Martes. 20.02.2018

VENTAJAS DE CADA RÉGIMEN

Tributar por módulos o por estimación directa

Aunque todos los autónomos pueden tributar por el sistema de estimación directa, no todos pueden estar el sistema de estimación objetiva o por módulos. En este artículo te explicamos la diferencia.

Tributar por módulos o por estimación directa

Lo primero que hay que saber es que todos los autónomos pueden tributar por el régimen de estimación directa. No es así si queremos estar en el de estimación objetiva o por módulos. Para cumplir con Hacienda a través del sistema de estimación objetiva por signos, índices o módulos es necesario cumplir unos requisitos:

- La actividad empresarial tiene que estar incluida en la Orden del Ministerio de Hacienda que desarrolla el régimen de módulos. La vigente para este año es la Orden HFP/1159/2017, de 28 de noviembre.

- El volumen de rendimientos íntegros en el año inmediatamente anterior no debe superar los 250.000 euros para los autónomos que facturan directamente a sus clientes o los 125.000 euros para los que facturan a otras empresas. Estos límites para acogerse al sistema de módulos están en el centro de la polémica por la pretensión del Ministerio de Hacienda de rebajarlos a 150.000 y 75.000 euros, respectivamente. Por el momento, ha prorrogado para 2018 los límites de 250.000 y 125.000 ante la presión y las protestas de las principales asociaciones de autónomos dado el perjuicio que la rebaja causa a estos trabajadores y, en algunos casos, a sectores enteros como el de los transportistas de mercancías. Para las actividades agrícolas y ganaderas, los límites de exclusión están fijados en 200.000 y 150.000 euros.

- El volumen de compras en bienes y servicios en el ejercicio anterior, excluidas las inversiones, no debe superar los 250.000 euros.

- Las retenciones practicadas en las facturas deben ser del 1%.  

Una aclaración importante: se tributa por actividad, con lo cuál si un autónomo ejerce más de una (por ejemplo, vender productos en un espacio fijo pero también repartirlos a clientes o tener un taller donde se fabrica un artículo y venderlo después) debe declarar por cada una y por separado.

En el caso de poder elegir, ¿que interesa más?

El régimen de módulos es un sistema establecido de antemano. Esto significa que el cálculo de los beneficios que el autónomo obtiene de la actividad vienen estimados ya por unos indicadores determinados por Hacienda, en función de la superficie del local, el consumo de electricidad, el número de personas que trabajan en el negocio…

Sin embargo, en el régimen de estimación directa se cuenta el beneficio real obtenido, es decir, el total de ingresos menos los gastos deducibles. A la cantidad resultante, se le aplica el tipo impositivo correspondiente.

Dentro de este sistema, existe la estimación directa simplificada y la estimación directa normal. A la primera pueden acogerse aquellos autónomos que no superen los 600.000 euros anuales de cifra de negocios. La segunda es el sistema por excelencia de empresarios con varios empleados y profesionales que disponen de estudios, bufetes o consultas.

Los módulos y la estimación directa  sirven para el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Pero para tributar el IVA también existen el régimen general y el régimen simplificado, de funcionamiento muy similar.

El sistema de módulos, el preferido por pequeños comerciantes, hosteleros de barrio, profesionales de la peluquería o la estética o talleres no muy grandes, ofrece una primera ventaja: desde el punto de vista administrativo es el más sencillo. A efectos fiscales, no hay que declara ni los ingresos, ni los gastos ni los beneficios. Por tanto no es necesario llevar una contabilidad del negocio. Durante los tres primeros trimestres del año, Hacienda toma como referencia los datos fiscales del año anterior y revisa los módulos en el cuarto. De cara a posibles revisiones de la Agencia Tributaria, este sistema ofrece al contribuyente mucha más tranquilidad.

La segunda ventaja de este sistema es que se paga a Hacienda siempre lo mismo. Al estar sujeto a unos indicadores previos, no hay variaciones. Da igual si se han obtenido más beneficios. Lo malo es si hay pérdidas porque el impuesto no baja tampoco. Esto es especialmente útil para aquellos que obtienen un rendimiento real mayor y para quienes prevén aumentar los beneficios en los próximos ejercicios. Una actividad tipo a la que este sistema le beneficia es aquella en la que hay mucho movimiento y poco personal (por ejemplo, un bar pequeño).

Por el contrario, la principal ventaja del régimen de estimación directa es para quien prevé que tener pérdidas, porque entonces tributa mucho menos o no paga nada. También es el más aconsejable para los que empiezan en una actividad, ya que en los inicios normalmente se tienen más gastos que ingresos.

La estimación directa está más indicada para negocios que tienen más personal, porque así declaran los beneficios reales y no los estimados que pueden ser mayores.

Es posible cambiar de régimen sí así se desea pero hay que tener en cuenta que, mientras que para el sistema de módulos la permanencia mínima debe ser de un año, para el de estimación directa el periodo mínimo son tres. Mediante los modelos 036 ó 037 de declaración censal, se puede cambiar de régimen de tributación.

Los expertos aconsejan que cada uno haga sus cuentas para elegir régimen con dos variables, la cuota que le toca pagar y la producción de su actividad. La Agencia Tributaria dispone de un programa de simulación en su página web.

En el punto de mira

Sobre el régimen de módulos ha sobrevolado siempre malos presagios. Es cierto que se han encontrado en el punto de mira de Hacienda, pues se le consideró un sistema que podía dar lugar a fraude, donde abundaban las facturas falsas y fuera del control que obligan a otras empresas. Aunque se ha dicho que la intención de Hacienda es que los módulos vayan desapareciendo, lo cierto es que el régimen de estimación objetiva nació en 1992 precisamente para combatir el fraude de actividades que, hasta entonces eran opacas para el Fisco. Es probable que el sistema de módulos se mantenga para aquellas actividades sencillas que Hacienda quiera mantener dentro del sistema

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