Una encuesta revela que la retribución flexible a los empleados no ha calado entre pymes y autónomos
Un informe/encuesta analiza el modelo de retribución flexible: tiques restaurante, ayudas al transporte, cheques guardería… El seguro de salud encabeza las preferencias de los asalariados, seguido de los planes de ahorro o jubilación.
Las pymes españolas parecen no estar utilizando más que el salario para retribuir a sus plantillas. Así lo concluye el informe “Compensación salarial e innovación 2025”, elaborado por la plataforma de retribución flexible Coverflex, que revela que el 56% de los trabajadores en España no recibe ningún tipo de beneficio flexible por parte de su empresa.
Por ejemplo, ayudas al transporte, cheque guardería, tiques de comida e incluso adelantos de nómina. Este porcentaje refleja una brecha notable entre lo que ofrecen las pymes y lo que los trabajadores consideran esencial para su bienestar. A pesar de que el 72% de los empleados afirma que contar con un seguro de salud privado mejoraría enormemente su percepción del entorno laboral, sólo el 38% dispone de esta cobertura a través de su empleador.
El modelo laboral que reclaman los trabajadores combina remuneración más allá del salario, flexibilidad horaria, posibilidad de teletrabajo y transparencia en la información salarial, según el estudio. Sin embargo, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas aún no ha incorporado estas demandas en su estructura de retribución.
Siete de cada diez trabajadores aseguran no tener acceso a ningún beneficio flexible
Sólo un 38% de los empleados califica su paquete de compensación con un 8 o más sobre 10, y más de la mitad considera que los beneficios que recibe son poco flexibles. Este juicio es más severo entre los trabajadores mayores de 45 años, entre los que el 60% considera inadecuado su plan de compensación.
Las pymes constituyen la base del empleo en España, y en ellas trabajan el 61% de los asalariados. A pesar de su peso, siguen lejos de los estándares que los empleados consideran deseables. En los sectores más tradicionales, como el comercio, la situación es especialmente grave: un 68% de los trabajadores asegura no tener acceso a ningún beneficio flexible. En cambio, en el sector tecnológico, el 64% de los empleados sí recibe este tipo de incentivos; lo que confirma la brecha entre sectores en cuanto a bienestar laboral.
Según el informe de Coverflex, el seguro de salud encabeza las preferencias, seguido de los planes de ahorro o jubilación y el combustible. Un 40% de los trabajadores elegiría el seguro médico como primera opción si pudiera configurar su propio paquete, mientras que el mismo porcentaje optaría por un plan de ahorro y un 33% por ayudas relacionadas con el transporte. Aun así, apenas un 9% de los empleados cuenta con un seguro de vida ofrecido o cofinanciado por la empresa, a pesar de que el 62% desearía tenerlo.
El valor medio mensual de los beneficios recibidos por quienes sí los disfrutan se sitúa en 178 euros, una cifra modesta que demuestra que mejorar el bienestar laboral no requiere necesariamente grandes desembolsos. En cuanto a las regiones, las pymes de la Comunidad de Madrid son las que más beneficios flexibles ofrecen, con un 50% de implantación, seguidas de Castilla y León (49%) y la Región de Murcia (44%). Canarias registra el nivel más bajo, con apenas un 29%.
Los beneficios más valorados no son necesariamente costosos, ni de difícil implementación
También es escasa la implementación de herramientas de apoyo financiero inmediato, como el adelanto de nómina. Aunque el 67% de los empleados afirma que le gustaría disponer de esta opción, sólo el 14% tiene acceso a ella. La demanda es especialmente elevada entre los jóvenes de entre 18 y 34 años y entre los trabajadores con sueldos inferiores a 1.000 euros mensuales, perfiles frecuentes en el ámbito de las pequeñas empresas.
La flexibilidad laboral, otro de los ejes clave del bienestar en el trabajo, tampoco está extendida de forma generalizada. Si bien el 57% de los trabajadores afirma tener un horario flexible y 6 de cada 10 pueden elegir sus días de teletrabajo, estas cifras no reflejan la realidad de muchas pequeñas compañías, donde la rigidez de los turnos sigue siendo la norma. De hecho, el modelo de trabajo presencial sigue siendo el mayoritario en España, con un 74% de implantación frente al 19% del modelo híbrido y solo un 7% en remoto.
En cuanto a la distribución territorial, Madrid vuelve a destacar como la comunidad más avanzada en este terreno, con un 63% de empleados con horarios flexibles, seguida de Asturias y la Comunidad Valenciana. La Región de Murcia lidera en porcentaje de teletrabajo, aunque con cifras aún modestas: un 14% de los empleados trabaja de forma remota desde allí.
Una de las propuestas que más interesa a los empleados es la semana laboral de cuatro días
Una de las propuestas que más interés despierta entre los trabajadores es la semana laboral de cuatro, en lugar de cinco días. Un 31% afirma que preferiría concentrar sus 40 horas en cuatro jornadas y otro 30% estaría dispuesto incluso a trabajar un día menos con reducción proporcional de sueldo. Esta preferencia es especialmente alta en el País Vasco, donde el 46% de los trabajadores se muestra favorable a este formato.
Otro de los aspectos donde las pequeñas empresas presentan una notable carencia, según el informe “Compensación salarial e innovación 2025”, es en materia de transparencia salarial. El 79% de los trabajadores reclama que las ofertas de empleo incluyan el rango salarial, mientras que un 55% considera que las empresas deberían compartir esta información internamente. Este deseo de claridad en las condiciones retributivas es especialmente acusado entre los jóvenes de 25 a 34 años, con un 83%, y entre los empleados del sector de la hostelería, donde el porcentaje sube al 90%.
La percepción general del paquete retributivo sigue siendo moderada. La nota media que los empleados otorgan a su compensación total es de 6,3 sobre 10, con diferencias según edad y región. Los empleados andaluces son los más satisfechos, con una media de 7, mientras que los mayores de 45 años tienden a valorar peor los beneficios que reciben. La falta de actualización y personalización de los paquetes retributivos puede estar generando descontento especialmente entre los perfiles más experimentados.