Pymes y autónomos tienen un coste anual superior a 2.000 euros por cada empleado que no acude al trabajo
Las cifras de absentismo laboral se vienen incrementando con fuerza desde el año 2019. Según un estudio elaborado por la Fundación Civismo, entre 2019 y 2025, tanto el absentismo general como producido por Incapacidad Temporal han mostrado un aumento constante. Con especial dificultad para los negocios de menor tamaño a la hora de hacer frente al coste derivado de las ausencias.
En ese sentido, en términos unitarios, el estudio establece un coste superior a 2.000 euros al año por cada empleado ocupado vinculado a las horas no trabajadas. Aunque esta cifra puede llegar incluso al doble, en sectores donde hay especial incidencia de absentismo laboral, como sucede con la industria o la construcción.
A su vez, como ya señaló este medio, durante el primer trimestre de 2025, el absentismo laboral supuso la pérdida del 7,0% de las horas pactadas, y del 5,5% en el caso de la Incapacidad Temporal (IT). Con un millón y medio de trabajadores faltando cada día a su puesto de trabajo. De estas, cerca de 1,19 millones se encontraban de baja médica en promedio.
- Las pymes tienen dificultades para absorber el aumento de las ausencias laborales
- Aumentan las bajas superiores a un año en las plantillas por contingencias comunes
- El coste directo por las bajas supone un 62% más para los negocios que en 2019
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Las pymes tienen dificultades para absorber el aumento de las ausencias laborales
Como señalan los expertos, este coste al que deben hacer frente los negocios tiene mayor repercusión en los negocios de menor tamaño. Dado que las grandes compañías cuentan con mayores márgenes y mecanismos de sustitución más estructurados. Mientras que las pymes no cuentan con el margen suficiente para asimilar las ausencias sin afectar su productividad cuando son prolongadas.
El informe también destaca que el seguimiento temporal de la serie refleja “una tendencia ascendente sostenida”. Y que, tanto el absentismo general al que hacen frente los negocios, como el vinculado a IT, ha mostrado un incremento constante entre 2019 y 2025.
En ese sentido, destaca de manera relevante la evolución de la IT, ya que los niveles se han duplicado desde el año 2013. Esto supone “un crecimiento de largo recorrido que trasciende coyunturas puntuales como la crisis sanitaria de la Covid-19”.
Aumentan las bajas superiores a un año en las plantillas por contingencias comunes
Asimismo, otro estudio elaborado por la mutua Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) afirma que el aumento que se viene produciendo de las bajas por IT se concentran en aquellas derivadas de contingencias comunes (enfermedades no profesionales y accidentes no laborales), y no profesionales.
Al analizar la duración de las bajas, los procesos de larga duración, es decir, aquellos que sobrepasan los 365 días, fueron los que más se incrementaron entre 2018 y 2023 (última fecha de la que aporta datos) hasta duplicarse, pasando de los 83.000 a los 167.000 respectivamente.
En cuanto a los días perdidos correspondientes a este tramo, aumentaron un 87% en los últimos seis años, frente al 35% de las bajas inferiores a 12 meses.
El coste directo por las bajas supone un 62% más para los negocios que en 2019
Según explicó a este medio Jesús Fernández-Bravo, presidente de Economistas Asesores Laborales (EAL) del Consejo General de Economistas, para los negocios, el coste directo por bajas IT ha supuesto un incremento de aproximadamente el 62 % desde el año 2019. Esto ha venido acompañado de un aumento notable de las bajas por, específicamente, dos supuestos.
Como explicó, se detecta un aumento notable de bajas por motivos de salud mental y trastornos musculoesqueléticos, que concentran buena parte de las bajas de mayor duración. Las bajas de larga duración representan una proporción creciente del total de días perdidos, aunque un porcentaje pequeño de los procesos totales.
“En los informes y análisis existentes como factores que han propiciado este aumento de absentismo se alude al envejecimiento poblacional, mayor prevalencia de enfermedades crónicas, congestión en el sistema sanitario y un aumento de trastornos mentales. Y se advierte también sobre “desconexión emocional” del trabajador como factor emergente en el absentismo, especialmente en sectores con menor compromiso laboral”.
Además, durante la baja, la empresa sigue pagando sus cotizaciones sociales correspondientes al trabajador. Esto incluye las contingencias comunes, el desempleo o la formación profesional.
Todos estos factores, la dificultad en la cobertura de las ausencias, los costes de sustitución, de reorganización interna y de pérdida de productividad afectan más intensamente a las pequeñas empresas y en mayor medida a los autónomos con empleados que a las grandes compañías.
“En una pequeña empresa, cada baja puede implicar necesidad de cubrir funciones esenciales, lo que obliga a pagar horas extra, contratar temporalmente o redistribuir tareas internamente, con pérdida de eficiencia”.
En la pyme, cada baja representa un porcentaje más elevado del coste total de personal
A diferencia de grandes organizaciones, las pequeñas empresas tienen menos margen para escalabilidad, por lo que cada baja representa un porcentaje más elevado del coste total de personal.
"Una baja puede provocar interrupciones críticas, retrasos en entregas, multas o pérdida de clientes, lo que convierte el coste “oculto” en más relevante que el coste directo", explicó el presidente de EAL. Al respecto, destacó los siguientes aspectos a tener en cuenta:
- Los costes imprevistos por absentismo o bajas prolongadas pueden poner en riesgo su viabilidad financiera si los negocios no están preparados, y también tiene efectos en el resto de empleados. "Puede afectar significativamente en el ambiente de trabajo, generar sobrecarga en los otros empleados o generar rotación".
- La prevención como inversión para pymes y autónomos, “puede ser la clave”. Acciones como programas de bienestar físico y mental; mejora de la ergonomía; conciliación y flexibilidad o seguimiento temprano de ausencias, ayudan a reducir tanto la duración como la frecuencia de las bajas.
- Implementar sistemas de control, seguimiento médico y reincorporación progresiva permite reducir bajas prolongadas innecesarias.
- Externalizar funciones no críticas o compartir servicios entre pymes del mismo sector puede repartir el impacto del absentismo.
- Además, los convenios colectivos y las políticas públicas "deberían promover incentivos para reducir el absentismo con subvenciones o ayudas para implementar programas preventivos en pequeñas empresas o para autónomos con empleados", añadió.
Por último, la Ley General de la Seguridad Social establece que en el caso de enfermedad común o accidente laboral, el abono de la prestación se gestiona de la siguiente forma:
- Días 1 al 3: normalmente no se cobra prestación, y la empresa no paga salario.
- Días 4 al 15: el trabajador tiene derecho al 60 % de la base reguladora. Este importe lo adelanta la empresa si el convenio lo obliga ("pago delegado").
- Días 16 al 20: la prestación del 60 % la paga la Seguridad Social o la mutua, aunque la empresa a veces la adelanta si hay pago delegado.
- Desde el día 21 en adelante: el trabajador recibe el 75 % de la base reguladora, y lo paga la Seguridad Social / mutua. La empresa puede tener que complementar (hasta el 100 %) si un convenio lo exige.

