Cien pymes náuticas de Baleares se unen para proteger sus negocios frente a las restricciones portuarias
En las Islas Baleares, unas 75 pequeñas empresas náuticas se han agrupado desde finales de febrero de 2025 en la Asociación Pymes de Actividades Náuticas Islas Baleares (Apanib). Esta iniciativa responde a cambios normativos que amenazan su supervivencia. Las nuevas políticas de Ports de les Illes Balears (PortsIB), que exigen concursos para acceder a amarres y rampas, favorecen a grandes operadores con mayor capacidad económica y ponen en riesgo unos 300 empleos directos. La lucha de Apanib, respaldada por un reciente dictamen de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), pone en evidencia las dificultades de las pequeñas empresas para mantener el acceso a infraestructuras portuarias esenciales.
Estos pequeños empresarios náuticos ofrecen valor añadido a la economía balear
Las empresas que han formado Apanib operan en el sector de la náutica recreativa, ofreciendo servicios como alquiler de embarcaciones (con o sin licencia), excursiones de buceo, escuelas de vela, formación en apnea y charters con tripulación. Estas compañías suelen gestionar embarcaciones pequeñas, de unos 6 metros de eslora, registradas en la Lista 6ª (embarcaciones recreativas de uso comercial). A diferencia de las embarcaciones de la Lista 7ª, destinadas a uso no comercial, las de la sexta se explotan con fines lucrativos, atendiendo a turistas y residentes que buscan experiencias marítimas.
Estas pequeñas empresas son cruciales para la economía balear, especialmente en zonas turísticas como Sóller, donde opera uno de lo autónomos que también se ha unido a Apanib. En un solo puerto como Sóller hay entre 14 y 15 microempresas de este tipo, cada una con al menos dos o tres empleados, y algunas más grandes con hasta seis, incluyendo patrones para clientes sin licencia. En conjunto, desde Apanib estiman que sus negocios generan unos 300 empleos directos, sin contar el impacto indirecto en sectores como el mantenimiento o la hostelería. “Soy autónomo, con una empleada en la oficina y un socio” explicó uno de los emprendedores afectados que puntualizó que “otras empresas de la asociación tienen cuatro o cinco trabajadores, con operaciones más grandes”.
Más allá de su aporte económico, estas pymes enriquecen la oferta turística balear con experiencias personalizadas, como paseos al atardecer o inmersiones, que los grandes operadores suelen pasar por alto. Forman esa alternativa de alto valor añadido que busca el turismo de calidad frente a la oferta masificada que ofrecen, por ejemplo, las grandes golondrinas que transportan a decenas e incluso cientos de pasajeros. Sin embargo, su supervivencia depende del acceso a instalaciones portuarias: amarres para fondear y rampas para botar embarcaciones almacenadas en tierra.
Sin amarres ni rampas estas pymes no pueden explotar sus embarcaciones
Las Islas Baleares sufren una escasez crónica de amarres, un problema agravado por la gestión de Ports IB. Otro de los empresarios perjudicados puso como ejemplo su caso en el que dispone de “cuatro amarres para ocho barcos; los otros cuatro los llevo a la rampa con remolque porque no hay espacio”. Esta limitación obliga a estos trabajadores por cuenta propia a usar rampas públicas para botar embarcaciones guardadas en garajes privados o puertos secos, una alternativa más económica que los amarres permanentes.
En marzo de 2025, un acuerdo de Ports IB reservó las rampas públicas principalmente para embarcaciones de la Lista 7ª (no comerciales), excluyendo a las de la Lista 6ª salvo en casos específicos. Estas excepciones favorecían a empresas con autorizaciones previas o adjudicatarias de concursos anteriores, generando lo que Apanib consideró barreras “discriminatorias” por lo que puso una reclamación ante la CNMC. El regulador de la competencia dictaminó recientemente que esta restricción violaba la Ley de Garantía de Unidad de Mercado (LGUM), al carecer de justificación basada en intereses públicos, como la protección ambiental o la seguridad, e infringir los principios de necesidad, proporcionalidad y no discriminación.
Además, la decisión de Ports IB de asignar amarres mediante concursos amenaza los contratos de largo plazo de las pymes. Antes, las renovaciones priorizaban a los arrendatarios existentes, pero la nueva política los abre a licitaciones donde la oferta económica pesa hasta un 80%. “Si pierdo un concurso, me quedo fuera y una empresa grande toma mi lugar”, lamentó uno de los miembros de la junta directiva de Apanib y añadió que se han convertido en “una subasta donde gana el que más paga.” Este sistema perjudica a los pequeños operadores, muchos de los cuales, como los representados por Apanib, son autónomos o gestionan negocios familiares con capital limitado. Algunos han invertido fuertemente en embarcaciones o locales, enfrentando inversiones y gastos a los que no podrán hacer frente si se impide la actividad económica que llevan a cabo. Actualmente, de hecho, hay puertos en Baleares con todos sus amarres vacíos sin que ninguna embarcación pueda amarrar a la espera del concurso.
Apanib se creó por necesidad para defender el trabajo de autónomos y pymes náuticas
Frustrados por las políticas de Ports IB, Apanib se creó para dar voz a las pymes náuticas. “Ninguno de nosotros estaba preparado para dirigir una asociación", admitió el miembro de la junta directiva en declaraciones a este medio. Su página web, de hecho, todavía se encuentra en construcción. El grupo ha empleado diversas estrategias: recursos administrativos, protestas, reuniones con autoridades y acciones legales. En abril de 2025, presentaron dos demandas, la última este 24 de abril, contra los procesos de licitación y las restricciones de rampas de la empresa que gestiona los puertos de Baleares.
El dictamen de la CNMC fue una victoria clave, al declarar que la restricción de rampas no tiene encaje legal. Sin embargo, desde Apanib se muestran cautos pues el gobierno no está obligado a actuar” y han solicitado la suspensión urgente del acuerdo sobre rampas, ya que los retrasos podrían devastar negocios dependientes de la temporada turística que ya ha arrancado tras la Semana Santa.
Las quejas de Apanib trascienden a las islas Baleares
Pero los problemas para estos pequeños empresarios van más allá del archipiélago del Mediterráneo. Un proyecto de decreto del gobierno central permitiría a propietarios de embarcaciones de uso particular alquilar sus barcos durante tres meses al año, compitiendo directamente con las empresas de la Lista 6ª sin las mismas cargas regulatorias. “Nos están expulsando del mercado, pero permiten que los privados alquilen", lamentó el portavoz de Apanib. También cuestionó por qué las embarcaciones abandonadas privadas, que ocupan amarres “de por vida” sin necesidad de renovación, no se reasignan a operadores comerciales activos. “Hay miles de barcos sin usar en los puertos. ¿Por qué no priorizar a quienes los necesitan para trabajar?”
La lucha de Apanib pone de manifiesto la vulnerabilidad de las pymes en una economía turística donde la infraestructura es escasa y la competencia feroz. Mientras grandes operadores, como barcos de excursión que transportan a decenas de turistas pueden favorecer los concursos por su capacidad financiera, los miembros de Apanib –a menudo autónomos o pequeños equipos– enfrentan riesgos existenciales. Como explicaron desde esta asociación de pymes náuticas “no solo luchamos por amarres o rampas. Es nuestro sustento.” Con el respaldo de la CNMC y las demandas en curso, Apanib espera presionar a el gestor público de los puertos de Baleares para que revise sus políticas antes de la temporada de verano de este año. De lo contrario, cientos de empleos y un segmento vibrante del turismo balear podrían perderse frente a actores más grandes en un campo de juego desigual.