España ya es el país europeo donde más crecen los pagos digitales

El pago con tarjeta, móvil o Bizum ya domina en las pymes: sólo dos de cada diez clientes usan efectivo

Solo dos de cada diez clientes usan efectivo: se impone el pago con tarjetas, móvil y Bizum en los pequeños negocios.

España es el país europeo en el que más rápido cae el uso del efectivo en los pequeños negocios. Una encuesta de PwC confirma que la mayoría de pagos que hacen los clientes son con tarjeta, móvil o Bizum.

España se ha convertido en el país europeo donde más rápido cae el uso del efectivo. Este cambio de hábitos afecta de lleno al día a día de autónomos con pequeños negocios. Solo el 21% de los consumidores lo utiliza como método principal de pago, frente al 49% que representaba hace seis años.

La tendencia se confirma en un informe europeo de PwC, elaborado a partir de 5.500 entrevistas en 11 países, que sitúa a España a la cabeza en la adopción de pagos digitales y tarjetas. Este cambio implica que los autónomos deben adaptar sus sistemas de cobro a clientes que ya dan por hecho poder pagar con móvil, tarjeta o aplicación.

El 79% de los españoles utiliza de forma preferente medios digitales; cifra que ha crecido de manera constante desde la pandemia. Esto afecta especialmente a negocios que operan a pie de calle y que históricamente habían dependido más del efectivo.

  1. La mitad de los clientes ya usan la tarjeta en la mayoría de sus compras
  2. El móvil se ha convertido en un dispositivo de uso cotidiano para pagar
  3. Los clientes españoles están más abiertos a probar nuevas formas de pago
  4. La llegada del euro digital podría cambiar los hábitos de pago en las pymes

La mitad de los clientes ya usan la tarjeta en la mayoría de sus compras

La tarjeta de débito se consolida como el instrumento más popular entre los consumidores. Según el estudio, el 43% de los encuestados la identifica como su método de pago más utilizado, por encima de la tarjeta de crédito, lo que muestra una preferencia clara por métodos sencillos frente a opciones más complejas.

Esa preferencia se ha intensificado con rapidez en los últimos años debido a la comodidad, la rapidez y la eliminación de un importe mínimo para poder emplearlas en la mayoría de comercios, a los que les costaba dinero cada operación. Los pequeños negocios se encuentran así ante un escenario donde el débito sustituye progresivamente a otros métodos.

Las tarjetas de crédito mantienen una posición relevante, aunque su cuota se ha visto más inestable con el tiempo. En 2018 representaban el 18% de los usos preferentes y llegaron a caer hasta el 13% en 2022, lo que evidencia una evolución marcada por ciclos más sensibles a cambios económicos.

El móvil se ha convertido en un dispositivo de uso cotidiano para pagar

El informe muestra que esa cifra ha repuntado hasta el 24%, impulsada por su capacidad para financiar compras y fraccionar pagos. Los autónomos que ofrecen servicios de importe medio o elevado deben considerar este comportamiento creciente para facilitar operaciones sin fricciones.

Los wallets digitales se consolidan como una opción habitual, especialmente entre consumidores jóvenes. Apple Pay, Google Pay y las aplicaciones bancarias ganan espacio, reflejando que el móvil se ha convertido en un dispositivo de uso cotidiano para pagar.

España es el país europeo en el que más rápido cae el uso del efectivo y donde el pago digital ES YA la opción dominante.

El 12% de los entrevistados utiliza ya Bizum y otros wallets como método preferido, lo que confirma que la transferencia instantánea está dejando de ser un complemento para convertirse en canal directo de pago en muchos negocios.

España destaca por su alta predisposición a compartir datos personales con entidades financieras a cambio de servicios u ofertas. El estudio recoge que el 70% de los consumidores estaría dispuesto a hacerlo, lo que facilita la expansión de servicios personalizados de pago.

Los clientes españoles están más abiertos a probar nuevas formas de pago

Esta actitud contrasta con la mayor cautela observada en mercados como Alemania y Suiza, donde la privacidad mantiene al efectivo como opción dominante. Es especial, en zonas donde los pagos digitales avanzan más lentamente.

Otra señal de apertura tecnológica es que el 75% de los españoles estaría dispuesto a abrirse una cuenta de pagos en plataformas como WhatsApp o Google. Esto revela una confianza creciente en alternativas que van más allá de la banca tradicional.

Esa evolución puede influir en los autónomos que trabajan con públicos jóvenes o digitales, ya que estas plataformas podrían ofrecer sistemas integrados de cobro en el futuro y transformar las rutinas de pago.

España destaca por su alta predisposición a compartir datos personales con entidades financieras a cambio de servicios u ofertas.

El informe también menciona el nivel de interés hacia las llamadas “superapps”, aunque en España generan menos atención que en otros países. En mercados como Alemania o Italia tienen más relevancia porque integran múltiples servicios simultáneos, tanto financieros como no financieros.

Los consumidores españoles priorizan, según PwC, descuentos y ofertas especiales por encima de funcionalidades complejas o ecosistemas integrados. Esto muestra una preferencia clara por ventajas inmediatas frente a estructuras digitales más sofisticadas.

La llegada del euro digital podría cambiar los hábitos de pago en las pymes

El euro digital se mantiene en una fase preliminar, aunque ya despierta curiosidad entre los consumidores. El 67% de los españoles reconoce no conocerlo en profundidad, pero el 60% estaría dispuesto a utilizarlo tras conocer sus características.

La Comisión Europea prevé que su lanzamiento pueda darse en 2029, como complemento del efectivo en pagos minoristas y mayoristas, lo que abriría un nuevo sistema de liquidación para consumidores y negocios.

El informe recuerda que algunos países han iniciado pruebas piloto con monedas digitales. Suiza ya experimenta con una divisa digital para uso mayorista, y Reino Unido estudia un diseño para pagos entre ciudadanos y comercios, lo que refuerza la tendencia hacia sistemas digitales promovidos por bancos centrales.

Para los autónomos, la implantación futura del euro digital abriría un escenario donde convivirán más opciones de pago. Esto podría generar nuevas exigencias tecnológicas según evolucione la infraestructura de cobro en Europa.

La progresiva desaparición del efectivo en España se relaciona también con la rapidez con la que se adoptaron tecnologías contactless. Las tarjetas sin contacto llegaron antes que en buena parte del continente, facilitando un cambio cultural acelerado.

La pandemia reforzó este comportamiento, al impulsar los pagos sin contacto como método más seguro y ágil en comercios que necesitaban reducir cualquier interacción física.