Viernes. 22.06.2018

UN VIEJO NEGOCIO QUE SE RENUEVA

Vuelven las tiendas de ultramarinos

Imagen del logo de la tienda de ultramarinos Juanolo.
Imagen del logo de la tienda de ultramarinos Juanolo.

Pocos son los pueblos de España que pueden decir que no tienen o no han tenido una tienda de ultramarinos. Un pequeño comercio que tenía de todos aquellos productos de primera necesidad, que se han terminado en casa o que se han olvidado a la hora de hacer la compra. Un modelo de negocio que todavía sigue vivo, que está volviendo a las pequeñas localidades o a los barrios y por el que apuestan los emprendedores.

Vuelven las tiendas de ultramarinos

Urgencias, olvidos, antojos, comodidad o, simplemente, por rutina son algunos de los motivos que tiene una persona para comprar en el ultramarinos del pueblo o del barrio, una tienda repleta de todos aquellos productos que urgen, se olvidan, se antojan o se compran habitualmente. Uno tan necesario como el pan. También es la tabla de salvación para muchas personas mayores o sin medios de locomoción que no pueden desplazarse a una localidad más grande y comprar a diario en un supermercado. Estos comercios, con estanterías repletas de productos de primera necesidad, es un modelo de negocio que tiene mucha tradición en España, de hecho, una de las tiendas más antiguas es el Ultramarinos La Confianza, que empezó con su actividad en Huesca en el año 1871 y que, a día de hoy, sigue funcionando.

Durante los últimos años, las tiendas de ultramarinos y el comercio minorista en general no han vivido su mejor época, según los datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) el número de autónomos del comercio minorista bajó en 13.315 personas en 2017. Las razones de estos cierres, tal y como apunta ATA, son muchos y muy complejos, que pueden ir desde el efecto de las grandes superficies, hasta el auge de ecommerce, pasando -incluso- por la competencia desleal.

Las organizaciones de autónomos han estado trabajando en las comunidades autónomas para volver a impulsar el emprendimiento rural, especialmente dirigido a mujeres, que pasa en muchas ocasiones por volver a abrir pequeños ultramarinos. También con planes de renovación generacional. El hecho de que exista un comercio en una pequeña localidad evita la desertización, fija población, ya que muchas personas se ven obligadas a marcharse de su pueblo si no pueden acceder a los bienes básicos como pueden ser los artículos que se venden en estos ultramarinos. 

No obstante, y a pesar de estos datos, el modelo de negocio de las tiendas de ultramarinos ha sabido sobrevivir y seguir adelante, siempre pasando por una reinvención, ya que los clientes han cambiado y son mucho más exigentes.  Uno de los emprendedores que ha sabido reinventar las tiendas de ultramarinos es Juan Antonio Muñoz, dueño de la tienda de Ultramarinos Juanolo en la localidad de Quer en Guadalajara. Éste autónomo decidió en febrero de este año, dejar su trabajo, capitalizar el pago y abrir su propio negocio.

“Trabajaba instalando placas solares, lo que me obligaba a estar siempre viajando… Entonces vi la oportunidad de abrir en mi pueblo una tienda de ultramarinos, ya que los supermercados están muy lejos” señala Juan Antonio Muñoz. Éste emprendedor explica que al principio solo tenían muy pocos productos o, como el mismo denomina, “productos de los olvidados”. Se trata de alimentos como pan, sal, azúcar, leche… es decir, aquellos alimentos de primera necesidad que se suelen olvidar cuando se hace la compra general.

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Asimismo, Muñoz cuenta que conforme los clientes han ido demandando productos los han ido trayendo. Así se pueden encontrar unos bollitos integrales “que no se vendían, pero que ahora tienen mucho éxito”, unas chucherías para veganos, y dentro de muy poco una carta de helados; que espera que tenga éxito, ya que ha necesitado realizar una inversión de 900 euros que prevé recuperar este a final de verano.

Los 800 habitantes de Quer han recibido positivamente la apertura de Juanolo, “cada vez van llegando más clientes y la gente está mas contenta” dice Muñoz. Quién además apunta que darse a conocer ha sido relativamente fácil porque la gente le conoce. No obstante, disponer de una página de Facebook y aparecer en un foro que tiene el ayuntamiento de Quer, le ha ayudado también a darse a conocer.

En cuanto al proceso de creación, Juan Antonio Muñoz apunta que no ha sido nada fácil. “Cuando empecé no tenía ni idea de la cantidad de permisos y licencias que tenía que presentar”. A pesar de la burocracia, Juanolo es una realidad en Quer y su creador mira al futuro con optimismo y con la posibilidad -incluso- de que alguna de sus dos hijas le releve a cargo del negocio.

¿Cómo montar una tienda de ultramarinos?

Las tiendas de ultramarinos tienen una pecurialidad y es que venden productos comestibles, tanto enlatados como frescos, lo que les obliga a cumplir, tal y como señalan desde Deslialicencias -una empresa especializada en la apertura de negocios- con la ordenanza de salubridad del Ayuntamiento dónde lleven a cabo la actividad. Se trata de una normativa, en el caso de Madrid-por ejemplo-, extensa con 78 páginas en las que se establecen todas las obligaciones que tienen que cumplir todos los ‘Establecimiento de elaboración, venta y servicios de alimentos y/o bebidas’; categoría donde se encuadran los ultramarinos.

Destacan por ejemplo la obligación a tener una zona diferencia de uso público o sala de venta, un almacén de alimentos aislado con sus correspondientes equipos de conservación, un cuarto de basuras aislado comunitario o propio, vestuarios o taquillas individuales para guardar la ropa y el calzado de uso por el personal, servicios higiénicos tanto para el personal como para el público para personal y servicios higiénicos de uso público, cuando proceda; entre otras. O las características que debe tener la maquinaria que esté en contacto con cualquier alimento sin envasar, la ordenanza establece, por ejemplo, que debe ser de un material inocuo, liso, lavable, no absorbente y resistente a la corrosión.

Asimismo, y a parte de cumplir con la ordenanza de salubridad los ultramarinos también deben tener una licencia de apertura, esta también depende de cada Ayuntamiento, lo que hace que pueda variar tanto en el coste como en los requisitos que debe cumplir cada local.

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