Viernes. 21.09.2018
Opinión
Dr. Félix Cuesta

Dr. Félix Cuesta

16:22
12/03/18

En la exportación no es oro todo lo que reluce

De vez en cuando nos encontramos con grandes titulares en los periódicos y a los políticos sacando pecho porque las exportaciones están creciendo de manera importante. Pero lo primero que hay que tener en cuenta es que manejar los números es muy fácil y cuando se exporta poco, ya que se puede crecer mucho en porcentaje es muy fácil. El problema está en crecer cuando ya se exporta much

En la exportación no es oro todo lo que reluce

Pero no es ese el punto sobre el que me gustaría incidir, cuando se hablan de las cifras de exportación lo que no suele decirse es que porcentaje de las exportaciones corresponde a las subsidiarias de las empresas multinacionales ubicadas en el país. Recientemente he visto un titular que me ha sorprendido, pues por primera vez he leído que alguien ha dado la cifra, más del 35% de las exportaciones españolas son de subsidiarias de multinacionales, es decir que no tenemos control sobre el 35% de nuestras exportaciones. Siendo decisión de mantenerlas, incrementarlas, disminuirlas o pararlas, de alguien cuya sensibilidad por nuestra situación no es obviamente como la nuestra y que está ubicado a miles de Kilómetros de distancia.

¿Por qué es importante esta consideración? Pues porque estas exportaciones no se deben ni al emprendimiento e inquietud de los empresarios del país, ni a las condiciones del país en este aspecto, sino a los intereses de la multinacional. De tal forma que esas cifras de exportación se mantendrán, subirán o bajarán en función de los objetivos de las multinacionales con subsidiarias en un país en particular.

Supongamos que una empresa multinacional decide fabricar en la subsidiaria de un determinado país un producto que luego venderá en las subsidiarias que tiene repartidas por todo el mundo. Evidentemente las exportaciones de ese país subirán de manera importante, pero ¿qué es lo que representa ese crecimiento? Simplemente una decisión estratégica de una empresa, pero desde luego no una vocación y preparación del país para crecer en la exportación. Este caso ya sucedió en España con la fabricación en España de las impresoras de Hp, que un buen día decidieron dejar de fabricarlas en España y se nos acabaron las exportaciones de este producto y los puestos de trabajo asociados.

Supongamos que esa multinacional empieza un proceso de deslocalización y decide que la subsidiaria de este país ya no es la que debe fabricar para todo el resto, el resultado es una caída en las exportaciones del país tan grande como las exportaciones de esta empresa representaran en la cifras del país. Por esto los países receptores de multinacionales y, más concretamente, receptores de subsidiarias de fabricación de las multinacionales engordan sus cifras de exportación en base a exportaciones que no controlan en absoluto y cuya decisión de crecimiento, reducción, mantenimiento o eliminación depende de la decisión del Comité de Dirección de una o unas multinacionales que están a muchos kilómetros de distancia y cuya sensibilidad sobre el país es muy relativa.

Lo que hay que hacer es animar, estimular, enseñar y provocar que sean las pymes las que se lancen a la aventura de la exportación. El país que lo logre será una de las potencias económicas sin duda.

En Japón, el Ministerio de Educación en coordinación con el todo poderoso Ministerio de Industria y Comercio Internacional (MITI) toma un papel relevante para generar inquietud para exportar como forma de vida en el país haciendo que los profesionales y empresarios estén mentalizados para intentar internacionalizar todo lo que puedan en sus negocios.

El caso de los Estados Unidos es un ejemplo claro de mentalidad internacional. Todo emprendedor tiene en mente dos cosas, la primera es montar un imperio con presencia internacional, es decir una gran empresa con presencia fuera de las fronteras. Y lo segundo, y esto es importante, es que piensan a lo grande, con tener empresas de gran tamaño que le permitan salir al exterior con ciertas garantías de éxito.

Esto es lo que nos falta a nosotros, la vocación exportadora es escasa y que el tamaño de nuestras pymes sea el más pequeño del mundo. Sería entonces conveniente que algún día las autoridades empezaran a pensar con mentalidad de largo plazo, porque de momento las subvenciones para exportar solo ayudan a aquellos que están preparados para ellos, unas 150.000. Se trata de un pequeño porcentaje en comparación con el número de empresas que hay, de las más de 3,2 millones de empresas el 99,8% son pymes, las cuáles representan casi 5 puntos por encima de la media mundial que se cifra en torno al 95%. Y lo más grave, como ya hemos comentado, es que son muy pequeñas.

Por tanto, si el objetivo de las autoridades del país es el de aumentar el porcentaje de exportaciones, lo primero que tendrán que hacer es mentalizar a los ciudadanos sobre la importancia, o más bien necesidad, de internacionalizarse y más en un mundo global. El segundo objetivo es ayudar a las empresas a alcanzar el tamaño suficiente como para poder competir en el terreno internacional.

En la exportación no es oro todo lo que reluce