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Si eres emprendedor, olvídate del ‘ego’

Autónomos y Emprendedores | 06 de febrero de 2018

Javier Jiménez y Javier Pérez, fundadores de Tot-em
Javier Jiménez y Javier Pérez, fundadores de Tot-em

Emoción, artesanía e innovación son la receta mágica para que, en tan sólo tres años de rodaje, Tot-em haya elevado su facturación un 200% anual. 

Transformar los latidos de un bebé, un te quiero o una petición de mano en pulseras y colgantes. Este es el proyecto que, con apenas 23 años, ha llevado a Javier Jiménez y a Javier Pérez a revolucionar el sector de la joyería 3D.

Tot-em es uno de los ejemplos de empredimiento de las tres efes -family, fools and friends, o lo que en español viene a ser, familia, locos y amigos-. “No teníamos nada de dinero ni, por supuesto, garantías para pedir financiación a un banco, además de las dudas de si funcionaría o no”, explica Jiménez. Fue durante un brainstorming a lo castizo -o lo que es lo mismo, tomando unas cañas en una terraza de La Latina- cuando surgió la idea. “Les entusiasmó y no lo dudaron ni un momento”, recuerda. Así, juntaron 800 euros para que las primeras 500 cajas de pulseras y colgantes Tot-em fueran una realidad.   

Aunar emoción, tradición e innovación, es el secreto que ha llevado a estos dos jóvenes licenciados en diseño industrial a pasar de una facturación de 115.000 euros en 2015 a los 550.000 el pasado ejercicio.   

Crecimiento en el entorno del 200% anual que, además, se ha traducido en creación de empleo. La start-up madrileña cuenta con una plantilla de 10 empleados con una media de edad de 24 años. De cara a este año, en el que esperan duplicar la facturación y alcanzar así el millón de euros, prevén incorporar dos o tres personas más. “Todas ellas con contrato indefinido”, especifica Jiménez.

Ahora bien, no todo ha sido miel sobre hojuelas para estos emprendedores madrileños que ni cobraron y casi no durmieron durante el primer año y medio de vida de la empresa “había que compaginar la carrera con el proyecto. Dormíamos pocas horas y teníamos poca vida, pero ha merecido la pena”, relata.

Por otra parte y lejos de los arquetipos relativos a la financiación y los altos costes que supone arrancar un proyecto en España, “las mayores dificultades son contigo mismo. Creas como piensas y te alejas de las opiniones de los demás. Gran parte del éxito de un proyecto está en saber luchar contra el ego”.

De hecho, en plenas Navidades de 2017, tuvieron una incidencia con uno de sus proveedores y los Reyes llegaron una semana después para unos cuantos clientes. “Nos hemos equivocado mucho este año”, reconoce, “pero es lo que nos ha llevado a estar donde estamos y lo que nos hará avanzar en los próximos años. Hacer crecer  una empresa lleva implícito el equivocarse”, apostilla.

Logística y Masschallenge

La logística en todas sus facetas ha sido y es uno de los pilares sobre los que se sostiene el éxito de Tot-em. “Tenemos tres patas, la programación, el marketing y la logística. Centrándonos en este último, cuando empezamos transcurría un mes desde que recibíamos la grabación hasta que se entregaba el producto lo que hacía que muchos clientes renunciasen a hacer el pedido. Tuvimos que buscar más proveedores y más ágiles. El resultado ha sido que con la reducción de tiempos las ventas han aumentado exponencialemente”. Ahora el periodo máximo de entrega es de 10 a 12 días en el caso de las joyas en acero y de entre 4 y 5 para las de madera y metacrilato.

A este respecto y especialmente de cara a su proyecto de expansión internacional, en el que Estados Unidos es la mayor apuesta, “la logística es decisiva. Ahora bien tener un buen proveedor en mensajería tanto nacional como internacional es complejo. De hecho, estamos valorando internalizar todos los procesos y convertirnos en fabricantes”.

Otro de los espaldarazos les llegó al ser seleccionados por la aceleradora internacional de empresas Masschallenge, que les llevó durante cinco meses a Boston. “Aprendimos cómo se hacen los negocios en Estados Unidos. Contamos con mentores que nos enseñaron cultura de empresa, los intangibles. Algo que, en España nos queda camino por recorrer”.

Ni en el suelo ni en la nube

Pese a que cuentan con más de 100.000 seguidores entre Facebook e Instagram y que ha sido ‘la red de redes’ la que ha llevado las emociones de Tot-em a Alemania y Estados Unidos -de donde proceden el 10% y el 5% de sus ventas-, tienen claro que “internet no lo es todo. Las redes sociales son vitales ya que suponen nuestro escaparate pero es necesario que el producto llegue a la calle, que sea tangible”, afirma.

Es por ello por lo que uno de los objetivos para este año es “pasar del on-line al off-line, justo a la inversa de lo que están haciendo ahora la mayoría de las empresas. Creemos que el retail es un mercado bastante grande que nos puede aportar mucho aunque suponga la estandarización de las joyas,”. Un desarrollo que a su vez “pasa por la colaboración con poetas y cantantantes, como Sabina. (ríe)”.

Innovar es otro de los retos para este año. “El objetivo es crear una joya y un material para cada tipo de persona en cada momento de su vida”. Para ello, han tirado del saber escuchar y han realizado consultas a más de 3.000 clientes “hay que conocer lo que quiere el cliente y convertir el producto en algo experiencial. Las cosas han cambiado y ya no somos las empresas las que despertamos la necesidad al cliente sino que es el cliente quien decide que quiere de nosotros”.  

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