El verano aumenta el hurto de productos básicos y reduce el margen de los pequeños comercios
Los autónomos y pequeños establecimientos pierden cada año 1.856 millones de euros al año por hurtos. Y un 26% de ellos se producen en verano.
El verano concentra el 26% de los hurtos en establecimientos comerciales. La incidencia golpea con especial fuerza a los pequeños negocios de los autónomos, porque los artículos más sustraídos, como vinos, embutidos, aceites y cremas faciales, forman parte de su surtido habitual y con márgenes ajustados para poder competir con las grandes superficies y el comercio online.
Así se desprende del Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial 2024, elaborado por Nielsen, Aecoc y Checkpoint Systems. En el que se apunta que la combinación de mayor afluencia de clientes y plantillas reducidas crea un entorno de riesgo operativo muy elevado.
La repercusión inmediata para autónomos y micropymes es doble. Se pierde stock con alto valor unitario y se incrementa el gasto en prevención y vigilancia, lo que erosiona la rentabilidad. En muchos casos esta presión presupuestaria obliga a ajustar despliegues y reorganizar espacios para limitar pérdidas.
El comercio pierde al año 1.856 millones de euros, un 0,74% de su facturación
La pérdida desconocida en comercio asciende a 1.856 millones de euros al año, lo que equivale al 0,74% de la facturación anual. Los hurtos externos representan el 57% de ese total, seguidos por errores administrativos (23%) e internos (15%), con un remanente del 4% atribuido a fraude de proveedores. Este reparto muestra la magnitud del problema más allá de los robos cometidos por clientes.
Alimentación y bebidas lideran las pérdidas, concentrando el 54% del total anual. Dentro de esta categoría, los principales productos afectados son vinos y licores, embutidos, conservas y aceites, artículos con alta rotación y valor en el mercado paralelo. En segundo lugar, cuidado personal, belleza y parafarmacia reúnen el 24% de las pérdidas.
En cuanto al hurto durante el verano, alimentación y bebidas representan el 43% de la pérdida, y cuidado personal y parafarmacia alcanzan el 31%. Las cremas faciales, productos capilares y cuchillas de afeitar son los artículos más sustraídos en este periodo, tanto en tiendas especializadas como en supermercados.
En bricolaje y hogar, pilas y baterías son el objetivo principal para el 83% de las empresas del sector. En electrónica, los smartphones encabezan las sustracciones, seguidos de auriculares y videojuegos, con un incremento de los relojes inteligentes como objetivo de robo. Este patrón obliga a reforzar la seguridad en lineales y expositores.
Más de la mitad de los hurtos son realizados por bandas organizadas
Delincuentes organizados cometen la mitad de estas sustracciones. Y el 64% de las mismas son perpetradas por autores multirreincidentes. El perfil del autor más común corresponde a personas menores de 30 años, con experiencia previa en delitos similares y redes para la reventa inmediata. Esto refuerza la idea de que no se trata de incidentes aislados.
La seguridad en cajas de autopago requiere atención específica. El 57% de los establecimientos reconoce que los hurtos en estas cajas superan a los de las cajas atendidas por personal. Una supervisión cercana, verificación aleatoria y asistencia proactiva son medidas que reducen el riesgo sin frenar el ritmo de cobro.
Evitar convertir la tienda en un búnker exige combinaciones inteligentes. Visibilidad reforzada, presencia estratégica del personal, redistribución de espacio y formación situacional son claves para reducir pérdidas sin deteriorar la experiencia de compra. La tecnología ofrece soluciones adaptadas incluso a presupuestos ajustados.
La disposición del producto importa a la hora de evitar la sustracción de productos
Proteger los artículos de mayor riesgo en zonas visibles y reducir espacios ciegos mejora el control sin necesidad de aumentar plantilla. Esto se complementa con reposiciones en horas de menor tráfico y revisión frecuente de estanterías.
La formación del equipo es decisiva para la prevención. Identificar patrones de comportamiento y mantener contacto visual con el cliente puede disuadir intentos de hurto. Protocolos sencillos para avisos internos permiten reaccionar a tiempo y evitar que los incidentes pasen desapercibidos.
La colaboración entre comercios multiplica la capacidad de respuesta. Compartir información sobre individuos sospechosos mediante grupos de mensajería agiliza las alertas y previene incidentes en zonas comerciales. Esta coordinación también facilita detectar patrones horarios y zonas de riesgo.
Revisar periódicamente las pólizas de seguro y documentar cada hurto con fotografías y partes internos ayuda a justificar siniestros y negociar mejores condiciones. Un historial claro de medidas preventivas puede moderar subidas en las primas.
En periodos de alta afluencia, como el verano, es esencial un plan operativo reforzado. Incrementar personal en franjas críticas, adelantar cierres de caja intermedios y programar reposiciones en horas valle disminuye la exposición al hurto y mantiene el control sobre la mercancía.
Ninguna medida aislada salva del hurto, pero un enfoque proactivo y combinado permite disminuir pérdidas de forma sustancial. El objetivo para el autónomo y la pequeña tienda es evitar que la sustracción de productos mine la viabilidad del negocio, asegurando un margen operativo que permita mantener la actividad y el empleo local.

