Aumenta la edad media de jubilación de los autónomos hasta los 67 años, un año más de promedio que en 2016
Los autónomos acceden cada vez más tarde a la jubilación. A día de hoy, la edad media ya alcanza casi los 67 años, un año más que en 2016. Muchos están demorando el retiro porque sus pensiones no les permitiría vivir.
- En sólo una década la edad media de jubilación ha aumentado en casi un año
- Cada vez más autónomos se ven empujados a retrasar su jubilación
Cada vez son más los autónomos que retrasan el final de su vida laboral. Concretamente, la media de edad de retiro de los autónomos supera ya los 67 años, a pesar de que la normativa establece la jubilación ordinaria entre los 65 y los 66 años y 8 meses, en función de cuanto tiempo se haya cotizado. Esto significa que, desde 2016, la edad media de retiro ha aumentado en un año de media, según los últimos datos publicados por la Seguridad Social.
Las expertos advierten de que este retraso no responde tanto a la vocación de prolongar la actividad, sino a la necesidad de garantizar ingresos suficientes para vivir. Las bajas bases de cotización que algunos autónomos han mantenido durante décadas derivan en pensiones muy ajustadas, una situación que golpea especialmente a muchas mujeres, incorporadas más tarde al mercado laboral y con carreras contributivas incompletas.
Es más, como ya avanzó este medio, los últimos datos reflejan que, en lo que va de año, más de 30.000 profesionales por cuenta propia han accedido a la jubilación, y un 32% lo ha hecho más allá de la edad ordinaria, acogiéndose a la modalidad demorada, que permite seguir en activo tras alcanzar la edad legal a cambio de un incentivo económico, que puede recibirse como complemento mensual de por vida o mediante un pago único.
Y en la misma media que ha ido creciendo el número de autónomos que se acogen a la jubilación ordinaria, ha disminuido la cifra de aquellos que optan por anticipar su pensión -ahora son sólo un 13% del total-. Entre otras cosas porque muchos trabajadores por cuenta propia no cuenta con una prestación suficiente para poder asumir recortes de hasta un 21%.
En sólo una década la edad media de jubilación ha aumentado en casi un año
Lo cierto es que los autónomos se jubilan cada vez más tarde y que esta tendencia aumenta año a año. Los datos de la Seguridad Social muestran que los autónomos se jubilan cada vez más tarde. En 2016, la edad media de acceso a la jubilación ordinaria en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) era de 66,1 años, mientras que en 2025 -con datos acumulados hasta junio- alcanza ya los 66,9 años.

El incremento es constante y se refleja también en la media total de jubilaciones, que ha pasado de 65,7 años en 2016 a 66,5 años en 2025. El dato confirma que el retiro de los profesionales por cuenta propia se ha desplazado progresivamente hacia edades más avanzadas, situándose por encima de lo que marca la legislación en función de los años cotizados.
El mayor aumento se ha producido en el último año
Aunque la tendencia viene de lejos, el salto más significativo se ha dado entre 2024 y 2025. En apenas doce meses, la edad media de jubilación ordinaria pasó de 66,6 a 66,9 años, lo que supone un incremento de tres décimas en un solo ejercicio. Si se compara con lo sucedido en años anteriores, se observa estabilidad o aumentos de entre una y dos décimas.
La misma evolución se observa en el total de altas, que subieron de 66,2 a 66,5 años en el mismo periodo. Este avance confirma que cada vez más autónomos optan por prolongar su carrera laboral, bien acogiéndose a la modalidad de jubilación demorada con incentivos económicos, bien retrasando el retiro porque sus bases de cotización históricamente bajas se traducen en pensiones que no garantizan su estabilidad económica.
Cada vez más autónomos se ven empujados a retrasar su jubilación
Como ya avanzó este medio, uno de cada tres trabajadores por cuenta propia que se han jubilado en lo que va de 2025 lo ha hecho a través de la modalidad demorada. En números absolutos, más de 10.000 autónomos han prolongado su vida laboral más allá de la edad legal, lo que representa el 32,1% de todas las nuevas altas de jubilación en el RETA.
La evolución de esta modalidad es imparable. En 2016 apenas un 13% de los autónomos retrasaba su retiro; en 2024 ya eran el 26% y en 2025 superan el 32%. En menos de una década, el peso relativo de la jubilación demorada se ha multiplicado por 2,5.
Una decisión que muchas veces no es libre
Aunque sobre el papel se presenta como una opción voluntaria, la realidad es que para miles de autónomos retrasar la jubilación no es una elección, sino una obligación. Tras años de cotizaciones mínimas, el importe de su pensión resulta insuficiente para cubrir los gastos más básicos. Muchas veces, la única salida es seguir trabajando más allá de los 65 o 66 años, con la esperanza de mejorar la prestación que recibirán.
Esta situación golpea especialmente a las mujeres, que en muchos casos se incorporaron tarde al mercado laboral o han tenido carreras contributivas intermitentes. Ellas son las que más se ven forzadas a posponer el retiro para no quedarse con pensiones aún más reducidas.
Desde 2022, la Seguridad Social ofrece incentivos a quienes optan por demorar su jubilación: un pago único de entre 4.400 y más de 12.000 euros por año pospuesto, o un incremento vitalicio de entre el 2% y el 4% sobre la pensión.
Como se puede observar en el gráfico insertado más arriba, cada vez un porcentaje más reducido de trabajadores por cuenta propia puede permitirse jubilarse de forma anticipada -algo que apenas representó el 14% de las nuevas altas en 2025-, mientras que la jubilación demorada ya duplica con creces a la anticipada. El resultado es que cada vez hay más autónomos que, aun con más de seis décadas de trabajo a sus espaldas, se ven obligados a seguir al pie del cañón para garantizarse una vejez con un mínimo de seguridad económica.
