Martes. 18.06.2019

NO ES IGUAL EN TODOS LOS AYUNTAMIENTOS

Las claves de la ‘licencia exprés’ para abrir un local

Las claves de la ‘licencia exprés’ para abrir un local

La declaración responsable o más conocida como licencia exprés, es un recurso legal que pueden utilizar los autónomos para acelerar el proceso de abrir un local. Puede ser un proceso complicado según el municipio, que requiere de la presentación de diversos documentos, de la elaboración de un proyecto técnico y que tiene un coste variable en función del tipo de local o actividad.

Las claves de la ‘licencia exprés’ para abrir un local

Subir por primera vez la persiana de su negocio era uno de los gestos que más le costaba al autónomo en 2012, ya que los Ayuntamientos podían tardar entre uno y dos años en emitir la licencia que les permitía operar legalmente. Mientras, el trabajador por cuenta propia tenía que seguir pagando los costes de su negocio (alquiler, decoración, mobiliario, personal…) y en el caso de realizar su actividad sin licencia se arriesgaba a multas de hasta 6.000 euros. Esta situación cambió con la entrada en vigor hace seis años del decreto ley 19/2012, 25 de mayo, que intentaba agilizar los trámites mediante la declaración responsable o, lo que comúnmente se ha llamado, 'licencia exprés'.

Se trata de un proceso que permite a los autónomos acelerar la apertura de su local evitando tener que esperar años hasta la concesión de la licencia, o que tengan que cerrar porque no pueden afrontar la multa que les ha puesto el Ayuntamiento por comenzar la actividad sin tener la licencia.

La declaración responsable autoriza al trabajador por cuenta propia a iniciar su actividad en el mismo momento en el que la presenta. “Es una comunicación ambiental, es decir, comunicas al Ayuntamiento que vas a abrir un local y que cumples con toda la reglamentación que te exigen” explica Agustín Jiménez, arquitecto técnico de Esarco. En unos meses, el ayuntamiento se asegura de que la información que le ha proporcionado el autónomo es verídica y realiza una inspección. Si no pasa esta inspección, le llegará una carta con las irregularidades que debe subsanar.

La licencia exprés ha permitido que los autónomos puedan abrir las puertas de su negocio -dependiendo de la actividad y del Ayuntamiento- en un par de semanas, un plazo de tiempo que hasta hace unos años era impensable. No obstante, tal y como destaca el arquitecto técnico de Esarco la declaración responsable tiene un inconveniente y es que “al no tener licencia, el Ayuntamiento te puede cerrar el negocio cuando quiera”.

No todos los sectores

Aunque a empresa MV Gestión de licencias de Madrid afirma que en los últimos tres años han tramitado con éxito en torno a 130-150 ‘licencias exprés’, no todas las actividades pueden acogerse. La Ley que regula este trámite es muy estricta en cuanto a las actividades que pueden utilizar la declaración responsable y establece que solo podrán solicitarla aquellos “cuya superficie útil de exposición y venta al público no supera los 300 metros cuadrados”.

Por otro lado, los autónomos que abran un negocio deben encontrarse, tal y como señala Aserco en su web, entre las siguientes actividades del Impuesto de sobre Actividades Económicas (IAE): industria del calzado y vestido y otras confecciones textiles, comercio al por menor de productos alimenticios, bebidas y tabaco realizado en establecimientos permanentes; comercio al por menor de productos industriales no alimenticios realizado en establecimientos permanentes; reparaciones; actividades anexas a los transportes; auxiliares financieros y de Seguros; actividades Inmobiliarias; alquiler de bienes inmuebles; alquiler de bienes inmuebles de naturaleza rústica; servicios personales; lavanderías, tintorerías y servicios similares; salones de peluquería e institutos de belleza; servicios fotográficos, máquinas automáticas fotográficas y servicios de fotocopias; y servicios de enmarcación.

Son principalmente actividades que se enmarcan dentro de lo que se conoce como inocuas es decir, aquellas que no generan molestias significativas, impacto medioambiental, daños a bienes o personas. Por el contrario, las actividades calificadas como molestas, insalubres, nocivas y/o peligrosas se regulan de otra forma especial. Por ejemplo, la hostelería, que se encuentra dentro de estas actividades calificadas, se puede utilizar la comunicación ambiental como declaración responsable para pedir la licencia de obras para acondicionar el bar siempre y cuando sean obras menores –que no afectan a la estructura, ni a la fachada y no se interviene en un edificio protegido-. Una vez finalizada la obra se pide la licencia de funcionamiento y habrá que esperar un mes para iniciar la actividad, aunque el tiempo varía según el Ayuntamiento.

¡Ojo al local!

Uno de los errores que más comenten los emprendedores y que desde las empresas de licencias -se dedican a facilitar el proceso de adquisición de una licencia de apertura- destacan es el de escoger el local sin tener en cuenta las tasas y los requisitos que los Ayuntamiento piden por abrir un local en su municipio.

Las tasas varían según las comunidades autónomas y dentro de ellas tampoco hay uniformidad según un municipio u otro. Por ejemplo, en Andalucía hay ayuntamientos donde el coste es 0 euros, en Valencia varía entre 0 y 200 euros, y en Madrid hay municipios donde la tasa puede alcanzar los 420 euros.

Además, desde Esarco señalan que estos no son los únicos gastos para solicitar una licencia en un determinado municipio. “Hay ayuntamientos muy delicados y que platean muchos requisitos en cuanto al acondicionamiento que debe tener un local y que pueden suponer una inversión importante cómo tener que instalar una puerta automática para facilitar el acceso a las personas con discapacidad. No les vale la posibilidad de poner un timbre para que las personas que no puedan acceder a la tienda puedan tocarlo y que el dueño les abra la puerta” explicó Jiménez.

Cómo solicitar una declaración de responsabilidad

La solicitud de una ‘licencia exprés’ no varía mucho de cómo se solicitaba antiguamente una licencia de apertura, ya que es necesario presentar el proyecto técnico, es decir un informe avalado por un ingeniero o arquitecto técnico sobre la adecuación del local.  

La elaboración de este proyecto técnico es por lo tanto el primer paso para solicitar este trámite. Luego habría que pagar las tasas correspondientes al ayuntamiento dónde se quiera llevar a cabo la apertura. Una vez se tengan todos estos documentos hay que entregar en el ayuntamiento la declaración responsable y la solicitud de licencia, junto con el proyecto técnico y la resguardo del pago de las tasas. Pero realmente el proceso no finaliza hasta haber pasado la inspección por el ayuntamiento, que puede realizarse meses después de haber presentado todo el papeleo.

Desde la empresa de MV Gestión de licencias explican que, por ejemplo, en Madrid hay dos formas de realizar el proceso. La primera a través del ayuntamiento aunque el trámite suele ser más largo ya que la visita del técnico se realiza sin previo aviso en un mínimo seis meses. La segunda es mediante una ECU (Entidad Colaboradora Urbanística). El trámite suele ser más rápido, aunque la tasas son más elevadas a las que impone el Ayuntamiento ya que se calculan en función de la superficie del local. No obstante, se ahorra tiempo porque el técnico que debe realizar la inspección suele visitar el local antes y el autónomo puede obtener la licencia definitiva en un plazo total de uno o dos meses.

Las claves de la ‘licencia exprés’ para abrir un local