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El confinamiento hace que se vuelva a coger el gusto por acudir al quiosco

Ivana Haro | 23 de marzo de 2020

Imagen del quiosco de Camino de Ronda (Granada). | Foto: ANVP.
Imagen del quiosco de Camino de Ronda (Granada). | Foto: ANVP.

Los quioscos han vuelto a convertirse en una de las mayores fuentes de entretenimiento e información. Según la Agrupación Nacional de Vendedores de Publicaciones (ANVP), los vendedores de prensa, muchos de ellos autónomos, son ahora un punto de apoyo social en muchos barrios.

Las plataformas de pago de series y películas, los cientos de canales de televisión y la gran variedad de oferta audiovisual habían menguado el negocio de los quioscos. Pero esto ha cambiado en los últimos días. La obligación de confinamiento en España, a causa del COVID-19, ha hecho que cientos de hogares hayan recuperado el gusto por la lectura de la prensa en papel. Bajar al quiosco se ha vuelto a convertir en una costumbre y no sólo porque ésta sea una de las pocas acciones permitidas por ley, sino porque estos pequeños negocios, regentados en su gran mayoría por trabajadores autónomos, son uno de los pocos puntos de venta que le quedan a la población para acceder a nuevas formas de entretenimiento.

En España hay alrededor de 6.000 quioscos. Lo que significa, que hay al rededor de 6.000 trabajadores autónomos que se levantan todos los días, abren su punto de venta, sustituyen los periódicos y revistas antiguas por las nuevas ediciones y se colocan dentro de su consigna. Desde ahí atienden a los que con mascarillas y guantes acuden a por la prensa diaria y a por algún que otro artículo de entrenamiento. Ésto es precisamente lo que Remedios Garrido, presidenta de la Agrupación Nacional de Vendedores de Publicaciones (ANVP), destacó sobre los clientes que están yendo actualmente a los quioscos: “hemos notado que la gente que baja a comprar el periódico, siempre acaba adquiriendo algo más”.

Según contó, cuando bajan a por la prensa normalmente acaban cogiendo alguna que otra publicación especializada, ya sea de moda, de motor o de arte. “Bajan y ven una revista que les interesa o que antes solían leer, y la acaban comprando. Al final, las revistas y los periódicos tienen ese punto de entretenimiento personal y particular. Se pueden leer, parar y retomar la lectura cada vez que uno quiera” dijo Garrido.

Una forma de pasar el tiempo que está llegando también a los más jóvenes y adolescentes de los hogares, pues junto con las sopas de letras y los crucigramas, las revistas para niños y adolescentes son otro de los productos que más están vendiendo. “Antes, sólo se compraban las revistas para niños/adolescentes los domingos, que era cuando estaban en casa toda la familia, pero ahora se hace durante la semana. Buscan aquellas publicaciones que puedan entretener a los más pequeños e, incluso, que les pueda servir como premio por llevar algún juguete” señaló la presidenta.

Una labor social que no llega a la facturación

Los quioscos se han convertido, junto con las farmacias y estancos, en uno de los pocos establecimiento donde la gente puede adquirir algún bien que no sea de absoluta primera necesidad. Además, son el único punto físico dónde se puede adquirir algún producto de carácter cultural. Es decir, son la única manera de tener acceso a nuevas formas de entrenamiento, que no sea digital, ya que en muchos de ellos se pueden comprar libros o películas. Así lo admitió Remedios.

Aún así, la presidenta de ANVP reconoció que ésta labor social no les ha llegado a la facturación es decir, no prevén que vayan a aumentar su ventas durante el confinamiento: “no podemos llegar a experimentar una crecimiento exponencial de las ventas, porque la gente está haciendo caso y se está quedando en su casa. Lo que sí hemos notado, y es una buena noticia, es que las ventas se han mantenido. Y eso es más de lo que esperábamos, cuando muchos compañeros preveían, incluso, echar el cierre”.

Así cambia el coronavirus a los quioscos 

La crisis del coronavirus no es una situación que haya pillado desprevenidos a los quioscos. La presidenta de ANVP, Remedios Garrido, explicó que cuando empezaron los casos en España, ellos siguieron siguiendo el ejemplo de sus homónimos italianos, propusieron al Gobierno, través de la Comisión Nacional que tienen de seguir abiertos “como puntos de informadores culturales que somos. Además a día de hoy la prensa en papel es muy importante, por la cantidad de bulos que circulan por internet, y más cuando se han multiplicado por esta crisis”.

Una alerta sanitaria que les ha alterado el funcionamiento del negocio en todos los sentidos. Uno de ellos, y tal vez el más inverosímil, es le hecho de que la pandemía en vez de alejarlos de sus clientes, les ha unido más a ellos. "Ahora la gente tarda más en comprar el periódico, aprovecha que baja para hablar con nosotros y contarnos como llevan el confinamiento o si están preocupados porque tienen hijos viviendo fuera de su casa. Reforzando así la unión del quiosquero con los clientes de su barrio" dijo Garrido.

También ha cambiado y para bien el trato con algunos proveedores: "muchos grupos editoriales han decidido publicar gratuitamente su revista online. Y para que esa iniciativa solidaria con la población no afectase a nuestra caja, van a pagarnos las mismas comisiones que tuvimos el mes pasado”.

En cuanto a si han tenido que establecer algún tipo de medida preventiva antes el virus, Garrido señaló que todo depende del tipo de quiosco, no es lo mismo uno que tiene su propio establecimiento, que otro que está en plena calle. Por último, la presidenta de ANVP quiso poner en valor el esfuerzo diario que estaban haciendo sus compañeros de profesión, "que que exponen todos los días al virus".

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