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"Me va a decir que no"

Dr. Félix Cuesta | Doctor (PhD) en Ciencias Económicas y Empresariales

Autónomos y Emprendedores | 19 de mayo de 2020

No se puede aceptar el no antes de tenerlo de forma expresa de la persona que puede dar el sí. Para conseguirlo se necesitan dar tres pasos:  identificar a la persona, encontrar los argumentos a esgrimir que puedan serle atractivos y comunicarse de forma forma directa, 

La gente que me conoce, bien porque tienen algún tipo de relación conmigo a nivel personal o profesional, saben que hay una forma de sacarme de quicio y es aceptando que no se va a conseguir nada y por tanto para qué hacer algo, para qué esforzarse, para qué tomar la iniciativa, etc.

Hay un porcentaje importante de personas que siempre se imaginan la respuesta que van a recibir ante una petición. Y como piensan que va a ser negativa, para qué hacer el esfuerzo, mejor no hacer nada.

A todos ellos me encantaría hacerles una reflexión. Cuando no tienes algo que deseas conseguir, tu situación de partida es que no lo tienes, entonces cualquier esfuerzo que realices por conseguirlo en el peor de los casos te va a dejar como estás. Es decir, que la acción que realices no te va a perjudicar, y menos si lo que tienes que hacer es una simple petición vía telefónica o por mail, con lo que escatimar ese mínimo esfuerzo raya en lo absurdo, salvo que seas un vago de nacimiento o una persona de una inseguridad absoluta.

Cuando no tienes algo que quieres conseguir, lo primero es identificar a la persona adecuada que puede dártelo. Dspués pensar en cuáles deben ser tus argumentos para convencerle de que debe dártelo. Una vez que tienes eso claro, el último paso es ponerse en contacto con esa persona, argumentándole para que, en el supuesto de que su postura inicial sea negártelo, al final acceda a dártelo.

En mi familia tengo los dos tipos de personas, una que por principio cuando se produce esta situación dice siempre, “para qué voy a llamar si me van a decir que no”. A ellos, siempre le argumento de la misma forma: "ya tienes el no, mira a ver si puedes conseguir el sí".  Después de muchos años, la escena se sigue repitiendo y las respuestas siguen siendo las mismas. 

El resultado es que, en más casos de los que te puedes imaginar, se consigue una respuesta positiva. A lo que esta persona, a pesar de que en muchas ocasiones ha visto que el tema ha dado la vuelta, no hay forma de convencerla, hay que ser positivos y siempre ilusionarse con las posibilidades y luchar por conseguir lo que quieres aunque parezca que apenas hay un resquicio.

La otra cara de la moneda es otra persona que es todo lo contrario, me impresionó que hace muchos años quería hacer un Máster y se dirigió a la Escuela para pedirles una beca, argumentando que sus padres le podían pagar el Máster que no habría problemas, pero que él quería demostrar que de alguna forma ya se iba ganando la vida.

Lo primero a quien se dirigió, a la persona que podía tomar la decisión, el Director de Admisiones, no ningún subalterno, es importante siempre dirigirte a quien puede tomar la decisión, que además suele ser más generoso que los otros por razones obvias. Lo segundo fue encontrar el argumento que podría justificar que le dieran la beca y fue que iba a demostrarles que la beca sería una buena inversión, pues además de ser un excelente alumno, el nombre de la Escuela tendría una publicidad importante, pues seguro que iba a tener una carrera profesional de relevancia y siempre diría, lo que era cierto, que había estudiado y tenía el Máster de la Escuela.

La situación de partida era que Escuela no daba ni había dado becas nunca, con lo que las probabilidades de una respuesta negativa eran muy altas, pero lo que entendió es que el no ya lo tenía, con lo que tenía que ilusionarse con las posibilidades que podía entrever y entonces identificar con quien tenía que hablar y que argumento podría esgrimir para conseguir el objetivo.

No se puede aceptar el no antes de tenerlo de forma expresa de la persona que puede dar el sí. Para conseguirlo se necesitan dar tres pasos: el primero, identificar a la persona; segundo, identificar los argumentos a esgrimir que puedan serle atractivos y si le sorprendes, mejor; y el tercero, comunícate con él de forma directa, no aceptes nunca intermediarios, pues estos paran todo lo que sea necesario para no crearse problemas de ningún tipo.

Suerte y seamos positivos.

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