martes. 29.09.2020

DIEZ SEÑALES PARA SABER SI ES EL MOMENTO DE INICIARLO

Los negocios afectados por la crisis pueden volver a ser viables tras un concurso de acreedores

Los negocios afectados por la crisis pueden volver a ser viables tras un concurso de acreedores

Algunos negocios que están a punto de cerrar por la crisis del coronavirus podrían salvarse si organizan bien un concurso de acreedores. La clave del éxito de estos procedimiento está en iniciarlos a tiempo. A continuación, señalamos diez claves para saber si es el momento de iniciarlo. 

 

Los negocios afectados por la crisis pueden volver a ser viables tras un concurso de acreedores

Para la mayoría de los pequeños negocios, el próximo 30 de septiembre será una fecha crucial en el devenir de su actividad. Ese día finalizarán, si no se alcanzara un nuevo acuerdo para su extensión, los ERTE (Expedientes Temporales de Regulación de Empleo) y la prestación por cese de actividad para el colectivo. Sin embargo, aunque muchos negocios estén atravesando dificultades económicas y se vean ahogados por las deudas, podrían tener una alternativa antes de echar el cierre definitivo.

Desde la Asociación Profesional de Administradores Concursales (Aspac) defienden la eficacia de los concursos de acreedores como última opción antes de dar por pérdida la actividad. Es más, aseguran que un concurso puede ser la herramienta que permita a los autónomos volver a hacer sus negocios viables, siempre y cuando lo organicen a tiempo. Su presidente, Diego Comendador, admitió que “aún hay esperanza para que muchas de las empresas afectadas por el covid-19 puedan salir adelante. Si pasan por el concurso a tiempo y se mantienen los canales de ayuda, podrán continuar en el mercado”.

Precisamente en el tiempo está la clave de éxito de cualquier procedimiento concursal . “Es verdad que el 95% de los procedimientos acaban en liquidación – en cierre del negocio –. La mayoría, como consecuencia directa de no haber presentado antes el concurso”. En este sentido, Comedor animó a los autónomos a que no tengan miedo de reconocer que les va mal: “es un problema endémico que tienen todos los empresarios, que no quieren reconocer que las cosas no funcionan como ellos esperaban y lo que hacen es invertir más dinero, una y otra vez, pero sin arreglar el problema de raíz”.

A su juicio, no sirve para nada meter mucho dinero en un proyecto que no está funcionando. "Los autónomos tienen que actuar en cuanto vean que la situación no va bien. Ocultar las dificultades no soluciona los problemas de tesorería. Pero un concurso de acreedores sí puede ser una salida a las deudas, exonerando el activo pasivo y permitiendo al negocio continuar a flote, incluso llegar a ser muy rentable más adelante".

¿Cuándo debe un autónomo acudir a un concurso?

Según explicó el administrador concursal y presidente de Aspac, los concursos de acreedores sirven para volver a hacer que un negocio sea viable, eliminando aquellas deudas que le impiden seguir. Y, en el caso de que sea imposible la reconversión, iniciar el proceso de liquidación y cierre del negocio lo antes posible. Para ello, es fundamental detectar a tiempo cuando una empresa está pasando por un mal momento y tiene que abrir un procedimiento concursal.

Hay una serie de síntomas que pueden alertar al autónomo sobre la situación de su empresa. Según Comendador, son diez las señales que podrían indicar que la viabilidad de un negocio está en riesgo y que necesita asistir a un concurso. Aunque advirtió que éstos “son meros indicadores. Y no quiere decir que si se dan haya que acudir sí o sí al proceso. Lo que revelan, eso sí, es que hay que buscar la ayuda urgente de un profesional, que examine la empresa y aconseje sobre el procedimiento a seguir”.

Las diez señales a las que debería estar atento un autónomo son:

  1. Disminución de los ingresos, sobre todo los recurrentes. Es decir, cuando los ingresos mensuales de un negocio empiezan a bajar asiduamente.
  2. Previsión de los cambios regulatorios en el sector. Los negocios no están aislados de lo que ocurre a su alrededor y, a veces, la actualización de normativas o la entrada en vigor de un nuevo marco regulatorio puede afectarles.
  3. Realización de ventas de activos no necesarios que disimulan una situación de falta de liquidez. “Un claro ejemplo de esto sería vender un piso, un inmueble o un vehículo para conseguir tener liquidez en el negocio” explicó el presidente de Aspac.
  4. Abandono del proyecto por parte de los socios o empleados. Esto no siempre es así, pero suele ser "un indicador" de que el negocio no está funcionando como debería, dado que trabajadores y socios se van porque no ven futuro en la empresa.
  5. Incumplimiento de las obligaciones, no sólo las de carácter económico. Cuando el negocio empieza a ir mal es habitual que se dejen de cumplir con las obligaciones, pero no sólo las que se tienen con Seguridad Social o Hacienda, sino también con proveedores u otros agentes que participan en la actividad. Estos es cuando nuestros clientes pueden estar pasando por una mala racha económica.
  6. Vencimiento de contratos o concesiones administrativas. “Por ejemplo, cuando la concesión administrativa, por la cual el autónomo lleva a cabo la actividad, se va a agotar” explicó Comendador.
  7. Apalancamiento financiero elevado. O dicho de otra forma, tener una deuda financiera alta.
  8. Descenso de la rentabilidad económica.
  9. Acumulación de stocks no deseados. Que en el almacén se vayan acumulando demasiados productos que no se venden.
  10. Otros aspectos a tener en cuenta son todas aquellas prácticas contables, con las que se intentan disimular o maquillar una situación de insolvencia:
  • Registro de trabajos en curso inexistentes.
  • Mala gestión del stock.
  • Operaciones vinculadas a un precio distinto al del mercado.
  • Operaciones sin regularizar con las cuentas de socios y administradores.

Se espera un otoño con muchos concursos

Desde la Asociación Profesional de Administradores Concursales (Aspac) prevén un otoño de muchos concursos de acreedores. Según contó Comendador, en estos momentos la situación está tranquila, “será después de septiembre cuando se produzca una avalancha de concursos, porque es a final de este mes cuando las principales ayudas para el colectivo se acaban.” Y añadió que "estamos ante un efecto tsunami. El 30 de septiembre será una fecha crítica porque muchos de los negocios han sobrevivido dependiendo de los ERTE y de la excepción del pago de la cuota que les permitía el cese de actividad”.

No obstante, y a pesar de que aún no habían empezado los procesos concursales, lo que sí indicó el presidente de los Administradores Concursales  es que han notado que “los abogados y los despachos se han interesado más por el procedimiento”. La razón de este incremento del interés por los procedimientos concursales reside en que acreditar que una empresa se encuentra en situación de solicitar un concurso de acreedores es la única forma de evitar la cláusula del mantenimiento del empleo durante seis meses, para los empleados que se encuentran en ERTE.

Se avecina nueva reforma de la ley concursal

Este lunes entró en vigor el texto refundido de la Ley Concursal, que el Consejo de Ministros aprobó en mitad de la pandemia, debido a la inseguridad jurídica que estaba generando la norma, que había sido actualizada en 28 ocasiones. Sin embargo, y a pesar de la nueva publicación y como ya publicó este diario digital, el texto no introduce apenas modificaciones del proceso concursal. Según apuntó Comendador “es un texto para unificar los parches que se habían hecho a la norma desde que entró en vigor en 2003”.

El único cambio significativo que presenta la ley ahora es que a partir del segundo mediador, ya se puede acudir directamente al juzgado para solicitar el concurso. Se trata de una pequeña pero importante novedad ya que acelera el procedimiento, pues limita a dos el número de mediadores que pueden rechazar el caso antes de poder acudir a juicio. “Antes se podía llegar hasta nuevo o diez, lo que provocaba una dilatación en el tiempo muy grande ya que entre que el notario avisaba a cada mediador y éste aceptaba o rechazaba la solicitud, podían pasar cinco días. Con esta modificación se acelera el procedimiento”, explicó el presidente de ASPAC.

Según Comendador, antes de que se pueda iniciar la celebración de un concurso consecutivo, que es el que permite la exoneración de las deudas, se tiene que pasar previamente por la mediación concursal. Es decir, se ha de intentar llegar a un acuerdo con los acreedores. “Pero, en la práctica, cuando un autónomo iba al  notario y se nombraba a un medidador concursal, éstos no solían aceptar el caso, pues la retribución que obtienen es muy baja. A veces, se han producido casos en los que hay nueve predecesores de mediadores que han dicho que no”. Una vez que fracasa el acuerdo de mediación, el autónomo puede acudir al juzgado “para presentar el concurso y conseguir la exoneración del pasivo insatisfecho (de la deuda)”

No obstante, la Ley Concursal no quedará siempre así, pues ya se tiene previsto que sea actualizada. “Se está reformando y será dentro de unos meses cuando salga a la luz un texto que modifique de verdad los procesos concursales”, señaló Comendador. Quien adelantó que se está trabajando en un reforma de la Ley de Segunda Oportunidad, para que ésta sea verdaderamente una opción que permita el reemprendimiento a los autónomos. En concreto, lo que se busca es que se articule un mecanismo efectivo para que los trabajadores por cuenta propia puedan exonerar o reducir las deudas que tengan con la Administración (Seguridad Social y Hacienda) a través, por ejemplo, de un sistema de quitas. 

Los negocios afectados por la crisis pueden volver a ser viables tras un concurso de acreedores