sábado. 25.01.2020
Opinión

De ti depende que un año de incertidumbre se convierta en uno de oportunidades

Los emprendedores tienen dos opciones ante el año de incertidumbre que se espera de 2020: anclarse en el pasado o buscar nuevas oportunidades.

 

De ti depende que un año de incertidumbre se convierta en uno de oportunidades

El 2020 comienza como un año que genera dudas para la economía. Incertidumbre que está relacionada principalmente con las noticias que nos llegan del Fondo Monetario Internacional, del Banco Central Europeo y del Banco de España principalmente. Un entorno en el que el emprendedor tiene que aprender a vivir. Pero, ¿cómo se hace eso? ¿Cómo te acostumbras a lo incierto sin dejarte el alma por el camino?

La principal respuesta es aprender a relativizar, a tomar distancia y a ver las cosas tal como son para no interpretar lo que realmente no existe. Todo lo que nos sucede casi siempre tiene solución. Bien porque tenemos los recursos para gestionarlo, bien porque aceptamos lo que nos está pasando y miramos a las posibilidades que nos depara el futuro.

La anticipación negativa nos limita y elimina oportunidades que todos tenemos para salir de las dificultades. Cuando anticipamos de forma negativa algo que no sabemos si va a ocurrir, estamos disminuyendo nuestras posibilidades de gestionar la situación adecuadamente.

Adelantarnos a los acontecimientos con miedo o con demasiada precaución, hará que pensemos que puede llegar a ser peor de lo que realmente será. Esto responde a nuestro mecanismo de percepción que se basa principalmente en alejarnos de todo aquello que nos puede hacer daño. Interpretaremos la situación como mucho peor de lo que podría llegar a ser, con el objetivo de alejarnos lo más posible de ella.

Si hacemos esto, pensaremos que lo que nos espera en 2020 será también malo y que tardaremos en sobreponernos a las situaciones negativas que nos vendrán. En este caso, nuestra percepción se verá afectada por lo que vivimos en el pasado. La anterior crisis se mantendrá en nuestra memoria durante tiempo, pero debemos aprender a recondicionar nuestro cerebro para darnos cuenta de que el pasado nos sirve para aprender, pero no podemos quedarnos anclados en él.

Evaluar adecuadamente el pasado nos ha de servir para mirar al futuro con nuevos bríos. Saliendo de nuestro conformismo y, a veces, derrotismo para entrar en una zona de aprendizaje que nos ayude a llegar más lejos. Al igual que cuando estiramos los músculos antes y después de hacer ejercicio, hay que “estirar” nuestra zona de confort para conseguir ir más allá de lo esperado. No huyamos de los miedos que tenemos, enfrentémonos a ellos, mirémoslos a la cara para ver que no son tan grandes como pensábamos o que tenemos los recursos suficientes para hacerles frente.

Todo lo anterior no significa que hemos de asumir riesgos sin medida, que hemos de lanzarnos a por todo sin tener en cuenta las consecuencias, lo que quiero decir es que no debemos quedarnos esperando a que todo se arregle, a que desde fuera se solucionen los problemas, porque el que mejor conoce sus recursos, sus posibilidades, lo que le pasa y cómo salir de ello eres tú. La clave es ponerse en marcha y hacer pequeñas cosas cada día que te acerquen a lo que quieres conseguir.

El cerebro es un radar perfecto que sólo necesita que le indiquemos qué tiene que buscar. Si le pedimos que encuentre miedos, lo hará. Conociéndolo, reseteemos nuestro cerebro y dirijámosle a buscar oportunidades. Nuestros pensamientos y nuestras emociones serán los elementos principales que pondrán en funcionamiento el radar en el que se convierte nuestro cerebro para, mediante la atención, cribar sólo aquello en lo que pensamos y sentimos. Por ello, es clave que tanto nuestras emociones como nuestros pensamientos jueguen a nuestro favor.

2020 puede ser diferente, si tú quieres que lo sea. Pasa de tu zona de confort a tu zona de aprendizaje sin llegar a la zona de riesgo máximo. Acostúmbrate a vivir en ese lugar donde creces como persona y cada día hay enseñanzas que te llevarán a nuevas situaciones. No cejes en el intento de conseguir retos, no te rindas después del primer error. Si te caes tres veces, levántate cuatro. Si crees que no se puede, deja de creer y ponte a hacerlo. 2020 será lo que tu quieras que sea, porque es tu responsabilidad.

Debemos, por tanto, utilizar nuestra percepción para imaginar el año 2020 como un lugar donde comenzaremos a andar un camino que nos llevará a diferentes escenarios y que nos permitirá alcanzar nuevas metas.

Esto lo conseguiremos asumiendo nuestro liderazgo interno, es decir, asumiendo la responsabilidad del cambio de perspectiva desde nosotros mismos. Hemos de aprender a percibir aquello que nos beneficia y que nos mejora, eliminando los miedos y las anticipaciones negativas, diciéndole a nuestro cerebro que se ponga en marcha a buscar todo lo que nos acerca a nuestra mejor versión.

De ti depende que un año de incertidumbre se convierta en uno de oportunidades