Terrazas 'cronometradas': una práctica de algunos hosteleros que podría no ser rentable según la patronal

Algunos bares y restaurantes han empezado a limitar a sus clientes el tiempo máximo para consumir en sus terrazas. Cafés en veinte minutos, cañas en media hora o bocadillos en cuarenta minutos. La CEHE entiende que haya algunos casos pero cuestiona que sea beneficioso para el autónomo.

Terrazas cronometradas_ la medida que han tomado algunos hosteleros y que podría terminar no siendo
Terrazas cronometradas: la medida que han tomado algunos hosteleros y que podría terminar no siendo rentable
Terrazas 'cronometradas': una práctica de algunos hosteleros que podría no ser rentable según la patronal

La costumbre de estar en una terraza tomando una cerveza y charlando con los amigos durante horas se ha acabado en algunos -pocos aún- establecimientos. Esta es una de las medidas más drásticas que están tomando ciertos bares y restaurantes en España: se trata de lo que ahora vienen llamando "las terrazas cronometradas". Consumir un café, una caña o un refresco empieza a tener un tiempo máximo en algunos establecimientos hosteleros del país, algo que, aunque la Confederación Empresarial de Hostelería de España (CEHE) puede entender por efecto de la crisis, no aconseja hacer habida cuenta de que, a la larga, puede bajar la rentabilidad del negocio.

La crisis económica actual, derivada de la pandemia, la guerra en Ucrania y la inflación, está suponiendo un duro golpe para la gran mayoría de las personas que desempeñan una actividad por cuenta propia en España. La subida de los costes afecta cada vez más a sus negocios y los autónomos, a veces, se ven obligados a tomar importantes decisiones para su supervivencia.

Una de las medidas más controvertidas que están tomando los hosteleros es la implantación de lo que ya se conoce como “terrazas cronometradas”. Supone limitar el tiempo máximo de los clientes para consumir, dependiendo tanto del número de comensales como de la consumición. Así pues, las preguntas que se plantean es si esta práctica se extenderá en un futuro, si va a morir la costumbre de reunirse en una terraza a charlar o a leer el periódico y, lo más importante para los autónomos, si limitar el tiempo de consumición es realmente rentable a la larga o contraproducente

Una medida controvertida para paliar el aumento de costes

El aumento de los costes es el principal problema al que se enfrentan actualmente los autónomos del país. La mayoría de ellos se han visto obligados a llevar a cabo medidas extraordinarias que permitan sortear la situación. Con el objetivo de luchar contra este incremento de los costes, algunos autónomos del sector hostelero han tomado la decisión de implantar en sus negocios las terrazas cronometradas que permiten doblar o triplicar la ocupación de las mesas. 

Esta decisión consiste básicamente en limitar el tiempo que los clientes tienen para consumir, algo que depende de factores como el número de comensales, el tipo de consumición o la hora del día. De esta manera, cuando una persona acuda a un bar que ha implantado esta medida, será informada del tiempo del que dispone en base a su consumición y deberá abandonar el establecimiento una vez finalice dicho tiempo, dejando la mesa libre y permitiendo que otro cliente se siente y consuma a su vez.

Los bares o restaurantes que ya han decidido limitar el tiempo a sus clientes (algo que se está haciendo sobre todo en ciudades como Barcelona, Bilbao o Madrid), buscan optimizar al máximo el uso de cada mesa de sus terrazas, imponiendo un tiempo máximo según la hora o la consumición solicitada e impidiendo que algunos clientes alarguen su estancia.  Aun así, aunque algunos autónomos están sumándose a esta medida, estos siguen siendo una minoría.

“Con la información que se está dando últimamente en los medios, parece que es algo súper generalizado y que todos los hosteleros lo están empezando a hacer, pero no es así. Puede parecer que todo el sector está haciendo esto, pero en realidad es algo que se está haciendo de manera muy anecdótica. Lo que hay que tener en cuenta es que esta medida no debe verse desde un punto de vista crítico, ya que disponer de una terraza supone un coste para los autónomos", señalaron a este diario fuentes de la Confederación Empresarial de Hostelería de España (CEHE).

"Hay que pagar y disponer de unas licencias, y afrontar el salario de los empleados. Es algo que cuesta mucho dinero, como para que una persona esté toda la tarde en una terraza tomando un café sin permitir que otra persona pueda consumir. Tiene sentido que un empresario tome esta decisión”, añadieron.

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Limitar el tiempo a los comensales podría ser contraproducente

En un primer momento, limitar el tiempo que tienen los clientes para consumir en las terrazas -o incluso en el interior del establecimiento-, puede resultar beneficioso para el negocio si realmente dobla o triplica el uso de las mesas. Esto se daría, por ejemplo, si se impide que una mesa sea ocupada durante dos horas por una persona que consume una caña permitiendo que a los 20 minutos la utilice un grupo de cuatro personas que pide varias rondas de cerveza y, en menos de una hora vuelva a estar libre para que otro grupo consuma en ella.

Sin embargo, aunque a corto plazo puede repercutir positivamente en la facturación del negocio, a medio o largo plazo puede resultar contraproducente. Según la CEHE estas limitaciones provocan el descontento de los clientes y puede hacer que no vuelvan nunca más al establecimiento, o que, antes de reservar, se acuerden de que su tiempo es limitado y opten por ir a otro bar o restaurante donde puedan disfrutar de una larga charla. Incluso, podrían decidirse a poner una opinión negativa en internet, algo que puede resultar muy perjudicial para el negocio.

“Aunque la decisión puede entenderse, no es del todo beneficiosa. Desde un punto de vista de marketing, resulta absolutamente perjudicial el hecho de limitar el tiempo a los clientes. Quizás si limitas una caña a 20 minutos o un café a 30 minutos, nadie se vaya a sentar. Básicamente, porque siempre tendrán una terraza cerca a la que pueden ir y nadie les limita el tiempo. Si algo tenemos en España son establecimientos de hostelería, donde se puede disfrutar de las consumiciones sin ningún tipo de agobio. Es contraproducente limitar de esta manera”, añadieron desde CEHE.

“De todas formas, es necesario que haya una concienciación y una responsabilidad por parte de todos. El cliente tiene que entender que eso es un negocio y que no puede estar toda la tarde en la terraza consumiendo sólo un café. Hay que comprender que detrás de ese café hay un autónomo, que tiene que pagar a sus proveedores y empleados. Con dos euros no se justifica el haber tenido una mesa ocupada toda la tarde. Por suerte, en España la mayoría de los clientes no son así, tenemos un consumo muy social y se suelen pedir cervezas y raciones durante el tiempo que se está en una terraza”, explicaron.

"Lo mejor es gestionar la situación de otra manera"

Para que un autónomo pueda afrontar esta situación de la mejor forma posible sin tener que verse obligado a limitar el tiempo de sus clientes, “lo mejor es gestionarlo de otra manera”, explicaron desde la confederación. Existen, por tanto, otras formas de decir a los clientes que, llegado el momento, la mesa necesita ser ocupada por otra persona. “Puede explicarse al cliente que lleva un tiempo sentado que la mesa está reservada para dentro de un determinado tiempo y que van a venir otros clientes, por ejemplo. Es importante entender que hay otras maneras de hacer lo mismo, pero de una forma muchísimo mejor”.

En este contexto, una autónoma que regenta un negocio de hostelería en el municipio madrileño de Boadilla del Monte explicó a este diario que no quiere limitar el tiempo que tienen sus clientes porque sabe que “podría perjudicar” al negocio. “Hay determinadas horas del día en las que la terraza se llena de personas que vienen a tomar un café o una cerveza y aprovechan para hablar durante horas o leer el periódico. Esto suele ocurrir por la mañana o por la tarde, así que tampoco perjudica mucho al negocio, al contrario, nos ayuda mucho".

"Las horas más fuertes son las del mediodía, que es cuando servimos el menú, y por la noche, cuando la gente viene a cenar y servimos raciones. En esos momentos no suele haber personas que solo consuman una cerveza durante horas. Aun así, yo no limitaría el tiempo de mis clientes, porque creo que podría perjudicar a mi negocio. Quizás haciendo eso conseguiría que no volviesen nunca, y perderíamos clientes que son muy fieles, aunque consuman solo una caña o un café”, explicó.

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