el autónomo debe conocer y manejar perfectamente a la hora de añadir empleados a su plantilla. El contrato de trabajo es un acuerdo que vincula a un empresario y a un trabajador, por el cuál éste presta determinados servicios por cuenta del empresario y bajo su dirección, a cambio de una retribución periódica.

La contratación temporal se ha reducido a un ritmo del 6,5% interanual, frente a un incremento del 8,42% de la indefinida. Quizá los empresarios han comenzado a darse cuenta que contratar un trabajador de forma indefinida no significa casarse con él ni asumir mayores costes laborales que uno temporal, habida cuenta que un contrato indefinido, en el caso de las empresas con menos de 25 trabajadores, tiene entre tres y seis meses de prueba, la indemnización por despido es de 20 días por año trabajado (menos de un mes de salario) y la última Reforma Laboral permite ajustar sueldos si la empresa o el autónomo tiene pérdidas y se facilita la movilidad funcional o geográfica.

Por contra, el contrato temporal ya no tiene las ventajas que tenía antes y puede ser más caro que uno estable ya que, además, no se beneficia de ninguna bonificación pública. Será por eso que el Ministerio de Empleo anunció hace unos días que la contratación indefinida encadena 50 meses de incrementos ininterrumpidos.

Contrato indefinido vs Contrato temporal

Tal y como informa la Asociación Nacional de Agencias de Colocación (ANAC), se ha producido un cambio de tendencia en la creación de empleo en cuanto a la contratación indefinida. Ésta reúne el 56% de las ofertas publicadas frente al 61,5% que aglutinaba en el primer trimestre de 2017, aunque advierte que ha crecido siete puntos respecto al cuarto trimestre.

De los 21 millones y medio de contratos que se formalizaron en 2017, 1,92 millones fueron indefinidos (8,97%), según informan los datos del SEPE, lo que representa una variación del 0,4% respecto al informe de 2016. Además, este año promete mejores datos en el número de contratos indefinidos formalizados: el sumatorio de enero y febrero representa el 10,53% del total de contratos registrados en la Seguridad Social (347.240 de los 3.296.313 formalizados), lo que representa un mayor interés del empresario en contratar asalariados de manera estable.

Según el portal digital Eugo, lanzado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el contrato indefinido es aquel que se concierta sin establecer límites de tiempo en la prestación de los servicios, en cuanto a la duración del contrato, y que podrá ser verbal o escrito. Además, podrá celebrarse a jornada completa, parcial o para la prestación de servicios fijos discontinuos.

Alberto Ara, abogado laboralista, asume que "el empresario español tiene la cultura del contrato temporal, puesto que España es un país basado en la estacionalidad. Hay una gran cantidad de condicionamientos en algunos sectores que impiden la formalización de contratos indefinidos". Sin embargo, Ara apuesta por el contrato indefinido como forma de "proteger tanto a empresario como a trabajador, ya que ofrece unas garantías y unas seguridades que no aporta el temporal". Además, añade que hay que tener en cuenta la reducción de la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días en la nueva reforma laboral.

Además, hay que tener en cuenta que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha anunciado que va a impulsar una bonificación de 250 euros mensuales por cada contrato de trabajadores menores de 30 años de formación que después de 18 meses pase a ser fijo.

Del mismo modo, se ofrecen ayudas de 1.000 euros a las empresas de menos de 50 trabajadores, que contraten de manera indefinida a desempleados menores de 30 años, y de 1.300 euros anuales por la contratación de mayores de 45 años. Así como una bonificación de 1.100 euros, a las empresas que contraten como indefinidas a mujeres subrepresentadas menores de 30 años, y 1.500 euros anuales fijos por cada mujer subrepresentada mayor de 45 años. 

El Ministerio ofrece ayudas por la contratación indefinida de personas en situación de exclusión social o víctimas de violencia de género, del terrorismo, de trata de seres humanos. Además, de importantes ayudas por contratar a personas con  una discapacidad superior al 33% o Incapacitados permanentes readmitidos.

De esta manera, el empresario tiene que optar por recurrir a la contratación indefinida, ya que este ofrece una serie de bonificaciones y ayudas al contratante de las que el contrato temporal carece. Además, la diferencia de la indemnización por despido entre uno y otro es ínfima, siendo la del primero de 20 días por año trabajado y 12 días por año trabajado en el segundo caso.

Cabe destacar la propuesta de la ministra Fátima Bañez de equiparar la indemnización por despido de ambas modalidades para reducir la tasa de temporalidad española, que ahora mismo se sitúa en un 27,5%,lo que significa que el 72,5% de los trabajadores españoles tienen un contrato indefinido. Sin embargo, aún estamos lejos de la media de la UE donde sólo 14 trabajadores de cada 100 son temporales. Según Ara, esto se debe en gran medida a la estacionalidad del mercado laboral español, donde la hostelería, el comercio o la agricultura requieren trabajos eventuales en campañas concretas. Además, el contrato temporal carece de periodo de prueba, a diferencia del fijo que se sitúa entre los 3 y 6 meses, lo que implica tener que abonar una indemnización en caso de que no sea el tipo de empleado que el empresario busca.

El contrato temporal, por el contrario, es aquel que tiene por objeto el establecimiento de una relación laboral entre empresario y trabajador por un tiempo determinado, tal y como informa Eugo, y podrá celebrarse a jornada completa o parcial.

Se pueden dar como situaciones de temporalidad aquellas de obra o servicio eventual por circunstancias de la producción e interinidad, por su finalidad de incentivación del empleo, por su función específica, como sería el supuesto del impulso a la actividad investigadora; o el de incentivo a la contratación temporal para trabajos subvencionados de interés social.

Otro de los motivos por los que evitar la contratación temporal radica en la obligación de considerar al trabajador temporal como fijo de la plantilla cuando se constata que han existido dos contrataciones temporales encadenadas que superan los 24 meses en un periodo de 30 meses, es un periodo en el que el empresario no obtiene ningún tipo de bonificación y acaba viéndose obligado a firmar el mismo contrato que podría haber formalizado en un principio. Es más, el empresario obtiene ingentes bonificaciones por transformar el contrato temporal de un empleado en un contrato fijo.

Contrato en prácticas

De los 18.581.683 de contratos que se formalizaron en 2015, sólo 82.886 fueron en prácticas, así lo advierten los últimos datos publicados por el SEPE.

El contrato de trabajo en prácticas tiene por objeto que el trabajador obtenga la práctica profesional adecuada al nivel de estudios cursados. Éste podrá concertarse con quienes cursen o posean un título universitario, de formación profesional de grado medio o superior, o títulos oficialmente reconocidos como equivalentes, de acuerdo con lo previsto en la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, que habiliten para el ejercicio profesional.

Éstos pueden ser beneficiarios de incentivos a la contratación en caso de que el contrato se concierte con un menor de 30 años o menor de 35 si tiene reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33%, se tendrá derecho a una reducción del 50% de la cuota empresarial a la Seguridad Social por contingencias comunes correspondiente al trabajador contratado durante la vigencia del contrato. Del mismo modo, si el contrato se formaliza con personas beneficiarias del Sistema Nacional de Garantía Juvenil se aplicará, de forma adicional a la reducción, una bonificación del 50%. 

Contrato para la formación y el aprendizaje

Tal y como informa el SEPE, sólo se formalizaron 174.923 contratos para la formación y el aprendizaje en 2015.

Este contrato se configura como un instrumento destinado a favorecer la inserción laboral y la formación de las personas jóvenes, el cuál rige en un régimen de alternancia de actividad laboral retribuida en una empresa con actividad formativa recibida en el marco del sistema de formación profesional para el empleo o del sistema educativo.  El período de formación se desarrollará durante la vigencia del contrato, además, las empresas podrán financiar el coste de la formación mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social.

Los contratos para la formación y el aprendizaje pueden ser beneficiarios de Incentivos a la contratación dependiendo del tamaño de la plantilla de la empresa. El incentivo será una reducción del 100% en las cuotas a la Seguridad Social del trabajador y del 100% en las cuotas empresariales a la Seguridad Social cuando la plantilla de la empresa sea menor de 250 personas, en el caso de que sea igual o mayor de 250 trabajadores será del 75%. Agotada su duración máxima, si se transforma en indefinido, las empresas tendrán derecho a una reducción en las cuotas de la Seguridad Social de 1.500 euros durante los tres primeros años o de 1.800 euros en el caso de ser mujer.

Contrato fijo vs contrato temporal