Cada europeo desperdicia 132 kilos de comida al año, con un coste de 132.000 millones

Tres inventores premiados por lograr recuperar un tercio del alimento desechado apto para su consumo

Una startup creada por tres jóvenes ilicitanos ha sido elegida entre las diez más innovadoras de Europa por sus sensores contra el desperdicio alimentario. La etiqueta-sensor creada por estos tres emprendedores podría resuelve un problema con enormes consecuencias económicas y sanitarias.

 
 

 

 

Tres inventores ganan un premio por ayudar a recuperar un tercio de los alimentos desechados, apto para el consumo.
Tres inventores ganan un premio por ayudar a recuperar un tercio de los alimentos desechados, apto para el consumo.
Tres inventores premiados por lograr recuperar un tercio del alimento desechado apto para su consumo

Una startup creada por tres inventores de Elche, Oscillum, crea sensores biodegradables que cambian de color ante el crecimiento bacteriano y podrían reducir miles de toneladas de desperdicio alimentario. Pilar Granado, Pablo Sosa y Luis Chimeno son los emprendedores que se plantearon un doble objetivo a la hora de desarrollar su tecnología: reducir el desperdicio de alimentos y evitar intoxicaciones.

Estos tres emprendedores ilicitanos han sido reconocidos entre los diez innovadores más prometedores de Europa con el “Premio Jóvenes Inventores 2025”, que otorga la Oficina Europea de Patentes (OEP).

Y es que, gracias a sus etiquetas inteligentes que cambian de color en función del estado de frescura del alimento, estos tres jóvenes han sido seleccionados entre más de 450 candidaturas internacionales para recibir el galardón, dotado con 5.000 euros, en una ceremonia que se celebrará el próximo 18 de junio en Islandia.

No en vano, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el mundo para consumo humano se pierde o se desperdicia, lo que equivale a alrededor de 1.300 millones de toneladas al año. Este desperdicio incluye alimentos que, en muchos casos, aún serían aptos para el consumo.

La innovación premiada resuelve un problema con enormes consecuencias económicas y sanitarias

Solo en la Unión Europea se desperdician más de 59 millones de toneladas de alimentos al año, lo que equivale a 132 kg por persona y genera un coste estimado de 132.000 millones de euros.

A menudo, esta pérdida se produce porque los consumidores tiran alimentos por precaución, sin saber si realmente están en mal estado. Frente a esa incertidumbre, las etiquetas desarrolladas por Oscillum ofrecen una señal visual clara sobre el crecimiento bacteriano de cada producto alimentario, en tiempo real.

La startup nació en 2019 como un desarrollo universitario de la Universidad Miguel Hernández, donde sus fundadores compartían alojamiento y una pasión común por la biotecnología. La idea surgió a raíz de un episodio doméstico. “Un domingo, Pablo encontró un trozo de carne en la nevera que tenía mal aspecto y olía raro, pero aun así decidió cocinarlo y comérselo… Al final, no le pasó nada. Eso nos hizo pensar en cuántas veces, nosotros incluidos, tiramos comida solo por su aspecto”, relataron Pilar Granado y Luis Chimeno.

Esa anécdota dio paso a un proyecto emprendedor que ha culminado en una solución tecnológica patentada: una matriz de polímero biodegradable que reacciona a los compuestos volátiles generados por las bacterias, provocando un cambio de color visible para el consumidor. A diferencia de otras etiquetas que miden el tiempo o la temperatura de conservación, las de Oscillum analizan directamente los cambios químicos en el alimento; lo que permite saber con mayor precisión si está apto para el consumo o no.

Las aplicaciones de esta tecnología son múltiples: carne, pescado, frutas, verduras…

Puede emplearse tanto en productos envasados como no envasados, desde carne y pescado hasta frutas y verduras, adaptándose al tipo de alimento y su grado de exposición. De hecho, los fundadores han empezado a desarrollar también envases activos que prolongan la vida útil del producto al modificar su entorno químico. Todo ello con el objetivo de minimizar el despilfarro de comida aún en buen estado y promover un consumo más sostenible.

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Pilar Granado, Pablo Sosa y Luis Chimeno, ganadores del “Premio Jóvenes Inventores 2025”
Pilar Granado, Pablo Sosa y Luis Chimeno, ganadores del “Premio Jóvenes Inventores 2025”.

Aunque la tecnología despertó interés desde el principio, el reto fue convencer a la industria y al consumidor. “Lanzar un producto nuevo significaba que ni la industria ni los consumidores sabían qué era ni cómo funcionaba. Tuvimos que dedicar mucho esfuerzo a contar nuestra historia y demostrar la utilidad y ventajas de nuestra tecnología”, explicó Pablo Sosa. Para ello, se apoyaron en programas de emprendimiento, colaboraciones empresariales y ayudas públicas, como las del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI).

Además, Oscillum participó en premios como los EmprendeXXI de CaixaBank, que les permitieron validar su propuesta y aumentar su visibilidad. Esa combinación de apoyo institucional, esfuerzo comunicativo y desarrollo tecnológico ha llevado a esta startup ilicitana a colocarse entre las más innovadoras del panorama europeo, y ahora también entre las más reconocidas.

El Premio Jóvenes Inventores de la OEP se dirige a personas de hasta 30 años que utilicen la tecnología para afrontar los grandes retos globales definidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS).

En el caso de Oscillum, su invención incide en al menos cuatro de estos objetivos: el ODS 2 (Hambre Cero), al reducir pérdidas en la cadena alimentaria; el ODS 3 (Salud y Bienestar), al evitar intoxicaciones; el ODS 12 (Producción y Consumo Responsables), al fomentar prácticas más eficientes; y el ODS 13 (Acción por el Clima), ya que reducir el desperdicio alimentario ayuda también a rebajar las emisiones.

Cada uno de los 10 premiados recibirá 5.000 euros y optará a otras recompensas económicas

Cada uno de los 10 premiados, denominados Tomorrow Shapers, recibe 5.000 euros y opta a uno de los tres galardones especiales que se anunciarán el 18 de junio: “Constructores del Mundo”, “Sanadores de la Comunidad” y “Guardianes de la Naturaleza”, dotados con 15.000 euros adicionales. También se entregará un Premio del Público de 5.000 euros que puede votarse online.

Con sólo 28 y 29 años, respectivamente, Luis Chimeno, Pilar Granado y Pablo Sosa han logrado patentar una tecnología disruptiva y hacerla viable en el mercado, un camino poco habitual para inventores tan jóvenes. Desde Elche, su startup da trabajo a otros profesionales del ámbito científico y continúa desarrollando soluciones en el campo del etiquetado inteligente y la seguridad alimentaria.

Estos sensores, además de aportar valor a los consumidores, son sumamente útiles a distribuidores y supermercados, que pueden así gestionar mejor los productos frescos, minimizar mermas y aumentar la confianza del cliente. Ahora que los hábitos de consumo evolucionan hacia productos más sostenibles y saludables, herramientas como esta ayudan a alargar la vida útil de los alimentos sin comprometer la seguridad.