Los autónomos, a diferencia de sus empleados, sólo cogen la baja por enfermedad grave: apenas son el 5%
El absentismo laboral por incapacidad temporal alcanza máximos históricos en España, con un coste para pymes y autónomos de 81.574 millones de euros. Los pequeños negocios sufren más sus consecuencias aunque quienes están al frente apenas representen el 5% de las bajas en España.
España se sitúa a la cabeza de Europa en absentismo laboral por incapacidad temporal (IT), con un 4,1% de los trabajadores ausentes, frente al 2,5% de media en la Unión Europea, según Eurostat.
Este fenómeno, que ha crecido un 30% en ocho años, tuvo un coste para las empresas en 2023 de 81.574 millones de euros, equivalente al 5,4% del Producto Interior Bruto (PIB). El absentismo es, precisamente, uno de los desafíos a los que tienen que hacer frente los autónomos con empleados y los pequeños negocios.
Un reciente estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) recoge las estadísticas y el impacto que tienen estas ausencias en el mercado laboral y destaca que “resulta menos probable que un trabajador autónomo tenga una baja por IT”, en comparación con un asalariado.
- Autónomos: bajas menos frecuentes, pero más largas
- El absentismo tienen mayor impacto en las pymes
- Un cambio cultural impulsa el absentismo, pero tiene un impacto de 81.574 millones de euros
- El absentismo en España está en máximos históricos y preocupa a los expertos
Autónomos: bajas menos frecuentes, pero más largas
El "Estudio socioeconómico de la evolución de incapacidad temporal y siniestralidad en España", elaborado por el Ivie, resalta también que los autónomos son menos propensos a incurrir en bajas laborales repetitivas: solo el 4,7% fueron "repetidores" (con dos o más bajas en un año), frente al 16,6% de los trabajadores del Régimen General. Además, representan apenas el 5% de los procesos de IT, a pesar de su peso en el mercado laboral.
Sin embargo, esta menor incidencia no se refleja en la duración, ya que los trabajadores por cuenta propia tienden a prolongar sus bajas cuando las toman, pues suelen esperar hasta que la enfermedad o el accidente les impide trabajar, explican los expertos consultados.
José Luis Perea, secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos-ATA, manifestó a este medio que "los resultados de este estudio son lógicos, ya que, como siempre hemos advertido desde ATA, el trabajador autónomo no recurre a la baja médica, salvo en casos graves de accidente o enfermedad profesional donde necesita obligatoriamente tratamiento, médico u hospitalización. Normalmente, un autónomo no se puede permitir abandonar su negocio para ir a la mutua o al servicio público de salud salvo cuando la enfermedad o el accidente le impidan realmente desarrollar su trabajo”.
Por su parte, Claudio Aros, profesor de la OBS Business School, profundizó en las diferencias entre autónomos y asalariados: "los autónomos tienen menor posibilidad de coger bajas pero, cuando las cogen, es porque realmente las necesitan”. Las incapacidades temporales de los autónomos están ”un poco más justificadas” aunque, continuó, “también están entrando en esta tendencia de aumento de bajas, especialmente por salud mental, que representa un 12% de sus incapacidades, frente al 18% en el Régimen General". Una diferencia que, a su juicio, también resulta significativa.
Aros subrayó que los autónomos chocan con barreras adicionales cuando sufren una enfermedad y contrapuso la actuación de las mutuas y la intervención temprana de tribunales médicos, que presionan para agilizar su reincorporación, frente a las bajas de los asalariados, que pueden prolongarse meses antes de ser revisadas.
Son, precisamente, las particularidades del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) las que podrían explicar también que sus bajas sean más prolongadas. Aros reflexionó que los asalariados disponen de este recurso en los casos leves, mientras que los autónomos esperan hasta llegar “al límite, incluso a nivel psicológico”.
El absentismo tienen mayor impacto en las pymes
Para los pequeños negocios, el absentismo de sus empleados puede llevarlos a situaciones críticas debido al impacto que tiene la ausencia de un solo trabajador en una plantilla reducida. Por ejemplo, para un comercio con dos empleados, una incapacidad temporal supone perder, de un día para otro, el 50% de su fuerza laboral.
En estos casos, Aros destacó que, para los autónomos con empleados y pequeños negocios, “contratar es caro, encontrar un relevo adecuado es complicado, y volver a formar a alguien es un proceso que no siempre pueden asumir”. No solo por la capacitación profesional, sino por el nivel de confianza necesario para manejar la caja o el conocimiento de los sistemas de seguridad, explicó el experto.
Aunque el estudio señala que las empresas más pequeñas tienen tasas de absentismo menores gracias a una gestión más cercana, hay sectores como el comercio, las actividades administrativas o la hostelería, con alta presencia de pymes, en los que se registran hasta un 7% de jornadas perdidas en regiones como Canarias, Galicia o País Vasco.
El 78,3% de los convenios colectivos en 2023 incluían complementos a las prestaciones por enfermedad común, afectando al 80,7% de los trabajadores. Para las pymes, que están sujetas mayoritariamente a convenios sectoriales, estos complementos disparan los costes de las bajas, limitando su capacidad para invertir en prevención.
Además, los contratos temporales y jornadas parciales, comunes en los pequeños negocios, reducen la probabilidad de bajas (0,4 y 2,2 puntos menos, respectivamente), pero, cuando ocurren, las ausencias son más prolongadas, agravando el impacto.
Claudio Aros explicó que, en la práctica, puede convertirse en un verdadero drama y recordó casos de pequeños empresarios que “han tenido que pedir créditos para despedir a empleados que cogían bajas constantemente”.
Una realidad que contrasta con la de las grandes empresas que también sufren el absentismo pero, según este especialista, tienen recursos como departamentos de Recursos Humanos dedicados y otras herramientas que les dan más margen para sustituir empleados y minimizar el impacto del absentismo en sus negocios.
Un cambio cultural impulsa el absentismo, pero tiene un impacto de 81.574 millones de euros
Los datos recogidos por el Ivie destacan que el 51,3% de los trabajadores con bajas en 2023 fueron repetidores, responsables del 64,5% de las jornadas perdidas y del total del incremento del absentismo en los últimos cinco años.
Las patologías más comunes entre estos repetidores son las algias (dolores musculares, 25,4%) y los problemas de salud mental (12,3%), que juntas representan más de la mitad de las incapacidades temporales.
Aros vinculó el aumento de las incapacidades temporales a “un cambio de valores en todas las edades, donde se pone a la persona en el centro, priorizando su bienestar físico y psicológico. Antes, había una cultura del esfuerzo, mientras que ahora se considera un derecho adquirido” y lo relacionó con otras tendencias como “la gran dimisión”.
Un cambio de paradigma que tiene consecuencias a nivel económico, ya que, en 2023, se perdieron 396 millones de jornadas laborales, equivalentes a 1,1 millones de trabajadores ausentes cada día. Para las pymes, esto implica sobrecargar al resto del equipo o costosas contrataciones temporales. En el caso de los autónomos, cada día de baja es una pérdida directa de ingresos que también puede incidir negativamente en el futuro de su negocio.
El coste directo a cargo de las empresas se situaría para ese mismo año en 12.245 millones de euros. Pero también tiene un coste para el erario público, ya que el estudio del Ivie recuerda que las prestaciones económicas abonadas por las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social y por las Entidades Gestoras de la Seguridad Social supusieron 13.081 millones de euros en 2023.
Sin embargo, el estudio va más allá, porque estos cálculos “infraestiman el coste total” que debería incluir “los datos sobre jornadas perdidas y población protegida”, lo que elevaría el impacto global del absentismo en el conjunto de la economía hasta los 81.574 millones de euros, un 5,4% del PIB.
El absentismo en España está en máximos históricos y preocupa a los expertos
El absentismo por IT está en máximos históricos, con 414 nuevas bajas por cada 1.000 trabajadores en 2023, un 138% más que en 2013. Con un coste para toda la economía que resta casi un 6% del PIB, expertos como Aros plantearon equilibrar los derechos legítimos con la responsabilidad: "no se trata de volver a los valores antiguos, pero sí de replantearnos hasta dónde llegan nuestros derechos y cómo impactan en la sociedad".
El informe del Ivie considera que este fenómeno no es nuevo, pero “se manifiesta de forma persistente y creciente”, generando un estado de “preocupación y alerta” que afecta a toda la economía, pero especialmente a los pequeños negocios y puede tener graves consecuencias para la salud de los autónomos.