Lunes. 20.05.2019
Opinión

Los valores son la clave

Debemos seguir por este camino o por el contrario deberíamos volver a las raíces, forjando primero a la persona, luego haciendo que entienda los conceptos y para finalmente hacerle trabajar en la puesta en práctica del concepto, apoyándose en las herramientas disponibles.

Los valores son la clave

Acabo de ver un video en el que Toni Nadal cuenta cómo consiguió que Rafa llegara hasta donde ha llegado y a otros a los que también entrenó que se quedaron en el camino. Da muchos detalles alguno muy simpático sobre cómo le forjó el carácter, más allá de la técnica, por eso comenta los golpes que Rafa da, son muchos muy poco ortodoxos y sigue manteniendo el problema del saque, lo que también apunta es que ahora, con Carlos Moyá seguro que va a mejorar; de hecho lo hemos visto en los últimos campeonatos.

La reflexión que hay de la palabras de Toni Nadal es que hay dos dimensiones en las  que tenemos que entrenar a los profesionales: una es la dimensión técnica y otra es la dimensión interna de la persona.

La dimensión técnica, la que se centra fundamentalmente en el conocimiento y en las herramientas, es la que todo el mundo puede conseguir o puede adquirir con cierta facilidad o con un esfuerzo limitado. Sin embargo la dimensión interna no se adquiere, sino que hay que forjarla.

Cuando repasamos el sistema educativo, nos damos cuenta que se centra en la dimensión técnica, nos enseñan teoría y práctica del campo o especialidad que hemos seleccionado, pero no nos forjan a la persona, es más creo que hay un enorme deterioro en este aspecto.

Hace ya varias décadas y muy especialmente en las Escuelas de Negocio la formación se centraba cada vez más en herramientas, entre otras razones, porque los alumnos así lo requerían, pero los alumnos, precisamente por serlo no son los que deben decidir que tienen que aprender, sino que son los profesores los que los deben decidir, pues supuestamente son los que saben.

Todas mis clases en Escuela de Negocios las he repartido en un 50% aproximadamente en centrar los conceptos fundamentales del tema a tratar y el otro 50% en la discusión de algún caso práctico.

Un día al empezar la clase, como siempre, suelo empezar preguntando a los alumnos si hay algo que quieran comentar y ese día una alumna me dijo que querían dedicar más tiempo a la discusión de los casos y menos a la teoría. En este punto la corregí porque a mí no me gusta hablar de teoría, de hecho no lo hago, pero sí insisto mucho en el concepto, que cada vez creo que es más importante.

Accedí a empezar directamente con la discusión del caso, que trataba de Política de Precios y pedí que alguien rompiera el hielo, lo que costó mucho. Además alguien lo hizo de forma muy desordenada, paré entonces la clase e intenté poner orden en la discusión pidiendo que alguien nos planteara el mapa de dispersión de precios para empezar la discusión... Se hizo un silencio sepulcral, nadie sabía, ni, obviamente, había preparado un mapa de dispersión de precios.

Qué querían los alumnos entonces, pasar un rato de discusión, sin fundamentos, algo que algunos de mis compañeros permitían sin problemas.

El aprendizaje hay que entenderlo, no es un tema sencillo ni carente de esfuerzo, pero por encima de todo debe estar muy bien planificado, estableciendo un ranking de importancia, lo primero es forjar a la persona, después viene el concepto y por fin la práctica, apoyándose en técnicas y herramientas.

Cuando oigo ahora que tenemos a la generación mejor formada de la historia, me retumba todo. Acepto que tenemos a la generación mejor formada en técnicas y herramientas, pero desde luego fallan en el concepto y lamentablemente en los pilares. Todo lo han tenido tan fácil que están escasamente forjados como personas. Les fallan los pilares y los valores, uno que se echa especialmente de menos es el esfuerzo, la cultura del esfuerzo está en crisis y eso al final la Humanidad lo va a pagar, si construimos algo con pies de barro, al final se derrumbará.

Me sorprendió el dato aportado por Toni Nadal que cuando Rafa Nadal estaba empezando como profesional, los jugadores de la élite eran jóvenes, del entorno de los venti-pocos años y sin embargo ahora la élite del tenis está compuesta por tenistas de más de 30 años y los de veinte que están llegando son incapaces de superarlos.

La razón está clara, les han formado en la técnica y en la herramienta, pero no les han forjado el carácter.

En el mundo empresarial es lo mismo, antes podías llegar a un puesto de Dirección a los 30 años, mientras que ahora llegar antes de los 40 es una quimera. Hablo de directivos de grandes empresas y no de emprendedores. A las nuevas generaciones no les falta conocimientos técnicos, lo que les faltan son los pilares. Y en las siguientes generaciones no parecen que vaya a cambiar la tendencia, es más hasta incluso llega el punto de que no les interesa alcanzar esos puestos, prefieren uno de nivel cómodo, sin demasiada responsabilidad y con el máximo tiempo libre posible.

Algo para pensar, debemos seguir por este camino o por el contrario deberíamos volver a las raíces, forjando primero a la persona, luego haciendo que entienda los conceptos y luego hacerle trabajar en la puesta en práctica del concepto, apoyándose en las herramientas disponibles.

Yo claramente apuesto por la segunda, pero para eso el núcleo familiar debe también repensarse, menos maquinitas y televisión y más tiempo dedicado a los hijos; menos lujos y más tiempo con ellos en vez de dejarlos en manos de terceros.

Los valores son la clave