Autónomos por el Mundo

Ser autónomo en Italia: este emprendedor español explica cómo es abrir un negocio en el centro de Milán

Juan Linde, junto a su marido, cuando inauguró 'La Tienda de Juan'.
Ser autónomo en Italia es caro y complejo, pero Juan Linde logró triunfar con un rincón gastronómico español, que resiste gracias a las cañas, las tapas y al sentimiento de comunidad.

Emprender puede tener muchas motivaciones. Y la nostalgia fue lo que llevó a Juan Luis Linde, riojano de origen y madrileño de adopción, a fundar La Tienda de Juan, en pleno centro de Milán

Lo que empezó como un pequeño colmado de productos típicos españoles es hoy mucho más que un negocio: se ha convertido en un punto de encuentro para los españoles que residen, estudian o visitan la capital lombarda.

Y aunque el negocio va bien, no ha sido fácil para este autónomo sobrevivir a la presión fiscal italiana y al exceso de regulaciones. Algo parecido a lo que sucede en España.

  1. La nostalgia empujó a este emprendedor a abrir un negocio en Milán
  2. Emprender en Italia: muchos impuestos y la “policía del dinero”
  3. La Tienda de Juan es una embajada improvisada para la comunidad española

La nostalgia empujó a este emprendedor a abrir un negocio en Milán

Su historia arranca hace más de una década, cuando Juan decidió dejar su trabajo de profesor en Madrid y mudarse a Italia tras conocer a su marido. “Al poco tiempo, ya tenía nostalgia. Me faltaba la gente, la alegría, la comida… eso que tenemos los españoles”, relató Linde. 

De esta nostalgia surgió su idea de montar una tienda de ultramarinos a la vieja usanza. Como las que sobreviven en algunos barrios de Madrid, y en las que se pueden encontrar desde ColaCao hasta mejillones en escabeche o vino de La Rioja. Productos que, para cualquier español, saben "a casa". Pero que, según explico Linde, en Italia son casi imposibles de conseguir.

Abrió la persiana de La Tienda de Juan como autónomo, compaginándolo con su trabajo por las mañanas de profesor de español en el Instituto Cervantes de Milán. El colmado funcionaba, pero Linde sentía que no era suficiente y que podía hacerse mucho más.

Así, cuando la tienda de ropa de al lado cerró, vio una oportunidad para comprar el local, tirar la pared que los separaba y ampliar el negocio con un pequeño bar en el que servir tapas típicas de nuestro país. “La gente venía a comprar productos y se quedaba a tomar algo. Así nació la parte de tapas, como un bar de Lavapiés en mitad de Milán”, recordó Linde.

Linde se muestra orgulloso al explicar que cuando la gente entra en su pequeño local del barrio Porta Venezia le confiesen que es “como trasladarse a España”, mientras toman una caña o un pincho de tortilla. Aunque uno de sus productos más demandados, y por el que se identifica a España en el exterior, es la sangría.

Interior de La Tienda de Juan, durante una fiesta flamenca.

Emprender en Italia: muchos impuestos y la “policía del dinero”

Pero detrás de la barra también hay facturas que pagar. Y en Italia, ser autónomo o pequeño empresario no es nada fácil, según este emprendedor. “Aquí los impuestos son altísimos. Está todo estructurado para que sólo ganes lo justo para sobrevivir”, lamentó Linde. 

Para ilustrarlo detalló algunos de estos gastos: instalar simple cartel luminoso en la fachada le acaba de suponer unos 10.000 euros al año en tasas municipales; contratar música en directo requiere pagar unos 500 euros a la SIAE (la SGAE italiana) por cada actuación. Linde también calculó que el Fisco italiano se queda con más del 50% de sus ingresos.

“Aquí tienen la Guardia di Finanza, una policía específica solo para el dinero. Es como Hacienda, pero con pistola. Además de la policía nacional y la local. Son expertos en inventar tasas y duplicar impuestos. Pensaba que en España éramos buenos, pero aquí nos llevan ventaja”, bromeó.

Aun así, La Tienda de Juan se mantuvo a flote. Lo hizo durante años, incluso en plena pandemia. Juan nunca dejó su otro trabajo como profesor en el Instituto Cervantes. Su marido, empleado de banca, tampoco abandonó su empleo. “No nos hemos hecho ricos, pero hemos vivido bien. Y cuando me cansé, lo di en gestión a una empresa. Lo vendí bastante bien aunque luego 85.000 euros se fueron en impuestos”, recordó.

Aún así, conserva una participación del negocio, hay platos que continúan llevando su nombre. De hecho, mientras conversó con este medio, se encontraba en la tienda realizando preparativos.

Juan Linde ha participado en 'Cuoco Italia', representando a España con sus tapas.

La Tienda de Juan es una embajada improvisada para la comunidad española

Juan no es el único español que ha triunfado exportando la cultura gastronómica. De hecho, remarcó que cuando abrió su colmado coincidió con otro emprendedor español, que montó una cadena de restaurantes especializados en jamones y que hoy ya cuenta con siete locales.

Otro compatriota abrió una arrocería que hoy gestiona tres locales de paellas en Milán. España se ha abierto hueco en la capital económica de Italia a golpe de tapas, vinos y jamones.

Linde reconoció que todo lo ha conseguido con mucho esfuerzo y trabajo duro, haciendo todo lo que pudo por promocionar la gastronomía española. Para darse a conocer “el boca a boca lo fue todo” pero también apareció en programas de televisión como el programa de cocina Cuoco Italia; fue imagen de Turespaña para celebrar el Día Mundial de la Tapa en Milán, en Belgrado, en Macedonia. Incluso llevó a cabo talleres de tapas para escolares.

Pero La Tienda de Juan es más que un negocio rentable: es también un punto de encuentro para expatriados. “Muchos Erasmus vienen aquí, no solo a tomarse algo e incluso me han traído contratos de pisos para revisarlos o venían a buscar trabajo”. Es el caso de Chema, uno de los camareros que se ha quedado como responsable del negocio bajo la nueva propiedad. 

Y es que aunque Italia parezca un país cercano, existe también un choque cultural, y Linde enfatizó que no es fácil para muchos españoles salir adelante en Milán. En especial, cuando no dominan el idioma e incluso “muchas veces no les alquilan pisos o tienen trabas burocráticas. Siempre he ayudado como he podido”.

Entre italianos que quieren empaparse de la cultura española y de compatriotas que sienten nostalgia por su tierra y sus productos, La Tienda de Juan continúa abierta pese a la burocracia y los elevados impuestos. Todo un ejemplo de cómo también se puede emprender en tierra extraña.