Viernes. 17.08.2018

EN LA ANTIGUA ESTACIÓN MADRILEÑA DE DELICIAS

Un mercadillo que reúne cada mes a cientos de autónomos

Un mercadillo que reúne cada mes a cientos de autónomos

El 'mercado del motor' es un modelo de negocio importado de Estados Unidos y adaptado a España hace seis años. Este mercadillo, que abre un fin de semana al mes en la antigua estación madrileña de Delicias, es un punto de encuentro para más de un centenar de autónomos que buscan vender toda clase de productos y, sobre todo, darse a conocer ya que congrega una media de 35.000 visitantes.

Un mercadillo que reúne cada mes a cientos de autónomos

El 'mercado del motor' es una iniciativa que reúne a más de un centenar de emprendedores durante un fin de semana al mes. La expresentadora de televisión Teresa Cantaño, su fundadora, importó a España este modelo de negocio, común en muchos lugares de Europa y Estados Unidos pero novedoso en nuestro país. La propuesta consiste en juntar a emprendedores de diferentes sectores con iniciativas innovadoras en un espacio atractivo por su oferta cultural para brindarles visibilidad. En este caso, se trata de la antigua estación madrileña de Delicias, utilizada como museo de ferrocarriles.

Este mercadillo que abre sus puertas habitualmente el segundo fin de semana de cada mes, ofrece al autónomo un puesto desde 330 euros para desarrollar su actividad siempre y cuando el mercado acepte la propuesta. Por lo general, los emprendedores de este mercadillo se dedican a la artesanía y elaboración de todo tipo de productos. El visitante - que puede entrar de forma gratuita- se encontrará con cualquier forma de arte, antigüedades, moda artesanal y por supuesto, gastronomía.

El mercado se divide en dos partes, una interna y otra externa. La parte interna del mercado, más cara -aunque también más transitada-, es para aquellos autónomos que estén interesados en vender cualquier producto artesanal e innovador. La parte externa complementa el mercadillo con una zona dónde los particulares pueden vender productos de segunda mano pagando a partir de120 euros por puesto.

Estos puntos de venta miden desde los dos metros y medio de ancho por dos de fondo hasta los cuatro metros por dos. El espacio tan reducido que ocupa cada negocio permite al emprendedor tener un local a bajo coste, y al visitante tener a su disposición una oferta única y variada.

Este proyecto ha logrado una media de 35.000 visitas cada fin de semana fusionando cultura y negocios originales. Un ejemplo de que esta siendo útil es que, en tan solo un año Pichí Pichá, un negocio que aprovechó la oportunidad de darse a conocer en este mercado de la capital, ha multiplicado sus beneficios.

Visibilidad y clientela para los emprendedores

Para estos emprendedores que apostaron hace unos años por rejuvenecer prendas clásicas como el pichi, que da nombre a su tienda, la visibilidad fue esencial para su proyecto. Gracias al Mercado de Motores, Pichí Pichá consiguió vender sus productos en una tienda física. A pesar de no ser del todo una tienda, si no un puesto y de no poder abrirla a diario, la creadora de esta marca de ropa reconoció que “de las nueve veces que hemos ido a un mercado efímero, ocho hemos recuperado nuestra inversión con creces”.

Esta joven emprendedora pasó de vender sus productos por la web a acercarse más al cliente en un entorno adaptado a su oferta. Este tipo de mercadillos son “una buena plataforma para ganar dinero que además permite que el nuevo emprendedor se dé a conocer” explicó Itziar Aristrain, la propietaria de esta tienda.

Al igual que para Pichí Pachá, para muchas otras iniciativas el 'mercado de motores' actúa como un escaparate fundamental para quién pone en marcha un negocio de estas características. Desde food trucks, a moda, música o arte. Los emprendedores valoran por encima de todo, la visibilidad y la clientela que les aporta este tipo de mercadillos.

Un mercadillo que reúne cada mes a cientos de autónomos