viernes. 03.07.2020

SIGUEN CERRADOS Y ESTÁN A PUNTO DE ARROJAR LA TOALLA

La falta de normas puede dejar para el recuerdo los clásicos parques de bolas

La falta de normas puede dejar para el recuerdo los clásicos parques de bolas

En España hay casi más de 2.000 parques de bolas. Son centros de ocio infantiles, donde se han celebrado miles de cumpleaños, que están regentados por autónomos y que llevan cerrados desde el 13 de marzo. Su situación se agrava conforme pasan los días y llevan tiempo manifestándose en la calle.

La falta de normas puede dejar para el recuerdo los clásicos parques de bolas

¿Son los parques de bolas un foco de infección para los niños? La respuesta está aún por determinar. Pero mientras que las diferentes autoridades sanitarias deciden, son miles los trabajadores autónomos que regentan estos centros de ocio infantiles los que viven en la incertidumbre diaria de no saber qué va a pasar con su negocio. Y advierten que de no establecerse ya una regulación, muchos terminarán en quiebra por no poder afrontar los gastos de mantenimiento del local.

Fue el estallido de la pandemia sanitaria por el COVI-19 lo que obligó a este sector -compuesto por casi 2.000 negocios- a unirse y a crear asociaciones para pedir juntos al Gobierno, tanto estatal como autonómico, una regulación específica de su actividad dado que sus clientes, niños de entre tres y diez años de edad, no pueden cumplir con las medidas sanitarias impuestas a nivel general.

“Nos hemos unido porque necesitamos una respuesta clara. El sector de los parques infantiles es uno de los más afectados por la crisis del coronavirus y es también uno de los más olvidados” denunció Daniel López dueño del parque infantil Hakuna Matata en Castilla-La Mancha y presidente de la nueva Asociación de Ludotecas y Parques Infantiles Manchegos (Alypme).

Necesitan una regulación

Para López el problema actual del sector es que se ha regulado “como si fuéramos un establecimiento más” y no se han tenido en cuenta las particularidades de su actividad. Según contó no había una regulación específica y en cada Comunidad Autónoma las autoridades sanitarias estaban imponiendo una forma de actuación distinta. “Hay centros en Baleares que ya están abiertos, mientras que a los de Madrid y Galicia ya les han dicho que no van a poder abrir” explicó. Y continuó diciendo que “la situación en Castilla-La Mancha es más compleja porque aunque a nivel autonómico hay una regulación que nos permite abrir, aunque con ciertas restricciones, ha habido casos en los que la guardia civil les ha obligado a cerrar”.

Precisamente, esta falta de regulación es lo que llevó a la Asociación Centros de Ocio Andalucía (ACOA) a convocar una manifestación el pasado 25 de junio para denunciar la situación tan “crítica” que estaban sufriendo estos negocios en Andalucía. Según publicó la agencia de noticias Europa Press, en la manifestación los centros de ocio infantiles denunciaban que las nuevas medidas de seguridad de desescalada publicadas en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) prohibían su apertura: "no tenemos fecha de inicio de la actividad, no tenemos medidas de seguridad a aplicar y no tenemos ayudas" expresó su presidente Antonio Mateo.

No pueden con los gastos de mantenimiento

Uno de los mayores problemas que está suponiendo para los centros infantiles, la mayoría cerrados desde el pasado 13 de marzo, es hacer frente a los gastos de mantenimiento del establecimiento. Por lo general los parque de bolas o ludotecas son locales grandes que están asociados a unos gastos de mantenimiento del local, de alquileres o, incluso, de monitores altos.

“Estamos hablando de que los gastos mensuales pueden llegar a ascender a los 2.000 euros y 3.000 euros ” señaló Daniel López, presidente de Alypme. Quien denunció que el hecho de llevar meses cerrados y haber tenido que seguir haciendo frente a los gastos de mantenimiento iba a llevar a muchos negocios a una situación de quiebra. “Dentro de nuestra asociación hay miembros que, si la situación no mejora, ya han dicho que van a cerrar” reconoció.

En este sentido, valoró muy positivamente la última decisión del Gobierno de extender hasta finales de septiembre los ERTEs (Expediente de Regulación Temporal del Empleo) y el cese de actividad extraordinario, que les ayudaría a no tener que cerrar antes de lo previsto.

Los tres grandes problemas de los centros infantiles

Para el presidente de la nueva Asociación de Ludotecas y Parques Infantiles Manchegos, los parques de bolas se enfrentan, tanto en Castilla-La Mancha como en el resto de España, a tres grandes problemas:

  1. El primero y el más complicado: la falta de recursos económicos. No tener capacidad económica para seguir cumpliendo con sus obligaciones está llevando a muchos de estos negocios a una situación límite.
  2. El miedo de la sociedad. Según contó López, los centros que tenían permitido abrir estaban teniendo dificultades para volver a atraer a la clientela, pues los padres tienen miedo. “Prefieren llevarlos a los parques públicos que a nuestros centros, cuando nosotros sí que podemos asegurar una limpieza constante del local”.
  3. No tener una regulación: “se nos ha metido en el mismo saco que una tienda y no lo somos, nuestros clientes necesitan una regulación a su medida. Además, hay que tener en cuenta que nosotros cumplimos con una función social, porque ayudamos a la conciliación familiar”.

“Los niños no pueden jugar con mascarillas”

El objetivo final de unirse entre los miles de parques infantiles es poder llegar a un consenso para que en sus establecimientos los niños puedan jugar tranquilamente, mientras se respeten unas medidas de seguridad. “Hay que tener en cuenta que nuestros establecimientos son centros de ocio donde los niños vienes a jugar y a divertirse, y la distancia de seguridad es muy difícil de cumplir” dijo López. Quien aseguró que por esa razón “los niños no pueden jugar con mascarillas, porque ellos están corriendo y jugando”.

El presidente de Alypyme reconoció que es muy complicado establecer un protocolo de medidas de seguridad sanitarias para el sector, pero que eso no implicaba que fuese imposible. Algunas de las que platea son: reducir el número de niños que pueden acceder al establecimiento, aumentar las medidas de limpieza o incrementar el número de monitores.

La falta de normas puede dejar para el recuerdo los clásicos parques de bolas