domingo. 21.07.2019
Opinión

La culpa siempre es de otro

Echar la culpa a los demás de todo lo malo que nos sucede es algo que nos impide poner los medios para hacer las cosas mejor, y así convertir las situaciones incómodas en situaciones provechosas. Todo eso se debe a la prepotencia y la falta de humildad a la que se ha llegado en las nuevas generaciones, quizás con una gran culpa de las generaciones anteriores.

La culpa siempre es de otro

Recientemente escuchaba en una charla del Ted a Toni Nadal y contó una anécdota que creo que se puede aplicar a mucha gente y que nos demuestra la incapacidad que algunos tienen para aprender.

Toni comentaba que alguna vez se había encontrado con el padre de alguno de los chavales a los que entrenaba y que le había dicho: 'Oye Toni ¿esto es lo que le has enseñado a mi hijo?'. Evidentemente el hijo no jugaba a gran nivel, a lo que Toni respondió: 'No, esto no es lo que yo le he enseñado, es lo que él ha aprendido'.

Según vamos progresando las nuevas generaciones van perdiendo la humildad necesaria para aprender o para reconocer que  no pueden llegar a más. Esto es algo que en generaciones anteriores existía, la mayoría de las personas en el pasado eran capaces de aceptar que no habían aprendido lo que les habían enseñado o que no tenían más capacidad. Ahora eso no se acepta por principio.

Hay detalles que te demuestran esa falta de reconocimiento del fallo.Hay que echar siempre la culpa a quien sea con tal de no aceptar la realidad, hay frases que nos demuestran que esto ha calado en la gente.

Una frase que cada vez que me la dicen reacciono de tal forma que mi mujer siempre acaba diciéndome que soy un borde con los demás. Pero lo siento, cuando alguien me está explicando algo y me dice 'me entiendes'. Siempre contesto que si se ha explicado correctamente, entonces le habré entendido, pero que si no se ha explicado correctamente, entonces no le habré entendido.

En comunicación existe el principio de que el error en la comunicación siempre es por culpa del emisor, pues aun aceptando ese principio, la gente tiende a echar la culpa al otro, en vez de aceptar que no se explica adecuadamente, tienen que plantear que no te enteras.

En algunas clases, cuando algún alumno dice algo que es erróneo y se lo corrijo, muchas veces me contesta argumentando que otro profesor les ha dicho, e insiste en su error. Una vez más les digo que en primer lugar hablar de una persona que no está presente y por tanto no puede defenderse me parece inadecuado y que no lo acepto. Dicho eso le planteo, si eso es lo que el otro profesor les ha contado o es lo que él ha entendido. Muchos insisten en que ha sido lo que les ha contado, evidentemente esos no son los alumnos más brillantes, pero lo que me preocupa es que cada vez es más alto el porcentaje.

Echar la culpa a los demás de todo lo malo que nos sucede es algo que nos impide poner los medios para hacer las cosas mejor, y así convertir las situaciones incómodas en situaciones provechosas. Todo eso se debe a la prepotencia y la falta de humildad a la que se ha llegado en las nuevas generaciones, quizás con una gran culpa de las generaciones anteriores.

Cuando yo estaba en el colegio, si algún profesor me castigaba, era mejor que no se enteraran en mi casa mis padres, pues podía caerme otro castigo.Sin embargo en la actualidad muchos padres son incapaces de reconocer que sus hijos son lo que son. Por principio tienen que ser lo mejor, me parece muy bien que a los hijos se les quiera con locura, pero si realmente se les quiere hay que ayudarles a mejorar y para ello hay que tener la humildad de aceptar que nos podemos equivocar, pero no. Así nos encontramos situaciones como la que planteaba Toni Nadal que el padre de su alumno, al ver que no jugaba bien, lo que le dice es que si esto es lo que le has enseñado y por lo que veo es tan borde como yo, pues la contestación fue magnífica:' no eso es lo que él ha aprendido'.

Pero la situación alcanza niveles, en mi opinión muy preocupantes, recuerdo que en la Universidad con estaba estudiando mi primera carrera, la de Físicas, había exámenes en los que aprobaba un 5% y no pasaba nada. Todos los que no habían aprobado, a estudiar más y ya está, había un porcentaje de alumnos que no terminaban la carrera, ya sea porque no valían o porque estaban dispuestos a hacer el esfuerzo necesario.

Si esa situación se diera ahora, sería titular en los periódicos, se da la vuelta a la tortilla y ahora si el alumno no aprueba es porque el profesor no vale y por tanto se establece que un profesor debe aprobar a un mínimo del 80% de los alumnos, por principio, si no quiere tener problemas.

Los planteamientos de Bolonia de evaluación continua han llegado a cambiar la mentalidad de los alumnos hasta niveles increíbles. Si alguno no aprueba, le dice al profesor que si puede hacer un trabajo para aprobar la asignatura y si el profesor dice que no, que lo que tiene es que aprobar el examen, seguro que este profesor tendrá problemas y si es en una Universidad Privada, probablemente le van a obligar a que lo acepte, pues lamentablemente muchas de las Universidades Privadas son entregadoras de títulos. En vez de haber tomado el modelo de mayor exigencia que la Pública, no, han escogido el camino de vender títulos y como el alumno lo sabe, su esfuerzo es mínimo y la culpa del profesor.

En definitiva, las nuevas generaciones con el soporte de las generaciones anteriores, es decir los hijos con el soporte de sus padres, son incapaces de aceptar la responsabilidad de sus actos cuando los resultados o son adecuados, la culpa es del resto del mundo pero son incapaces de aceptar que es un problema de esfuerzo o de capacidad.

La culpa siempre es de otro