Miércoles. 12.12.2018

PAUTAS Y RECOMENDACIONES

Tengo un cliente moroso, ¿qué hago?

Tengo un cliente moroso, ¿qué hago?

La morosidad es una lacra para los pequeños negocios. Los autónomos pueden hacer frente a este problema siguiendo una serie de pasos, entre otros tener toda la documentación y conocer bien al moroso, teniendo en cuenta que, al final, es mejor llegar a un acuerdo amistoso.  

Tengo un cliente moroso, ¿qué hago?

Unos de 1.000 millones de euros al trimestre. Esto es lo que les cuesta a los pequeños negocios (autónomos y pymes) la morosidad, según un informe de la Comisión Europea. Una cifra que hace patente la realidad de impagos que viven día a día los que conforman la mayor parte del tejido empresarial español. 

Los morosos no tienen un perfil único, hay distintos tipos. Están los que no pueden hacer frente debido a una determinada circunstancia y luego están los que son recurrentes. Al igual que tampoco son iguales los tipos de deudas que un autónomo puede sufrir. Conocer la “tipología de la deuda” a la que quiere poner fin el trabajador por cuenta propia es, para Manuel Urquizar, director general de Incofisa -empresa especializada en la localización de deudores y cobros -, fundamental “porque dependiendo de una u otra opción, se tomará una acción u otra”.

Urquizar distingue tres aspectos para analizar la tipología de la deuda:

  1. El sector: no se puede actuar igual en una deuda que es de consumo, financiera, inmobiliaria o de alquileres. Cada una de ellas tiene una tipología y se deberán emprender acciones que vayan encaminas en función de esa tipología.
  2. El importe: la cantidad a deber de la deuda va a orientar el camino de las acciones para pedir el recobro. Se dividen entre tres: deudas de entre 100 y 1.000 euros, de entre 1.000 y 5.000 euros; o más de 5.000 euros
  3. El titular: hay que saber quién es el deudor. Si es una persona física todas las acciones irían contra esa persona, pero si es una persona jurídica (sociedad, comunidad de bienes, etc.) habrá que tomar acciones tanto con la entidad como con el máximo responsable de la misma, es decir con la sociedad y con su administrador.

¿Qué hacer con un cliente moroso?

A pesar de que cada deuda, por sus peculiaridades, requiere un tratamiento distinto. Manuel Urquizar especifica cuáles son los pasos que debe dar un autónomo cuando tiene un deudor en su negocio:

Primer paso: La documentación

Antes de emprender cualquier tipo de acción hacia un moroso, el trabajador por cuenta propia debe tener toda la información que acredite que esa persona no paga. “Mucha gente lo desconoce, pero el primer paso es comprobar si realmente se tiene toda la información referente al impago de la deuda” explica Urquizar. Y añade que “para llevar a cabo cualquier acción de reclamación tenemos que tener un justificante”. Éste puede ser:  

  • Un albarán de entrega.
  • Una factura emitida
  • Un talón o un pagarés devuelto.

Se trata de un primer paso fundamental, porque si no se tiene esa información no se puede continuar con el procedimiento. Para ello, los dueños de un negocio tienen que pedir los justificantes. Aquí, los trabajadores por cuenta propia cometen, según detalla el director general de Incofisa, “un error garrafal porque hacen acuerdos de palabra. Muchos autónomos y pymes hacen entregas de material, de productos o realizan el servicio sin tener un documento acreditativo. Y sin estos papeles luego no se puede reclamar nada dentro de un marco legal”.

“Siempre que se entregue un material, se realice un presupuesto o cualquier otro tipo de pedido tiene que haber una factura dónde se especifique las condiciones de pago, el tanto por ciento que se va a pagar al principio y al final, etc. Es una premisa indispensable y afortunadamente la gente joven cada vez más toma conciencia de este hecho” detalla Urquizar.

Segundo paso: Localización y nivel de solvencia

Conocer el estado del deudor es el segundo paso. Aquí habrá que fijarse en dos aspectos. El primero es la localización  y el segundo conocer su nivel de solvencia, “ambos son aspectos fundamentales para poder llevar a cabo cualquier acción de recobro”.  Además, el hecho de tener o no localizado al moroso implicará al profesional tener que tomar una acción u otra:

1.- El moroso está localizado: en estos casos Urquizar recomienda al profesional por cuenta propia no iniciar las acciones de recobro por si sólo, “aunque se sienta dolido porque una persona le ha fallado en los pagos”. Y advierte que esta iniciativa puede ser contraproducente y aconseja acudir “a profesionales que saben realizar una acción de recobro de forma correcta. Además, hoy día los hay especializados en la gestión de deudas de autónomos y pymes”.

Estos profesionales se encargarán de orientar y ayudar al autónomo a lo largo de todo el expediente. En este sentido, Urquizar hace hincapié en que lo mejor para estos casos es llegar a un acuerdo amistoso y evitar en todo momento ir a juicio: “Más vale un mal acuerdo amistoso que un buen acuerdo judicial. Y es que la primera opción quita costes judiciales y evita que el autónomo pierda tiempo, tiempo que debería estar dedicando a su negocio”. Para llegar a ese acuerdo amistoso se puede rebajar la deuda un 15% o 20%, para que el moroso se sienta más cómodo y pueda afrontarla, y el trabajador por cuenta propia pueda saldar la deuda y zanjar el asunto.

2.- El moroso no está localizado: cuando el teléfono, email o dirección facilitada en un principio por el deudor no es la correcta, el autónomo deberá dirigirse a una empresa especializada en la localización de morosos. “Nosotros somos especialistas en localizar morosos. Para ello ponemos en marcha un mecanismo, dentro de un marco legal, para localizar al deudor”. Urquizar asegura que las empresas de localización tienen un porcentaje de éxito que roza el 30% o 40%”. La localización de un moroso se convierte en un factor primordial sobre todo en el reclamo de deudas antiguas.

Tercer paso: Fin de la etapa amistosa

Agotada la vía amistosa, da comienzo la vía judicial. “Ésta debe comenzar cuando el autónomo sabe que va a obtener resultados positivos. No se puede comenzar un proceso judicial, con los costes de abogados que conlleva, sin tener la confianza de que se va a tener éxito en la gestión del cobro” explica Manuel Urquizar.

Esa información se puede obtener mediante un informe prejudicial. “Hay empresas especializas, entre ellas Incofisa, que elaboran un documento con la información socioeconómica del deudor es decir, si la persona está trabajando o no, si está recibiendo ingresos o no, si tiene propiedades o no, etc. Son datos fundamentales que indicarán si el moroso será capaz de afrontar el pago de la deuda”.

Tengo un cliente moroso, ¿qué hago?