viernes. 19.07.2019

TRABAJAN PARA PARTICULARES, EMPRESAS Y CENTROS DE INVESTIGACIÓN

Unos emprendedores murcianos que fabrican drones submarinos

Unos emprendedores murcianos que fabrican drones submarinos

Una startup murciana ha pasado en solo tres años de trabajar en un garaje de Murcia a abrir una filial en Chile. Sus drones submarinos han conseguido cambiar la forma en la que los particulares, empresas y científicos se acercan al fondo del mar.

Unos emprendedores murcianos que fabrican drones submarinos

Manejando un robot acuático teledirigido, el propietario de un barco puede realizar el mantenimiento del casco sin tener que sacar el navío del agua. En el Ártico, un grupo de científicos está utilizando el mismo robot para llevar a cabo una serie de investigaciones sobre el fondo marino, pues con este dispositivo se pueden alcanzar hasta 300 metros de profundidad.

La tecnología que está permitiendo todo ello viene de Murcia, concretamente de Nido Robotics, la startup que ha diseñado, fabricado y se encarga de distribuir los drones acuáticos, que permiten realizar tareas submarinas antes impensables sin la utilización de un buzo. “El trabajo submarino siempre entraña unos riesgos para las personas por lo que, lo realmente útil de emplear un vehículo teledirigido desde la superficie es que se puede evitar esos peligros” explicó Roy Petter Dyrdahl Torgersen, capitán de Marina Mercante y CEO de Nido Robotics. Aclaró que “allá donde no sea necesario sumergir a una persona, siempre estaremos cuidando una vida”.

El uso de robots teledirigidos marinos o ROV (por sus siglas en inglés) no va a quitar el trabajo a los buzos “ni mucho menos, pero disponer de un ROV te permite hacer inspecciones que pueden ser muy peligrosas o sirven para llegar a lugares en los que una persona correría peligro, sin la necesidad de que así sea”.

Precisamente trabajando como buzo y con dificultades en el agua, fue como a Torgersen se le ocurrió la idea de Nido Robotics. “Ocurrió durante la búsqueda del avión Dakota, cuya expedición tuvo lugar en el año 2012 en aguas de Papúa Nueva Guinea. Yo estaba participando como miembro de aquella expedición y me sentía frustrado por las dificultades y por la ineficiencia buceando en aguas de visibilidad muy cambiante”. En los descansos, Torgersen comentaba con sus compañeros “lo fantástico” que sería disponer de un ROV".

A la vuelta de aquella misión, buscó diferentes opciones en el mercado pero ninguna le cuadraba en cuanto a uso y precio. En 2015 trabajaba para una empresa en San Francisco y encontró un producto que se asemejaba a lo que quería. Tras firmar un acuerdo de distribución con la compañía, lo trajo a España. “Pero los meses que pasé distribuyendo ese producto nos sirvió para ver este no respondía a las necesidades de los clientes con los que hablábamos. Al final decidí que había que hacerlo por nosotros mismos”.

En 2016 se lanzó a la aventura de emprender con dos socios que, transcurrido apenas un año, acabaron abandonando el proyecto. Pero pronto se sumó Enrique González como cofundador, que antes formaba parte del equipo técnico inicial.

Del garaje a una nave de 350 metros cuadrados

Los comienzos de Nido Robticos arrancaron en un garaje del centro de Murcia. Allí empezaron las pruebas y los prototipos de los que son hoy sus drones acuáticos: Sibiu Nano alcanza los 100 metros de profundidad y Sibiu Pro hasta 300 metros. Su CEO confiesa que cada parte de estos robots fue diseñada por separado “para buscar los componentes óptimos para cumplir la función”.

nido-robotics

Tras ponerlo todo en común y hacerlo funcionar, obtuvieron el primer prototipo, la ‘versión alfa’, sobre la que pudieron corregir fallos y avanzar. Así llegaron a “una versión beta, la cual se facilitó a distintas empresas interesadas de distintos sectores que nos dieron su opinión. Con todo ello se creó la versión final. Ello no quiere decir que a día de hoy ésta sea inamovible, pues uno de nuestros puntos fuertes es que hemos podido realizar micro mejoras en cada una de las versiones que se hacen, nutriéndonos de experiencias adquiridas en inspecciones, en los procesos de fabricación y de los comentarios de nuestros clientes. No tenemos un número exacto de prototipos realizados, pero fueron todos los necesarios para poder convertir nuestra idea en una realidad” detalló Torgersen.

En cuanto al coste, asegura que no pueden decir una cifra de cuánto supuso este periodo de prueba y error, aunque especifican que, al tratarse cambios “en el diseño y prototipado del robot, lo podíamos hacer de forma interna ya que contamos con la maquinaria y personal necesario”.

Al año, esta startup nacida al más puro estilo Steve Jobs, necesitó de una nave a las afueras de 350 metros cuadrados y de más empleados (en total son 17) para fabricar y vender sus drones.  

¿Qué hacen un dron acuático?

Particulares, grandes empresas como Endesa o Acciona, y centros de investigación como el Instituto Murciano de Investigación Agraria y Alimentaria (IMIDA) son algunos de los clientes de Nido Robotics. Todo ellos han necesitado de un robot con el que acercarse al fondo marino en un determinado momento y han pagado en función del uso que le hayan dado.  Así, por ejemplo, el alquiler del robot cuesta 400 euros, mientras que una inspección subacuática 750 euros. Según el CEO, el uso de ROV presenta tres beneficios para sus clientes:

  1. Limpieza de los barcos: los ROV de Nido Robotics pueden realizar actividades de mantenimiento y control de forma rutinaria en los barcos. Lo que tiene un efecto directo en el consumo de combustible: “cuanto menor suciedad arrastremos, reduciremos el peso y mejoraremos la hidrodinámica”.
  2. Protección de la vida humana: poder utilizarlos en aquellos lugares donde sea peligroso acceder para una persona.
  3. Descubrir nuevos lugares: los vehículos submarinos teledirigidos alcanzan grandes profundidades, "mucho más allá de lo que llegaría una persona".

Asimismo, y según apuntó Torgersen, hay usos de los drones acuáticos que están todavía por desarrollar y que pueden ser útiles para muchos sectores. De momento, han puesto “un brazo robótico con el que poder interactuar con el medio acuático. También contamos con sensores de calidad de agua, sistemas de limpieza de estructuras, integración de cámaras para realizar grabaciones profesionales y muchas cosas más que se pueden integrar o desarrollar. Al final el ROV es un medio de transporte y todo lo que se quiera integrar queda abierto al ingenio y necesidad de nuestros clientes”.

El manejo de un robot acuático teledirigido, aunque no lo parezca por las hazañas que pueden realizar, es muy sencillo. “De hecho, en algunas demostraciones que hemos realizado y llevado nuestros ROV dejamos el mando de control, el cual es parecido al de la playstation, a los asistentes y es sorprendente lo rápido que consiguen controlarlo” afirmó Torgerse

Roy-emprendedor

En cuanto a la normativa por la que se rige esta tecnología, el CEO aseguró, que es “prácticamente inexistente en nuestro Derecho. Hemos acudido a diversas leyes para comprobar si se podría realizar una interpretación y su posterior aplicación analógica (cuando no hay una normativa que regula un tema específicamente se aplica otra que trate un asunto parecido) y, de este modo, asimilar los drones a algún tipo de buque o embarcación… Aunque ello resulta imposible en muchos casos debido a que las condiciones establecidas no pueden ser extrapolables”.

De Murcia al mundo

Roy Petter Dyrdahl Torgersen, de origen noruego, con su startup Nido Robotics, fue galardonado por el Instituto de Fomento de la Región de Murcia con el Premio Emprendedor de Marzo 2018. Ello les permitió optar al Premio Emprendedor del Año, que finalmente ganaron. También, según afirmó Torgersen, hace unas semanas ganaron el Premio Emprendedor XXI de la Caixa en la Región de Murcia. “Todos estos reconocimientos son un honor para nosotros porque reconocen el esfuerzo de todo el equipo y nos dan fuerza para seguir apostando por trabajar desde la Región de Murcia. Un lugar en el que hay muchísimo talento y del que nos gusta presumir”.

La compañía cerró el año pasado con una facturación “en torno al medio millón de euros y, este año, esperamos llegar al millón y medio”. Torgersen explicó que Nido Robotics es actualmente un negocio rentable con más de 100 clientes, “de los cuáles al menos 50% son de España”. El resto son de fuera: Europa, Canadá, Estados Unidos, Chile, Colombia, Hong Kong, Corea del Sur y Japón. Y en 2019 esperan continuar creciendo así.

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