lunes. 14.10.2019

LOS CONFLICTOS MÁS FRECUENTES

Cuando tener un socio puede crear problemas en un negocio

Cuando tener un socio puede crear problemas en un negocio

Emprender con otra persona es la opción por la que apuestan muchos emprendedores para no estar solos en el negocio. Sin embargo, las diferencias que se pueden suscitar pueden generar discrepancias. Un abogado explica los problemas más frecuentes entre socios.

Cuando tener un socio puede crear problemas en un negocio

Amigos de la infancia que ya no pueden ni verse, conocidos que se odian e incluso matrimonios u hermanos que no se dirigen la palabra ¿La razón? Haber puesto un negocio juntos. 

En un momento decidieron emprender, lo que les ayudó a afrontar todas las dificultades y combatir la soledad a la que se enfrentan aquellos que lo hacen solos. Al principio todo iba muy bien y la ilusión de comenzar una aventura nueva les permitía trabajar en perfecta armonía y sin apenas roces. Pero llega un punto en el que cada uno de los socios tiene una idea diferente de cómo hay que gestionar el proyecto o la dirección que debe tomar, y si las “reglas del juego” no están escritas se generan una serie de conflictos que pueden acabar con los socios enfadados.

También, y por puro desconocimiento de la forma jurídica escogida, los socios pueden estar incurriendo en una serie de irregularidades que pueden acabar en delito y que ponen en peligro la subsistencia del negocio y la buena relación que existía entre los mismos.

La crisis por la que esté atravesando un negocio “puede ser también uno de los detonantes de un problema entre los socios, pero no es fundamental” explicó Carlos Pavón, socio director de Gaula Abogados. Desde el bufete que preside, Pavón ha conocido y visto de cerca los problemas que surgen entre los socios de los pequeños socios y como algunos roces han llevado a conocidos, amigos y hermanos ante un juzgado.

Una sociedad divida al 50%

O como Carlos Pavón la denomina, “una fuente de conflictos de socios a futuro”. Se trata de la constitución de una sociedad dividida a partes iguales entre los socios, es decir, al 50%. "Nadie es el jefe, nadie tiene un rango mayor”. Esto se convierte en un problema a la hora de tomar decisiones importantes porque uno votará en contra del otro y se producirán situaciones de bloqueo, de las que será casi imposible salir sin acudir al juzgado.

Esto “es en la práctica uno de los problemas más frecuentes entre los socios” y pone el ejemplo de un matrimonio que decidió poner en marcha un restaurante. “Cualquiera de ellos podía tomar decisiones, pero si alguno no estaba de acuerdo podía votar en contra y negarse… Así, hasta llegar a una situación de bloqueo”. Este abogado explica que la ley contempla estas situaciones de bloqueo por lo que se puede ir al juzgado para resolverlas y pedir que “una persona ajena tome la decisión”.

Pero se trata de un proceso más largo y costoso, por lo que aconsejó a los emprendedores a que cuando “sienten las bases de una sociedad se nombre un administrador, que asuma las responsabilidades de la empresa, o se reparta la sociedad entre un 51% y un 49%. Para que en el futuro se puedan resolver fácilmente la toma decisiones complicadas. A cambio de ceder en la dirección, el socio con el 49% podría recibir un bonus económico, por ejemplo" dijo Pavón.

El nombramiento de socios minoritarios

Los socios, aunque sean minoritarios, tienen una serie de derechos. Si éstos no se cumplen, la sociedad -el negocio- podría estar incurriendo en lo que se denominan delitos societarios. Algo que ocurre frecuentemente en los pequeños negocios, según afirmó Pavón. “Estas pymes actúan de forma personalista y poco profesional sin tener en cuenta los derechos propios de una sociedad y la importancia de organizar Juntas Generales, la firma de actas o mantener informados al resto de socios”. Este desconocimiento, apuntó, se debe a que “suelen trabajar con asesorías a las que se les escapan todos estos trámites burocráticos".

“El socio mayoritario se encuentra de repente con que los socios minoritarios tienen una serie de derechos y se encuentra con que ha cometido una serie de irregularidades, que tienen una serie responsabilidades mercantiles que pueden llegar a ser consideradas como un delito legal. Porque la gente ignora que existen una serie de delitos, que llamamos societarios, que son muy fáciles de cometer en la práctica como el hecho de presentar unas cuentas anuales al Registro Mercantil diciendo que la Junta lo ha aprobado, cuando ésta no se ha reunido” explicó Pavón. 

En las sociedades hay que cumplir con una serie de garantías legales para todos sus miembros y “nadie suele advertir de ellas”. Pero, cuando los problemas aparecen, todos los miembros acuden a ellas. Para conocer más el problema de nombrar socios minoritarios sin conocer sus consecuencias Pavón explica estos tres casos reales:

  • El franquiciador minoritario

Uno de los casos que llegó a su despacho fue el de una marca  franquiciadora. Todo empezó cuando el franquiciado comenzó a tener dificultades con su negocio. Para solucionarlos, el franquiciador le sugirió entrar a formar parte en la actividad como socio y ayudarle. Al cabo de un tiempo, la franquicia comenzó a funcionar y la marca franquiciadora decidió venderle la mayoría de las acciones pero quedándose con una pequeña participación. Al cabo de un tiempo, la marca ve que no está siendo informada de la marcha del negocio, que no asiste a la Juntas Generales, etc. “ Y acude a nosotros para reclamar todos los derechos que tenía", explican los abogados.

  • El tercer hermano y socio minoritario

Los problemas para tres hermanos comenzaron el día que su padre falleció. Éste les dejó en herencia su negocio. Dos de ellos se quedaron como administradores y el tercero como socio. Durante los años siguientes, el último hermano estuvo a la espera de que los administradores contasen con él para la empresa. Pero los otros dos entendieron que tenían la mayoría y eran administradores por lo que  “iban haciendo y deshaciendo, dándole dinero al tercer hermano de vez en cuando para contentarle”.

El tercer hermano acudió al bufete de Pavón para reclamar sus derechos de participación en el negocio familiar y “lo primero que hicimos, cuando nos llegó el caso, fue comprobar si estaban los hermanos cumpliendo con todos los procesos y trámites legales de la sociedad. Y vimos que nunca le habían llamado para participar en la Junta o le había informado sobre la contabilidad”. Actualmente este caso sigue en manos de los abogados, pero todo apunta a que se va a conseguir llegar a un acuerdo entre los tres hermanos, para que se cumplan con las normas societarias.

  • El padre 90% y el hijo 10%

Este caso suele darse normalmente en las empresas familiares que constituyen una sociedad designando a un hijo, a la mujer o a un hermano como socio. Éste nombramiento es considerado como un mero trámite y el socio minoritario no interviene en la sociedad, lo que da lugar a delitos de abuso de posición dominante. Éstos también se producen cuando el socio mayoritario llega a acuerdos que no aportan ningún beneficio a la empresa.

Este es el caso de un negocio familiar en el que el padre tenía el 90% de la compañía y el hijo el 10%. El problema llegó cuando empezaron a tener beneficios y, como marca la ley, era necesario decidir si se reparten o no entre los socios.Pero el padre se negó unilateralmente al reparto sin consultar con su hijo. "Y, sin saberlo, cometió un delito de abuso de posición dominante".

Los administradores concursales

Los pequeños negocios que abren un concurso de acreedores para poder solucionar sus problemas se encuentran con que “el administrador concursal que le ha tocado no sabe las particularidades de la sociedad”, afirmó Pavón. Éste afirma que se han encontrado con casos en los que se ha tenido que convocar una Junta General de una sociedad y el administrador concursal no quería presentarse. “Él era parte de la sociedad y, aunque ésta estaba apunto de liquidarse, todavía no se había cerrado. Como administrador que era debía estar presente. Lo contrario hubiera supuesto un delito societario”.

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