Jueves. 23.05.2019
Opinión

A favor del taxi compartido

A día de hoy existe tanto demanda y oferta como tecnología y Big Data suficiente para el éxito del taxi compartido. No obstante su implantación sólo se ve impedida por una regulación rígida y poco eficiente, que hay que revisar.

A favor del taxi compartido

“Busco interesados en compartir coche para bajar a la uni desde Sevilla la Nueva. Mónica. Tel. 91**”. Así rezaban las demandas de carpooling (coches compartidos)hasta hace bien poco. Consistían en un papel pegado con celo en una farola o pared y provisto de unos cortes a modo de flecos en los que figuraba el mismo número de teléfono.

Hoy las cosas han cambiado bastante. La tecnología ha irrumpido con fuerza en nuestras vidas y costumbres. Todos llevamos un ordenador en el bolsillo, un aparato, smartphone, que nos comunica al instante con todo el orbe. Pero la necesidad de compartir coche, o reducir los gastos de los desplazamientos, sigue vigente. Y no solo en los jóvenes, sino también en trabajadores de empresas ubicadas en la periferia, en zonas de afluencia masiva y mínima capacidad de aparcamiento, en turistas que llegan o salen de estaciones y aeropuertos, y en general en cualquier ciudadano que optimiza su tiempo y su dinero a la hora de trasladarse.

El auge de plataformas como Blablacar, para trayectos interurbanos de media y larga distancia habla por sí sola. Millones de usuarios buscan este tipo de fórmulas de movilidad. Aquella plataforma, bajo el paraguas de la denominada “economía colaborativa” ha sido fuertemente combatida en España y finalmente normalizada por los tribunales, admitiendo que mientras no se sobrepasen unos límites de cobro, no existe un rendimiento económico que encubra una actividad de transporte profesional.

En trayectos urbanos, fuera de los transportes colectivos, además de los taxis y las VTC, existe también una proliferación de nuevas modalidades de movilidad, carsharing (alquiler de coches por minutos) con motos de tipo scooter, coches y furgonetas, eléctricos o no; bicicletas de alquiler público y privado, patinetes, vehículos de movilidad urbana (VMU), ridesharing,.. El usuario, con mucha más información que antaño, elige en cada momento que modalidad usar, se vuelve multimodal y se comporta de un modo mucho más dinámico. Necesita que los servicios sean más personalizados a su necesidad momentánea.

La tecnología permite que la gestión en tiempo real de la ubicación y demanda de los usuarios, así como de la ubicación y disponibilidad de los taxis favorezca la concertación de transporte compartido en ruta e inmediato. Existe demanda y oferta suficientes para el éxito del servicio. Existe tecnología y Big Data suficiente para el éxito del servicio. La posible implantación o puesta en servicio del taxi compartido es una realidad que solo se ve impedida por una regulación rígida y poco eficiente, que hay que revisar.

Tanto la ley nacional de Ordenación de Transporte Terrestre (LOTT) como las regulaciones autonómicas, prevén la contratación por plazas de los vehículos turismo tan sólo como un asunto excepcional, y no como regla general o servicio sin trabas. Las cifras y previsiones de los resultados de regular un servicio de taxi compartido en tiempo real gestionado por plataformas tecnológicas, arrojan en ciudades como Madrid unas previsiones de un incremento de servicios de taxi entre un 8% y un 12%. Aquellos países donde se ha incorporado este servicio tecnológico, reflejan incrementos parejos y muy positivos.

Además, el impacto positivo sobre reducción de congestión y contaminación no es nada desdeñable. Algunos estudios en ciudades del este de EE.UU. los cuantifican hasta un 25%, pero con cifras mucho más modestas en ciudades como Madrid, supondría un éxito sin precedentes en la reducción de la congestión en acceso a la ciudad.

La validación de los vehículos taxi hasta nueve plazas, incluido en conductor, contribuye notablemente a facilitar el éxito de este servicio. La reciente catalogación del taxi por el Tribunal Supremo como un servicio de interés general, junto con la reserva de utilización de carriles de circulación restringida a los taxis, propicia la incorporación de este servicio compartido al catálogo de oferta de servicios públicos que las ciudades ofrecen a los usuarios.

Todo ello en mejora de la sostenibilidad y eficiencia de los transportes y la movilidad urbana. Sin embargo, sorprende, de hecho, la escasa atención de políticos y responsables de las administraciones públicas que ha existido ante a la petición de regulación del servicio de taxi compartido. Tanto ayuntamientos como comunidades autónomas y los ministerios de Fomento y para la Transición Ecológica, pese a las innumerables propuestas para dicha regulación que se han hecho por parte de la Federación Española del Taxi (FEDETAXI), han hecho oídos sordos a este asunto.

Hasta la fecha, sólo la Comunidad de Madrid ha contemplado dicho servicio, para prestarse exclusivamente en modo precontratado, en el Proyecto de Decreto de modificación del Decreto 74/2005, de 28 de julio, por el que se modifica el Reglamento del Taxi que se encuentra actualmente en tramitación, permitiendo que los municipios puedan promover la prestación de servicios con contratación previa por plaza con pago individual, siempre que ello se realice a través de cualquier medio que permita garantizar los derechos de los usuarios respecto de las tarifas que les sean de aplicación. Los taxistas ganan y los usuarios ganan.

¿Será mucho pedir que estas previsiones de regulación se extiendan con carácter general para toda España? ¿Será posible que las administraciones permitan ofrecer a los usuarios del servicio de interés general del taxi lo que ya permite hacer a empresas como Blablacar? ¿Será posible mejorar la eficiencia y sostenibilidad de nuestra movilidad urbana con el servicio de taxi compartido? ¿Cuál es el obstáculo a esta “mejora para todos”?

A ver si, de una vez por todas, como sociedad y como sector cunde la sensatez y este servicio se regula e implanta en toda España en beneficio de todos y en perjuicio de nadie. El sector del taxi necesita cambios. Cierto es que los tiempos electorales paralizan casi todo tipo de iniciativa legislativa, pero más cierto es que políticos y normas deben estar al servicio de la sociedad y no al revés. Esperamos. Pero en ello confiamos.

Emilio Domínguez del Valle. Abogado y Secretario Técnico de la Federación Española del Taxi (FEDETAXI)

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