miércoles. 28.10.2020

LOS NEGOCIOS DE OCIO INFANTIL LLEVAN MESES SIN FACTURAR

La cancelación de un millón de cumpleaños podría llevar a 3.000 autónomos "a la ruina"

La cancelación de un millón de cumpleaños podría llevar a 3.000 autónomos "a la ruina"

Los negocios de ocio infantil llevan más de seis meses sin apenas facturar. La cancelación masiva de fiestas de cumpleaños está llevando "a la ruina" a más de 3.000 autónomos, a pesar de las exhaustivas medidas de seguridad que se han autoimpuesto.

La cancelación de un millón de cumpleaños podría llevar a 3.000 autónomos "a la ruina"

El silencio y el vacío se han convertido en una verdadera pesadilla para los más de 3.000 autónomos que hay detrás de los centros de ocio infantil. Son grandes salas acondicionadas para celebrar desde fiestas de cumpleaños hasta comuniones, que llevan sin facturar prácticamente nada desde el pasado mes de marzo. A pesar de las estrictas medidas de seguridad que han introducido, no tienen apenas reservas.

Los dueños de estos centros, en su mayoría trabajadores por cuenta propia, viven del alquiler de estos espacios y, la mayoría,  atraviesan una situación dramática. De hecho, aseguran a este medio digital que la crisis del Covid-19 ha sido la ruina del sector y auguran una oleada de cierres para este mes de octubre.

Los centros de ocio infantil, al igual que los centros de ocio nocturno, fueron de los primeros negocios en cerrar y han sido casi de los últimos en poder abrir aunque apenas tienen actividad por el miedo a los contagios. Los negocios del sector pudieron subir la persiana de forma muy dispar, según la Comunidad Autónoma a la que pertenecieran. Aunque, ahora, en la mayoría de las regiones está permitida su actividad, sus clientes siguen sin celebrar fiestas en los locales.

Las estrictas normas de seguridad que han implementado estos centros para evitar los contagios no está evitando el miedo a contraer el virus por parte de los padres. Por otro lado, la disparidad de normas en las comunidades autónomas están impidiendo que los pocos centros de ocio infantil que continúan abiertos hagan caja. Calculan que su facturación llega apenas a un 10% de lo que hacían antes de la crisis.

La ley no contempla al sector

Estas salas sufrieron grandes dificultades en su vuelta a la nueva normalidad. Esto fue, en parte, por la falta de definición y heterogeneidad del sector. “Los centros de ocio infantil no tenemos un CNAE o un IAE específico, sino que hay multitud. Podemos estar identificados como centros de ocio, de hostelería, de actividades deportivas, etc”, dijo Juan Carlos Nieto, dueño de varios centros de ocio infantil y presidente de la ACOCAM (Asociación de Centros de Ocio y Tiempo Libre Infantil y Juvenil de la Comunidad de Madrid).

Nieto contó que esta división dentro del propio sector es el motivo principal del “olvido” que sufren por parte, tanto de la Administración central, como de la autonómica y local. “No aparecíamos nunca mencionados en la regulación de los diferentes periodos de desescalada. Y cuando se nos hizo referencia fue en el BOCAM (Boletín Oficial de la Comunidad Autónoma de Madrid),  para prohibirnos la actividad”.

Esta situación en la capital se pudo salvar gracias a que se ha redactado un protocolo higiénico-sanitario muy exhaustivo, en el que incluso establecen pautas para soplar las velas o entregar los regalos. Así, consiguieron que desde el pasado 3 de julio la Comunidad de Madrid les permitiera abrir limitando el aforo a un 40%.

Estudian reclamaciones a algunas CCAA

La intermitente prohibición de los centros de ocio infantil no es algo exclusivo de la región madrileña, sino que se repite con variaciones a lo largo de la geografía española. Así, y según Nieto, a los centros de ocio infantil en Cataluña primero les dejaron abrir con un aforo limitado, luego les cerraron y ahora pueden abrir.

“En Baleares ocurrió lo mismo. Les permitieron abrir, pero desde hace un mes están cerrados y están en negociaciones para poder abrir. En Andalucía, y a pesar de las movilizaciones y negociaciones con la Junta, aún no han podido subir la persiana” resumió el presidente de ACOCAM.

De hecho, la disparidad de opiniones de las diferentes comunidades autónomas en cuanto a permitir o no la actividad de estos negocios es uno de los aspectos que más daño les está haciendo. Hasta el punto de que “algunas asociaciones autonómicas estudian realizar una demanda, porque no hay ninguna base científica, ni epidemiológica que establezca que los centros de ocio infantil tengan que estar cerrados. Lo único que hay es un desconocimiento absoluto hacia nuestro sector”, aseguró Nieto.

Quien apuntó además que “somos un sector que trabaja con niños, y no hay otra actividad que sea más escrupulosa y cuidadosa que la nuestra. Tenemos monitores para que los niños cumplan la distancia de seguridad, con las normas higiénicas, para que vayan con mascarillas y para que sigan el protocolo que hemos redactado entre todas las asociaciones”.

Más de un millón de niños sin celebrar su cumpleaños

“La gente tiene miedo y ha dejado de hacer reservas. Y las pocas celebraciones que tenemos, nos las cancelan a última hora, porque sus invitados no quieren venir o, incluso, porque otros padres les reprochan que organicen una celebración”, explicó Ramiro González, autónomo y dueño de Hanky Planet.

González dijo que el miedo que hay entre la población es tal que “en septiembre he tenido una sola reserva, cuando el año pasado tuve más de 90”. El nivel de cancelación es tan alto que desde ACOCAM calculan que más de un millón de niños han dejado de celebrar su fiesta de cumpleaños en estos locales durante los pasados siete meses. Cifra que calculan a tenor de las reservas que tuvieron en el 2019.

Los negocios de ocio infantil se encuentran al límite. No saben ahora cómo van a seguir afrontando los gastos de su actividad: luz, agua, de móvil… Aunque, para ellos, "lo peor son los alquileres. Tengo siete locales que me cuestan una media de entre 3.000 y 4.000 euros. En los meses de abril y mayo, pude llegar a un acuerdo con dos, que pertenecen a particulares, de una reducción del 50% y que vino muy bien. Pero con el resto, que están en centros comerciales, no pude” explicó González.

Han cerrado más de la mitad de los centros

Sin embargo, y a pesar de la ayuda de esos meses, este autónomo señaló que ha tenido que seguir pagando el resto. "Ahora son los meses de junio, julio, agosto y septiembre. Es una ruina”.

Una debacle económica que se repite en todo el sector, independientemente de dónde estén situados. “Hemos calculado que en los últimos meses han cerrado más de la mitad de los 3.000 centros de ocio infantil que existían en toda España. Y, o la cosa mejora y nos ayuda el Gobierno para que la gente vuelve a tener confianza en el sector, o en el mes octubre la mayoría de los autónomos que quedamos vamos a tener que cerrar todos los locales”.

El cierre de los centros infantiles, comentó Nieto, conllevaría no sólo la pérdida de un pequeño pero importante sector de la economía; sino también "el despido de nuestros trabajadores, que son principalmente mujeres y gente joven".  

Desde los centros de ocio infantil piden que se les ayude, pero no con la puesta en marcha de más avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO), ni tampoco con ERTE ( de los que critican que tienen que seguir haciendo frente al pago de cuotas sociales), sino con campañas para  tranquilizar a los ciudadanos, para que los padres vuelvan a llevar al los niños a celebrar sus cumpleaños.

En estos centros "hay más control que en el aeropuerto”

Las asociaciones de ocio infantil redactaron un protocolo específico del sector. El documento, de 14 páginas, destaca por ser muy exhaustivo y tener en cuenta y controlar todos aquellos aspectos en los que se pueda producir un contagio en el desempeño de su actividad.

De esta forma, y aparte de tomar la temperatura a todos los invitados, limpiarse los zapatos y utilizar el gel hidroalchólico para pasar a la salas, han creado una “tarta figurada” para que el cumpleañero pueda soplar las velas, sin que haya riesgo de contagio del pastel. También han establecido un modus operandi para la entrega de regalos, los cuáles deberán depositarse a la entrada, donde un encargado procederá a desinfectarlos. Éstos se entregarán con la mayor separación posible entre los niños sólo el protagonista podrá manipularlos.

“Los centros de ocio infantiles estamos más que preparados para desempeñar nuestra actividad, siguiendo nuestro protocolo y las limitaciones de aforo o de reunión que impongan las autoridades sanitarias. Nuestros monitores van con mascarillas y se encargan en todo momento de que los niños, y también adultos, cumplan con las normas higiénico sanitarias”, comentó Nieto.

El presidente de ACOCAM especificó que el nivel de control sanitario es tal que más de un cliente le había dicho que “hay más control en nuestros centros, que el aeropuerto”. Y especificó que, por ejemplo, “nosotros tenemos una sala en la que hay un campo de futbol. Los niños juegan con mascarillas y cuando el monitor ve que están cansados. Les dice de salir del campo de juego, asegura las distancias entre ellos y les permite quitarse las mascarillas unos segundos para que puedan descansar. Luego realizan otra actividad”.

En cuanto a la obediencia de los niños para asumir las normas sanitarias, Nieto aseguró “que tenemos más problemas a veces con los padres, que con los niños”.

Un presagio trágico

“Independientemente de la importancia económica que pueda tener el sector, nuestra actividad es importante porque está focalizada en el ocio de los niños, quienes necesitan socializar. Somos capaces de adaptarnos y trabajar con medidas de seguridad y grupos reducidos, pero los niños no están viniendo a nuestros centros" confesó el presidente de ACOCAM.

Ramiro reveló que se “le cae el alma a los pies cuando veo el centro vacío y en silencio. Nosotros que estamos acostumbrados al bullicio de los niños”. A modo de anécdota contó que había tenido que vender de segunda mano el mobiliario sanitario de uno sus centros que tuvo que cerrar, para poder afrontar el resto de pagos. “Se lo vendí a una funeraria, que es casi lo opuesto a nuestro sector. Para mi es como un presagio de lo que éramos antes de la pandemia y de lo que somos ahora”.

La cancelación de un millón de cumpleaños podría llevar a 3.000 autónomos "a la ruina"