Jueves. 23.05.2019
Opinión

Las autónomas son las protagonistas de la recuperación económica

Las autónomas están siendo, sin duda, las protagonistas de la recuperación económica en España durante la última década. El número de afiliadas aumentó el año pasado un 2,6%, más del doble del crecimiento experimentado por los hombres, que se situó en el 1,2%.

Las autónomas son las protagonistas de la recuperación económica

El 2019 se avecina polémico. Tras dos años históricos, en los que millones de mujeres han generado un clima de solidaridad internacional e intergeneracional contra la desigualdad y los abusos que padecen, el futuro inmediato se presenta turbulento y con muchos detractores.

La acusación se basa fundamentalmente en un supuesto uso fraudulento de las normas que existen en nuestro país para proteger situaciones de violencia de género, que culpabiliza a los hombres por el mero hecho de serlo. Eso dicen. Incluso denostan las propias leyes en sí mismas.

Pero esta lectura no tiene consistencia, más bien parece la reacción propia de aquellos que sienten por primera vez que pueden acabarse las ventajas de las que disfrutan desde que nacieron. Prerrogativas que no han tenido que ganarse, dicho sea de paso.

Evidentemente el sistema no es perfecto. Tiene fallos que pueden ocasionar perjuicios, pero por encima de estos errores está la vida y la integridad física y moral de las personas, en este caso, de las mujeres. El insulto fácil a todas las que alzan la voz ante situaciones ofensivas que a fuerza de ser cotidianas se entienden permisibles, y la simplificación de un problema que se cobra vidas prácticamente cada semana, no son más que la muestra evidente de la sociedad machista en la que aun vivimos.

Soy una convencida de que hay que revelarse y luchar cada día en nuestros ámbitos laborales y personales contra la desigualdad, cada persona como crea conveniente. Precisamente de las diferencias y la diversidad, surgen iniciativas inclusivas y respetuosas que mejoran las posiciones partidistas. Politizar estas reivindicaciones supondría una debacle que no nos podemos permitir.

Pero en mi opinión hay un elemento poderoso que es determinante: la economía. Sólo si participamos activamente en ella y formamos parte de los círculos en los que se toman decisiones, podremos cambiar las cosas. Así funciona esto, nos guste o no. Y es una evidencia que cada día son más las mujeres que deciden iniciar una actividad por cuenta propia, a pesar de la falta de cultura emprendedora y la ausencia de modelos de referencia, de las especiales dificultades de acceso al crédito que encuentran y de la imposibilidad de conciliar la vida profesional con la familiar.

Las autónomas están siendo, sin duda, las protagonistas de la recuperación económica en España durante la última década. El número de afiliadas al Régimen Especial de Autónomos de la Seguridad Social –RETA-, que sufrió un gran descenso durante la crisis, se recuperó en 2015, ha seguido consolidándose y creciendo y el pasado año aumentó un 2,6%, más del doble del crecimiento experimentado por los hombres, que se situó en el 1,2%.

Además, las autónomas españolas suponen un porcentaje mayor que la media de la Unión Europea de los 28 y si bien tienen mayor representación en el sector servicios, concretamente en el comercio, cada día son más las que se dedican a otras actividades, como las profesionales, científicas y técnicas o las sanitarias, educativas y financieras, donde tenemos mayor representación que los hombres.

Está claro que para muchas emprendedoras el autoempleo es la única opción, pero los datos hablan por sí mismos. Revelan que los negocios creados por mujeres son sólidos, competitivos y capaces de adaptarse a los cambios en el mercado con cierta flexibilidad. Y aunque nos queda un largo camino por recorrer y muchos obstáculos que derribar, fundamentalmente en lo concerniente a la consolidación de nuestros negocios y su crecimiento, es una evidencia que hemos llegado para quedarnos. No necesitamos asumir roles masculinos para conseguir éxito en nuestras empresas, ejercemos un “liderazgo transformacional”, y vamos cooperando y tejiendo redes que nos hacen más fuertes. Pero seguimos constituyendo únicamente 35,6% del total del trabajo autónomo; por eso, exigimos que se articulen estrategias que propicien cambios reales y políticas activas con resultados evaluables que incidan en los principales problemas que encontramos, contando con las organizaciones que trabajan en pro de las mujeres autónomas para lograrlo. Sólo así conseguiremos una sociedad justa, equitativa, que reduzca al mínimo los índices de pobreza de todas las regiones y favorezca que la economía no sea la soga al cuello que supone hoy para miles y miles de personas.

Las autónomas son las protagonistas de la recuperación económica