Miércoles. 12.12.2018

APELAR A LAS EMOCIONES

Todo el marketing que puedes aprender con el anuncio de Ruavieja

Todo el marketing que puedes aprender con el anuncio de Ruavieja

El anuncio viral de la marca de alcohol Ruavieja es un ejemplo de buen hacer a nivel marketing y promoción, un video de cuatro minutos y medio en el que el nombre de la marca solo aparece durante los tres últimos segundos. La razón de su triunfo es la apelación a las emociones del público. El autónomo puede y debe aprender muchas cosas de esta estrategia.

Todo el marketing que puedes aprender con el anuncio de Ruavieja

El último anuncio de la bebida alcohólica Ruavieja se ha convertido últimamente en viral. Algo que no es de extrañar si atendemos a su estrategia de marketing, y es que acumula casi 8 millones de visualizaciones en YouTube y se posiciona como el segundo vídeo en las tendencias españolas de la plataforma.

¿A qué se debe este éxito? Pues radica en algo tan sencillo como es la apelación a los sentimientos. El factor más interesante es que cualquier pequeño negocio puede aprender e interiorizar un arsenal de conceptos de este corto y, de esta manera, utilizarlos en su estrategia de marketing.

Lo importante no es el producto

Examinando el vídeo, se puede observar que, de los 4 minutos y 27 segundos que dura el anuncio, el nombre de la marca y su producto solo aparece durante cuatro escasos segundos. A priori, parece un error garrafal. No obstante, la marca lo que pretende con esto es no realizar una publicidad invasiva o agresiva.

Es decir, la marca no va interferir o irrumpir en el mensaje principal del vídeo, que se basa en “el poco tiempo que dedicamos a nuestros familiares y amigos”, si no que va a aprovechar el interés que ha generado en el individuo para, posteriormente, recordarte que su producto está ahí para esos momentos en los que por fin logras verles.

Este concepto es realmente interesante para los pequeños negocios, la intención es crear imagen de marca. Como autónomo, existen miles de formas para hacer llegar tu producto al gran público, pero esta manera es más sutil.

Se trata, no de promocionar tu producto, sino de ofrecer algún factor emocional de la vida: la familia, los amigos, la fugacidad del tiempo, el amor o la existencia, por ejemplo. Esto consigue que el consumidor se replantee alguno de esos conceptos para que, al final, lo avale la marca a través de un cálido fundido nada invasivo.

El fin último es que el cliente genere un vínculo emocional con la empresa, porque empatiza con el mensaje: “Tiene razón, piensa igual que yo”.

Los autónomos puede que no tengan la capacidad económica suficiente para realizar un cortometraje de tal magnitud, pero igualmente pueden apoyarse en vías de promoción radicalmente más baratas. Por ejemplo: carteles con frases repartidos por el establecimiento, fotografías con clientes felices, leyendas serigrafiadas en el propio producto, un eslogan emocional debajo del cartel con el nombre de la empresa a la entrada de la tienda, o lo más sencillo, la conversación directa con el cliente.

El concepto clave es entender que hay que conquistar a los clientes apelando a sus emociones, no con el producto. Pensar en un sentimiento que podamos generar en el consumidor para llevarlo al extremo y que, en última instancia, le recuerde que el producto está ligado a ese sentimiento.

Uno de los ejemplos más conocidos es el de Coca-Cola: “La chispa de la vida”, “sensación de vivir” o “desde 1886 repartiendo felicidad”.

Cubrir necesidades afectivas del público

Los seres humanos están hechos de historias y de experiencias, es algo que hay que tener muy en cuenta a la hora de elaborar una promoción. Como marca, es necesario entender que cubrir necesidades afectivas de los consumidores debe ser el principal objetivo.

Esto se denomina marketing emocional, que es la disciplina que utiliza una marca dentro de su estrategia de promoción, con el objetivo de lograr un vínculo afectivo con sus consumidores, clientes y futuros clientes, para que estos sientan la marca como algo propio y necesiten formar parte de ella.

El marketing emocional se basa en cuatro factores, que según InobunCycle son:

- Vínculo afectivo marca – consumidor

Gracias a esta comunicación bidireccional, las marcas y los consumidores se encuentran en el mismo nivel de comunicación. No obstante, no hay que olvidarse de entender que los consumidores quieren ser parte de la marca, quieren ser escuchados y tener voz para opinar sobre sus productos y servicios.

Por lo que la marca no solo tiene que generar un producto que cubra las necesidades de sus consumidores, ya que el consumidor tiene que sentirse satisfecho, no solo porque el producto cubra sus necesidades, sino por las emociones y sensaciones que este le produce. Esa es la verdadera experiencia de usuario.

- Experiencias, sensaciones y emociones

“A través de las experiencias vivimos sensaciones y sentimos emociones. Y eso nos lleva a tomar decisiones”, señala la entidad. Por lo que hay que crear una filosofía de marca que poder transmitir y comunicar a sus consumidores la esencia real de la misma.

Los consumidores no quieren marcas inaccesibles, quieren marcas a las que poder llegar y estar al mismo nivel para poder formar parte de su historia.

- Lovemark

Las lovemark son aquellas marcas que consiguen formar parte de una cultura. Esto es muy complicado para una pequeña empresa, ya que esta condición está reservada para marcas como Danone o Cola-Cao. Pero el concepto es el mismo, se trata de dar con un factor clave que represente a una parte de la sociedad: un estigma común, un sentimiento de desarraigo, una queja, una forma de vida…

Una lovemark debe enamorar, enganchar y quedarse en la vida de una persona. Lo importante en este punto es crear historias reales con las que el cliente se sienta identificado.

- Marketing de contenidos

El marketing de contenidos permite entender qué quieren los clientes. Esta disciplina da la posibilidad de saber cómo debemos hacerle llegar nuestro producto al público de masas para que nuestro contenido les resulte interesante, útil y de valor.

Por ende, el autónomo debe asimilar el concepto de emoción, exprimirlo al máximo. Debe ser creativo y llevar una labor de búsqueda de un contexto social en el que poder entrar y arraigarse.

Los pequeños negocios deben hacer uso de la posibilidad que solo ellos tienen de conocer cara a cara a su cliente, y descubrir que le preocupa en la vida. Una vez hallado el problema que causa el malestar común de toda su clientela, debe construir una historia que les represente.

Esta historia debe ser tan veraz y vivida como para llegar al corazón del cliente, hasta tal punto que sienta que la marca le entiende y puede ayudarle. A la par, el autónomo debe ser cercano y accesible.

Una vez que tenemos el problema común y hemos construido la historia es el momento de hacérselo llegar al público. Este es el trabajo más laborioso porque la marca debe idear una forma personal, atractiva y barata de transmitir la historia, algo para lo que no existe manual ni guía, solo vale la imaginación.

Por último, solo queda mantener esa filosofía en el negocio. Podemos conquistar al público pero si llega al establecimiento y ven que todo es mentira no dudarán en no volver jamás.

Todo el marketing que puedes aprender con el anuncio de Ruavieja