Los ciudadanos también piden al tejido empresarial mayor compromiso social

El 81% de los españoles prima el valor de los empresarios por delante del Gobierno o los sindicatos

El 81% de los españoles cree que los empresarios ofrecen más confianza que el Gobierno, pero les exigen mejorar.

Una encuesta/informe de Grant Thornton revela que los empresarios gozan de mayor prestigio social que sindicatos y Gobierno. Sin embargo, aunque la ciudadanía les reconoce como generadores de empleo y riqueza, les reclama mayor compromiso social.

Ocho de cada diez españoles consideran que el papel de los empresarios es más relevante para el desarrollo del país que aquel que ejercen los sindicatos o incluso el propio Gobierno. Así lo refleja el informe “Empresarios y sociedad, de tú a tú”, elaborado por la consultoría Grant Thornton a partir de más de un millar de entrevistas ciudadanas y otras cerca de 250 a empresarios.

El documento constata que la sociedad española ve en el empresariado a los principales generadores de empleo y progreso económico, aunque también proyecta sobre ellos importantes exigencias en materia de sueldos, compromiso medioambiental o cercanía con la ciudadanía.

El elevado reconocimiento no impide la crítica por los bajos salarios

El estudio, que se presenta como una radiografía del vínculo entre la sociedad y el tejido empresarial español, pone de manifiesto que el 81% de los ciudadanos ve a los empresarios como una figura más determinante para el país que a los representantes sindicales, valorados solo por un 41%, o incluso que el poder ejecutivo, que alcanza el 75%.

Una percepción que se acentúa entre los mayores de 50 años, que en un 87% destacan el papel del empresariado, frente al 70% entre los jóvenes de 18 a 29 años. El reconocimiento no impide, sin embargo, que también se les critique: un 60% de la población les atribuye responsabilidad en los bajos salarios, y otro 52% cree que se centran demasiado en el beneficio propio.

Casi la mitad de la población, un 45%, asegura tener una visión buena o muy buena de los empresarios, una proporción que crece con la edad. Entre los mayores de 65 años, el 61% mantiene una imagen positiva, mientras que entre los menores de 29 años la valoración positiva baja al 31%.

La principal aportación del empresariado para el país, según la opinión de los ciudadanos, es la generación de empleo mencionada por el 58% de los encuestados. A continuación, destacan la creación de riqueza (37%), la innovación tecnológica (22%) y la mejora de la imagen exterior de España (19%).

La mejora de los salarios es, sin duda, el gran reclamo social: siete de cada diez españoles sitúan el aumento del sueldo como la principal acción que esperan del empresariado en los próximos años. Le siguen el apoyo a la economía local (54%) y un mayor compromiso social y medioambiental (53%). Esta exigencia no está tan alejada de la autopercepción de los propios empresarios: el 42% afirma que su reto más importante es subir los sueldos, seguido de invertir más en formación (32%) y avanzar en sostenibilidad (30%).

La brecha entre expectativas sociales y compromiso empresarial aún es considerable en ciertas áreas

El informe señala que las críticas más frecuentes al empresariado tienen relación directa con una sensación de lejanía: el 90% de los ciudadanos dice no tener contacto directo con empresarios o directivos. Esta distancia se traduce en una imagen construida a partir de percepciones abstractas o tópicos. Así, cuando se pide a los encuestados que definan al empresario, los conceptos más repetidos son “beneficio” (39%), “lucro” (38%) y “rentabilidad” (31%). Términos como “empatía”, “ética” o “transparencia” apenas superan el 2% de menciones. No obstante, entre quienes tienen contacto frecuente con directivos, la visión es más positiva: un 51% de los trabajadores, por ejemplo, dice tener una buena imagen de sus empleadores.

El 64% de los ciudadanos cree que las mujeres encuentran barreras importantes para su desarrollo profesional.

Los resultados reflejan también una cierta disociación entre lo que los ciudadanos perciben que hacen los empresarios y lo que en realidad hacen. La innovación tecnológica, por ejemplo, es el área donde los ciudadanos reconocen mayor compromiso por parte del empresariado (45%), seguida por la seguridad (27%) y la formación de empleados (25%). En cambio, creen que el nivel de compromiso es muy bajo en temas como calidad del empleo (15%) y medioambiente (12%). La brecha entre expectativas sociales y compromiso empresarial aún es considerable en áreas sensibles como el medioambiente.

En cuanto al trato que reciben diferentes tipos de negocios por parte del Estado, el estudio constata una percepción de desigualdad. El 76% de los ciudadanos cree que los pequeños y medianos negocios reciben poco apoyo institucional, frente al 55% que considera que las grandes corporaciones están más favorecidas. A juicio de los encuestados, los directivos de las pymes se identifican principalmente como líderes de negocios familiares (50%) y emprendedores (40%), aunque también se considera que tienen más dificultades para innovar (27%).

Desde el punto de vista de los empresarios, el diagnóstico es claro. Casi todos (el 95%) creen que el empresariado es una pieza clave en el modelo socioeconómico del país, y el 68% tiene una percepción positiva de su propia contribución. El 61% de los directivos señala que la carga fiscal es excesiva y representa el mayor obstáculo de cara a 2025. Le siguen la burocracia (56%), la incertidumbre política (46%) y la competitividad internacional (34%).

Ciudadanía y empresarios coinciden en que tecnología y agroalimentación son áreas estratégicas de  futuro

Tanto la ciudadanía como los empresarios coinciden en señalar la tecnología y el sector agroalimentario como dos áreas estratégicas para el futuro económico. En concreto, un 29% destaca las telecomunicaciones y un 21% la agricultura y la alimentación. La ciudadanía también otorga gran relevancia al sector sanitario, mientras que los empresarios dan más peso a la industria considerada un motor clave de productividad.

Otro punto de confluencia entre ambos mundos es la sostenibilidad. El 95% de los ciudadanos opina que este debe ser un atributo esencial de las empresas del futuro, y siete de cada diez directivos coinciden en su importancia. Más de la mitad asegura haber desarrollado ya estrategias para reducir su impacto ambiental o fomentar la diversidad. Sin embargo, el 73% de los líderes empresariales declara que la innovación sigue siendo su prioridad.

La brecha entre lo que el mercado necesita y lo que ofrece el sistema educativo es otro de los temas abordados en el informe. El 70% de los empresarios y el 59% de los ciudadanos cree que las competencias actuales de los titulados no se ajustan a las necesidades reales. La formación continua y la recualificación se ven como palancas imprescindibles para mantener la competitividad de las empresas y el empleo de calidad.

El estudio también aborda la cuestión de la igualdad de género en las empresas. El 64% de los ciudadanos cree que las mujeres encuentran barreras importantes para su desarrollo profesional, y el 58% opina que el Gobierno debería imponer medidas obligatorias para garantizar la equidad. Aunque no se detalla la opinión de los empresarios sobre este punto, el informe subraya que el impulso a la diversidad es una de las estrategias incluidas en muchas de las políticas de sostenibilidad ya implantadas.