La OIT ‘se olvida’ de los autónomos para hablar del futuro del empleo

En la Conferencia Nacional organizada por el Organismo que dirige en España Joaquín Nieto Sainz, se ha ignorado a un colectivo que genera uno de cada cuatro empleos en España y agrupa a 3,2 millones de ciudadanos. Algo que se ha contrastado con la mención del rey Felipe VI al autoempleo cuando ha considerado “fundamental” incentivar el espíritu emprendedor y la innovación para lograr un empleo “digno y decente”.
La OIT ‘se olvida’ de los autónomos para hablar del futuro del empleo

Los 3,2 millones de autónomos se han quedado sin voz durante el debate sobre “El futuro del trabajo que queremos”. Ninguna de las asociaciones de autónomos -ni siquiera ATA y UPTA, las dos con mayor representación- han participado en ciclo de conferencias nacionales que la OIT (Organización Internacional del Trabajo) está llevando a cabo a nivel mundial y cuyo objetivo es el de buscar soluciones a la situación de desempleo arrastrada tras la crisis económica así como a los cambios a los que se enfrenta el mercado laboral en las próximas décadas.

La Organización que dirige a nivel nacional Joaquín Nieto Sainz, ha ignorado así a un colectivo que genera uno de cada cuatro empleos en España y cuyo crecimiento es exponencial cada año. De hecho, en 2016 la contratación entre los más de tres millones de trabajadores por cuenta propia se incrementó a un ritmo del 5,5% (más de dos puntos por encima de lo que lo hizo el total del empleo 3,3%) y las previsiones de aquí a diez años es que los trabajadores por cuenta propia serán los responsables de cerca del 40% de la fuerza laboral en el país.

A día de hoy de los 1.972.985 autónomos personas físicas -sin incluir a los societarios- más del 10% (224.599) cuentan con empleados a su cargo, según los datos de Seguridad Social a cierre de 2016. De ellos 110.626 disponen de tres o más trabajadores en plantilla.

A la vista de cifras y previsiones, la ausencia del colectivo de autónomos ha resultado paradójica en un marco en el que, tanto administración, patronal y sindicatos como la propia OIT, han puesto en valor lo imprescindible del diálogo social. Así como lo imperioso de buscar respuestas conjuntas que permitan, por un lado, incorporar al mercado de trabajo a los 200 millones de desempleados del mundo y, por otro, ofrezcan oportunidades a los 40 millones de jóvenes que cada año se incorporan al mismo.

Incentivar el espíritu emprendedor

 

Felipe VI, ha sido el único que ha hecho mención al autoempleo y el emprendimiento como determinantes en la creación de empleo y el progreso económico, en una jornada en la que se ha abordado el reto de la digitalización del trabajo y lo imprescindible del diálogo social. El Monarca ha puesto el acento en que “incentivar el espíritu emprendedor es una medida fundamental”, así como en la necesidad de las empresas y la economía españolas de innovar para mejorar la productividad y así “lograr un empleo digno y estable”. En esta línea, ha explicado que si bien la digitalización “conlleva prescindir de, cada vez más, más recursos humanos” abre la puerta a “ocupaciones, inimaginables, que requerirán de nuevos conocimientos y destrezas”. Por ello, tanto la educación como la formación continua y la mejora de la cualificación de los trabadores deberá ser una de las apuestas tanto de los Gobiernos.

Retos que requieren afrontarse desde el fortalecimiento del diálogo social como “instrumento clave” y ha recordado que éste debe abordarse desde un punto de vista “constructivo que mire siempre por el bien común y el interés general” centrándose en los colectivos “más vulnerables”.

Diálogo global y abierto

 

A este respecto también la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha afirmado que la creación de empleo de calidad y sostenible ha de sostenerse sobre el pilar de “un diálogo global que aporte soluciones globales”, del que resulten “respuestas integradoras, coordinadas y valientes”. Diálogo que, ha destacado, ha de “estar abierto y ampliarse a los expertos”.

Báñez ha explicado que la digitalización no debe observarse como el coco de la destrucción de puestos de trabajo, sino como un nicho de oportunidades en el que “mantener, cultivar y atraer talento”. Lo cierto, es que el empleo en el sector digital y de las nuevas tecnologías ha crecido a un ritmo del 13% desde que empezó la recuperación y en apenas dos décadas ocho de cada diez jóvenes trabajarán en empleos que hoy por hoy ni siquiera existen.

Para consolidar, mejorar estas cifras y dar cobertura al 24% de empresas que tienen dificultades para cubrir puestos de alta cualificación, desde la cartera que dirige Báñez se ha propuesto crear una “agenda del talento”. Ésta iría unida a la propia de la competitividad y se enmarcaría dentro del plan integral para la calidad en el empleo, que tendrá como piedra angular la formación, tanto en las edades tempranas como en las empresas, a través del desarrollo de la Formación Profesional Dual como de los programas de Formación Para el Empleo.

Por otra parte la titular de Empleo y Seguridad Social ha reiterado la apuesta del Gobierno por el desarrollo de políticas que permitan el envejecimiento activo de manera voluntaria. Algo que “no es una amenaza”, prueba de ello es que “los países de la Unión Europea que compatibilizan trabajo y pensión con los que tienen tasas de paro juvenil más bajas”, ha dicho.

Flexibilidad y roces

 

La OIT es un organismo que agrupa a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 estados miembros. Empleadores y trabajadores en los que no están integrados ni los colectivos de autónomos ni las nuevas fórmulas de empleo como el teletrabajo, la economía social, etc… Su director general, Guy Ryder, ha puesto en valor las reformas puestas en marcha por España pero se ha mostrado preocupado por la calidad del empleo que se genera y ha invitado a “reflexionar” sobre las transformaciones estructurales del mercado de trabajo, las nuevas formas de produción y la innovación tecnológica. “Debemos identificar los factores de cambio, sus efectos y buscar soluciones para conseguir un futuro de justicia social”, ha afirmado.

Tras él han intervenido los presidentes de CEPYME, Antonio Garamentdi y CEOE, Juan Rosell. Garamendi, presidente de la patronal de los pequeños empresarios, ha pedido “ayuda y formas de contratación más sencillas” que doten al mercado de trabajo de “mayor flexibilidad” y hagan más fácil la creación de empleo a las pymes. Mismas recetas en las que ha abundado Rosell, el presidente de la Confederación de grandes empresarios, que ha puesto el acento en los 300.000 robots que se incroporarán al mercado laboral en los próximos años.

La robotización ha sido precisamente la fisura por que se ha puesto de manifesto el roce y distanciamiento entre los sindicatos UGT (Unión General de Trabajadores) y Comisiones Obreras (CCOO). Pepe Álvarez, secretario general de UGT, ha alertado sobre la destrucción y la precarización del empleo que puede acompañar el progreso tecnológico. En referencia a ello ha defendido la figura de “el robot que cotiza, es decir, la creación de un impuesto finalista sobre las máquinas que sustituyan a las personas”. Por su parte, su homólogo en CCOO, Ignacio Fernández Toxo, se ha mostrado partidario de la digitalización como nicho de nuevos empleos, ahora bien “esto no va a venir sólo de la robotización o la construcción, sino de la distribución de la riqueza a través de los impuestos y de mayore inversiones en los servicios para las personas”. afirmaba.

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