Dicen que no pueden soportar más limitaciones

Los bares y restaurantes piden a las CCAA que no decreten restricciones aunque suban los contagios

Con el nuevo semáforo de incidencia de la COVID, las CCAA pueden imponer restricciones a los autónomos. Los hosteleros piden que no se les "criminalice" de nuevo si se incrementan los contagios, obligándoles a cerrar o a recortar aforos.

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Los bares y restaurantes piden a las CCAA que no decreten restricciones aunque suban los contagios

Con el nuevo semáforo de incidencia de la COVID-19, las comunidades autónomas tienen potestad para imponer las medidas que consideren necesarias para luchar contra el virus. Un nuevo marco de control de la situación epidemiológica en el que los autónomos, especialmente los hosteleros, piden que no se vuelvan a cometer los “errores” del año pasado y se impongan restricciones a su actividad, como limitación de aforos u horarios. Creen que la situación del país no es la misma, con el 90% de la población vacunada, y esperan no volver a ser criminalizados, cuando los contagios, aseguran, se dan en otros ámbitos. Aún así, hay territorios como Cantabria o el País Vasco que ya preparan restricciones.

Finalmente, y después de muchas discusiones entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, la Comisión de Salud Pública emitió los nuevos Indicadores para la valoración de riesgo y niveles de Alerta de transmisión de COVID-19 (a fecha de 29 de noviembre). A través de este documento, más conocido como el semáforo COVID, se determina el grado de riesgo de estadio de la pandemia que tiene un territorio en función del número de contagiados, la incidencia acumulada, la ocupación de camas hospitalarias, etc. Siendo las posibilidades: verde (situación controlada), amarillo (riesgo bajo), naranja (riesgo medio), rojo (riesgo alto) y granate (riesgo muy alto).

Este nuevo documento presenta dos importantes novedades con respecto a los anteriores semáforos. La primera, se relajan los umbrales de incidencia acumulada para escalar el nivel de alerta (es decir, ahora con el mismo número de contagios un territorio puede estar en un nivel de alerta mayor). Y la segunda, que no hay ninguna medida o restricción asociada a un color u otro.

Es decir, si antes para un territorio estar en alerta amarilla o naranja significaba una limitación del horario de apertura de los negocios o una disminución de los aforos o del número de comensales en mesa directamente, ahora no. De hecho, como señalan fuentes jurídicas, el nuevo semáforo de la COVID-19 es un indicador del estado en el que se encuentra el control pandemia pero serán las comunidades autónomas quienes tomen las decisiones que consideren oportunas.

Los negocios indefensos al no saber si habrá restricciones

En la negociación de los parámetros del nuevo semáforo de la COVID-19, las comunidades autónomas no pudieron llegar a un consenso sobre cuál era la mejor forma de lidiar con la pandemia. Si bien había una unanimidad en cuanto a bajar los niveles de alerta, no encontraron un punto en común para imponer restricciones en cada uno de los niveles, ya que mientras que unos territorios apostaban por limitar los aforos y horarios de la restauración, otros eran partidarios de implantar el Pasaporte COVID para acceder a los establecimientos. El resultado de estas discrepancias ha sido un documento que no incluye medida sobre qué hacer en cada uno de los niveles de riesgo de estadio del virus.

Cada territorio tiene, por tanto, autonomía para decidir cómo gestionar la pandemia en su Comunidad, sin tener unas directrices comunes. Es por ello, que los hosteleros piden “responsabilidad” a los gobiernos autonómicos.

Todo está en manos de las comunidades autónomas

Fuentes de la Confederación Empresarial de Hostelería España (CEHE) explicaron que esperan que las diferentes comunidades autónomas actúen “con sensatez y aprendiendo de la experiencia. Ésta nos dice que en anteriores oleadas del virus, el cierre de la hostelería o la implantación de medidas restrictivas hacia nuestra actividad sólo ha derivado hacia una socialización del consumo en entornos privados, dónde la gente se confía mucho más y se incrementan los contagios”.

Recordaron concretamente el aumento de la incidencia del virus durante la Navidad del año pasado. “Fue ahí cuando se demostró que el mayor porcentaje de los contagios que se produjeron en esas fechas se originó en entornos privados. Frente a los contagios en la restauración que fueron muy bajos” incidieron.

Ahora aseguran que no podrían soportar un nuevo periodo de restricciones cuando aún arrastran las pérdidas que se originaron en lo más duro de la pandemia. El hecho de que muchos hayan vuelto a una cierta normalidad no les hace olvidar que durante más de un año apenas si tenían ingresos y tardarán aún mucho tiempo en compensarlo. Una vuelta atrás sería, para muchos que han podido aguantar los perores momentos, la puntilla que les llevaría al cierre definitivo  

Una situación muy diferente

Para los hosteleros la situación en la que se encontraba España hace un año, y en la que se encuentra en estos momentos es muy diferente. "Hay un punto muy importante tanto para nuestro sector, como para el resto de actividades, y es que ahora no estamos en la misma situación epidemiológica que hace un año. Ahora tenemos al 90% de la población vacunada y también disponemos de una serie de medidas preventivas para que la población pueda afrontar los encuentros Navideños" dijeron de la CEHE. 

La Confederación nombró concretamente la iniciativa de la Comunidad de Madrid, que ha prometido el reparto de un test de antígenos gratuito a cada madrileño de cara a las próximas celebraciones. "Esperamos que los ejecutivos autonómicos tengan en cuenta todos estos factores y no vuelvan a cargar sobre la hostelería" expusieron desde la CEHE

Hay hay comunidades que están imponiendo restricciones

Pese a la petición de paciencia de los autónomos hosteleros, ya hay comunidades autónomos que están poniendo en marcha restricciones a la hostelería. Algunas de ellas son Cantabria o País Vasco. Pero no se descarta que haya otras comunidades que se sumen. 

Una de las medidas que, por ejemplo, ha implantado el País Vasco, tras obtener el visto bueno de los jueces, es la petición del Pasaporte COVID. Para los hosteleros esta opción no les convence, pero dicen que es la menos mala. Según explicaron, "es una medida con la que no estamos de acuerdo. Porque nos obliga a ser guardias. Además de que nosotros no somos expertos y no tenemos herramientas para verificar cuando se nos está dando un código original o uno falsificado". 

También cree que pueden generar algunos conflictos con sus clientes. En cualquier caso, y antes que reducir horarios, aforos o limitar el número de comensales en las mesas lo prefieren. Si bien recalcaron, que el Pasaporte COVID se está utilizando en Europa como mecanismo para incentivar la vacunación, "cosa que en España no ocurre".

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